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Trump coloca una estatua de Cristóbal Colón a la entrada de uno de los edificios de la Casa Blanca

La Administración estadounidense ha erigido una estatua de Cristóbal Colón a las afueras del edificio de oficinas federales Eisenhower, situado en el complejo de la Casa Blanca, en una nueva acción de los intentos del presidente Donald Trump para recuperar representaciones históricas y culturales en la capital de EEUU.

La instalación de la estatua, que ha tenido lugar este fin de semana, no está exenta de polémica ya que se trata de una réplica de la efigie de Colón que estaba expuesta en una plaza de Baltimore y que fue destruida y lanzada al río Patapsco por manifestantes el 4 de julio (día de la independencia de Estados Unidos) de 2020.

En una carta hecha pública por la Conferencia de Presidentes de las principales organizaciones italoamericanas (Copomiao), el presidente Trump ha agradecido a estas organizaciones “la increíble generosidad” por el regalo de esta réplica después de que la estatua anterior fuera “destruida por manifestantes antiamericanos”.

El portavoz de la Casa Blanca Davis Ingle afirmó al New York Times el pasado domingo que “en esta Casa Blanca, Cristóbal Colón es un héroe, y el presidente Trump asegurará que se le honra como tal durante generaciones”.

En su carta a las organizaciones italoamericanas, Trump describe a Colón como “el héroe americano original” y dice que su viaje de 1492 llevó “miles de años de sabiduría, filosofía, razón y cultura a través del Atlántico hacia las américas” y que ello permitió el “triunfo de la civilización occidental” menos de tres siglos después el 4 de julio de 1776, en referencia a la Declaración de Independencia de los Estados Unidos.

Donald Trump asegura que esta estatua permanecerá como “un memorial eterno al valor, la aventura y las más nobles aspiraciones del espíritu humano así como del extraordinario orgullo de nuestra maravillosa comunidad italoamericana”.

La estatua, de unos cuatro metros de altura, es una copia de la que fue destruida y lanzada al puerto de Baltimore en 2020. Aunque ha sido colocada entre la Galería Renwick del Smithsonian y cerca del edificio principal de la Casa Blanca, no es accesible a la vista del público y está bloqueada por varias vallas.

Además de esta réplica de la estatua de Colón de Baltimore, que fue colocada allí en 1984 por el fallecido presidente estadounidense Ronald Reagan, la administración actual ha reinstalado estatuas del oficial confederado Albert Pike, también en la capital, y ha anunciado planes para devolver un memorial confederado al Cementerio Nacional de Arlington, en el Estado de Virginia.

La obra contiene piezas de la estatua que fueron recuperadas del Puerto de Baltimore, según han informado desde la Conferencia de Presidentes de las principales organizaciones italoamericanas, que han trabajado de forma conjunta con la Administración estadounidense para llevar la estatua a la ciudad de Washington D.C. “para celebrar la cultura italoamericana y el 250 aniversario de EEUU”.

“Las estatuas de Colón han sido durante largo tiempo símbolos de orgullo y de identidad cultural para más de 18 millones de americanos de ascendencia italiana”, explicó Basil Russo, presidente de este grupo de asociaciones, en una nota de prensa, quien asegura que durante más de un siglo, “el legado de Colón ayudó a los inmigrantes italianos a navegar los prejuicios y las dificultades, sirviendo como una fuente de unidad y sentido de pertenencia mientras construían sus nuevas vidas en este país”.

En la estatua se puede leer un mensaje similar al que presentaba en su base la escultura original: “Cristóbal Colón, descubridor de América” y la dedicatoria de las organizaciones italoamericanas de Estados Unidos al presidente Donald Trump.