El Bar Museo de la Transición, un nuevo rincón con encanto en un lugar de la Historia
Animados por el exitazo del garito malasañero El Museo de La Movida Madrileña, unos jóvenes emprendedores han dado con una fórmula de éxito en el ya saturado mundo de la hostelería, donde tan difícil es innovar (y tan fácil cerrar).
Abrió sus puertas hace ya dos 23F, cómo no, y en estos dos años se ha convertido en un espacio de peregrinación para mucha progresía tranquila que ha encontrado allí un lugar para fumar Ducados (sí, no sólo Mr. Adelson consigue permisos para fumar en sus establecimientos) y beber café para todos. En este local, de estética tardofranquista y ambiente cargado, la gente puede alternar gritando y discutiendo sobre cómo acabar de una vez por todas con la dictadura, vestir de marrón, hacer tertulias o pasar una densa velada como en el peor-mejor de los episodios de Cuéntame. Con paredes y suelos forrados de pana y con unos simpáticos ready mades a base de gafas de concha y coderas trituradas, los juegos de mesa temáticos son el complemento perfecto a esa copa de balón llena de Soberano: Padres de la Transición y Se sienten, coño son los más demandados por los clientes.
Las especialidades de la casa, como las Patatas ETA Político Militar, la Ensaladilla GRAPO, las Brochetas Pactos de la Moncloa, el Brownie Ni está ni se le espera, el Alvariño Carrero Blanco, Campéon de Salto o la Fondue Referéndum OTAN se han convertido en un must dentro la gastro-gira de todo afterwork madrileño que se precie.
En el bar hay rincones tan especiales como Tu primera Vez, un reservado con urnas y papeletas donde puedes jugar a perder la virginidad electoral o el Salón Maastricht, donde se puede pagar en Ekus y creer de nuevo en el proyecto europeo de moneda sin mayores riesgos para la salud mental.
Os podemos prometer y prometemos que no os arrepentiréis de hacer un esfuerzo este fin de semana y subir un poco el presupuesto para estar en la pomada, “Siempre que una manifestación multitudinaria no entorpezca vuestro acceso en coche al centro. ¡No entendemos por qué no se manifiestan e sus barrios Pan Bendito o Usera!”, protesta entre risas otro de los socios del bar. No sabemos si su ironía está ON u OFF. Por si acaso, nos vamos. Sin pagar.