Europa rebaja las exigencias sobre reciclaje de desechos que pedirá a los Estados

La Comisión Europea (CE) ha rebajado finalmente las exigencias que los estados deberán cumplir en cuanto a reciclaje y reutilización de recursos. El borrador de directiva sobre economía circular preparado por el Ejecutivo de Jean Claude Juncker, al que ha accedido eldiario.es, debilita los objetivos de su primera versión –retirada en diciembre de 2014– de manera que los países tendrán permiso para tirar más residuos a vertederos y se les pedirá que reciclen menos.

La economía circular es un modelo productivo que trata de desplazar el ciclo lineal que supone la extracción de materias primas, su utilización una única vez para fabricar productos que, al terminar su vida útil, son tirados. Esa dinámica de consumo en Europa “es insostenible”, según la federación ecologista europea European Enviromental Bureau (EBB). Su cálculo es que los europeos consumen a un ritmo “dos veces más rápido del que se reponen los recursos”.

El nuevo patrón circular se basa en que “la reutilización, la reparación y el reciclado son la norma. Los residuos pasan a ser una cosa del pasado”, según lo describía la propia CE en julio de 2014 al presentar su propuesta de directiva. Una propuesta que Juncker retiró ante la perspectiva de no tener “un acuerdo previsible” entre los miembros. El Ejecutivo continental adujo que se volvería a redactar un paquete más ambicioso.

La primera redacción había espantado a la patronal europea Business Europe, que había pedido que se revisase con una perspectiva de “ley de tipo económico” más que medioambiental. Business Europe se había mostrado contraria a mayores exigencias tanto en los relativo a las emisiones contaminantes como a la reutilización de recursos.

A la vista de los documentos que se han preparado en Bruselas, estas peticiones han sido escuchadas (al menos parcialmente). La directiva dispone objetivos menos ambiciosos en varias áreas. Por ejemplo, la versión retirada establecía que las ciudades deberían reciclar hasta el 70% de sus residuos para el año 2030. La revisión ha relajado esta exigencia y lo ha dejado en el 65%. Además, algunos países han conseguido que ni siquiera estos objetivos les sean aplicables: Estonia, Grecia, Croacia, Letonia, Malta, Rumanía y Eslovaquia dispondrán de una prórroga de cinco años.

Uno de los aspectos en los que más claramente se comprueba esta tendencia es la separación de basuras. El primer borrador obligaba a los países a “asegurar la recogida selectiva de basura orgánica en 2025”. Ahora, la CE se limita a pedir que esas medidas de recogida se tomen “donde éstas sean viables técnica, económica y medioambientalmente”. No se traza ningún objetivo temporal.

La importancia de la recogida selectiva estriba en que no se mezclen los residuos orgánicos y los reutilizables. “Para no contaminar los materiales residuales”, explica el texto legal. Pero, además de haberse convertido en más permisiva a la hora de seleccionar las basuras, la directiva también abre la mano sobre la materia no aprovechable que se computará como reciclada. Los Estados deben pesar los desechos que procesan para informar sobre el cumplimiento de la ley. En julio de 2014, solo se permitía que en el total hubiera un 2% de “impurezas”: materia que no sirve para el reciclaje. En diciembre de 2015, ese porcentaje ha crecido hasta el 10%.

De igual manera, la cantidad de basura que podrá acabar en un vertedero también se ha ampliado. Una vez allí no entra en procesos de reciclaje. El cambio ha hecho que para 2013, en lugar de limitar esa basura a un 5% de todo lo que se genere en una localidad a permitir que sea hasta un 10%.

Desperdicio de comida

Uno de los párrafos que más han diluido las exigencias es el referido al desperdicio de comida. Han desaparecido objetivos concretos en la nueva redacción. La primera lo dejaba claro: reducir al menos un 30% la comida desechada entre 2017 y 2025. Esas obligaciones se han convertido ahora en una “vigilancia sobre la implementación de medidas de prevención de desperdicio de comida”.

El director de Políticas del EBB, Pieter de Pous, ha dicho a eldiario.es que “la Comisión retiró la directiva con el único argumento de hacerla más ambiciosa. Si los objetivos finales son lo que aparecen en esta propuesta, la Comisión habrá incumplido su promesa y demostrará que se está regulando para limitar las leyes que protejan el medio ambiente”.