España, en el puesto 14 del ranking de países europeos donde morir dignamente

La prolongación de la vida es un hecho. La esperanza de vida en España se ha duplicado en el último siglo, una tendencia al alza que se confirma en Europa. The Economist Intelligent Unit ha elaborado un ránking que mide la calidad de la muerte en 80 países de todo el mundo a través de los cuidados paliativos, una clasificación en la que España ocupa el puesto 23 de una lista encabezada por Reino Unido, un país que que acaba de rechazar la aprobación de una ley que regule la muerte asistida.

Los datos proporcionados por The Economist sitúan a nuestro país como el decimocuarto Estado europeo -continental, no UE- con las mejores condiciones para morir, justo en un lugar intermedio de un ranking donde la media está en 59,9 puntos sobre cien. La lista europea, en la que se refleja el estudio de 27 países, está encabezada por el líder mundial, Reino Unido, seguido de Irlanda, Bélgica y Alemania.

Índice de calidad de la muerte en Europa | Create your own infographics

Mirando exclusivamente a países miembros de la UE, España está en la parte baja de la tabla. El informe le otorga una puntuación de 63,4 de los 100 puntos posibles. Nos siguen en la lista Portugal, Polonia, Lituania y la República Checa. Los sistemas sanitarios peor calificados del continente Europa son Bulgaria, con 30,1 puntos, Rumanía con 28,3 y Ucrania con 25,1.

Estados Unidos, donde impera el sistema sanitario privado, ocupa el noveno lugar en el ranking mundial con 80,8 puntos, seguido de Francia, que obtiene una valoración de 79,4.

El peor puntuado a nivel mundial es Irak, un país que sufre una crisis humanitaria y donde las organizaciones denuncian una “fuga masiva de sanitarios”, que aseguran “ha provocado la falta de especialistas”. Una carencia que merma tanto la salud de los ciudadanos como “dificulta la formación de los médicos más jóvenes”.

El caso de Reino Unido

El informe, en el que han trabajado 120 investigadores de todo el mundo, ha estudiado 20 indicadores cualitativos y cuantitativos para medir la calidad del fin de la vida en los distintos estados. Se han tenido en cuenta factores como la calidad de los cuidados paliativos, la facilidad de acceso a estos por parte de la población, la integración de la atención a las personas terminales en el sistema sanitario y la participación y conciencia de la sociedad.

El informe concluye que la buena puntuación de Reino Unido, que ya encabezaba el estudio realizado en 2010 sobre el mismo indicador, se debe a las políticas nacionales integrales. Los investigadores destacan la amplia integración de los cuidados paliativos en el Servicio Nacional de Salud, una estructura asentada de hospitales dirigidos únicamente a cuidados de enfermos terminales y una intensa preocupación y participación de las sociedad en este tema.

España, cuya puntuación equivale a algo más que un aprobado, es un país donde solo 1 de cada 10 menores que lo requieren recibe cuidados paliativos. El caso de Andrea, la niña de 12 años cuyos padres exigían su derecho a morir dignamente, ha evidenciado las lagunas de la ley que regula los derechos de los pacientes terminales.