La Justicia Europea sentencia que Hungría incumple el Derecho de la UE con su ley anti LGTBI+
El Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) ha sentenciado que Hungría ha infringido el Derecho de la Unión al adoptar una ley que estigmatiza y margina a las personas LGBTI+. La Justicia europea señala que el Estado húngaro con la aprobación de “una norma con medidas más estrictas contra los delincuentes pedófilos que modifican determinadas leyes para proteger a los menores” lo que ha hecho es “vulnerar el derecho a la dignidad humana” y “trata a un grupo de personas, que forman parte integrante de una sociedad caracterizada por el pluralismo, como una amenaza para la sociedad”.
El Tribunal de Justicia declara, por primera vez, que la ley húngara incumple el artículo 2 de los Tratados de UE, que enuncia los valores en los que se fundamenta la Unión y que son comunes a todos los Estados miembros. Los magistrados aseguran que “los aspectos de la Ley de modificación que se dirigen contra los contenidos que representan o popularizan la desviación de la identidad propia del sexo correspondiente al nacimiento, el cambio de sexo o la homosexualidad constituyen un conjunto coordinado de medidas discriminatorias que vulneran, de manera manifiesta y especialmente grave, los derechos de las personas no cisgénero, incluidas las personas trans, o no heterosexuales, así como los valores de respeto de la dignidad humana, de igualdad y de respeto de los derechos humanos, incluidos los derechos de las personas pertenecientes a minorías”.
Hungría aprobó la “Ley LXXIX de 2021, por la que se adoptan medidas más estrictas contra los delincuentes pedófilos y se modifican determinadas leyes para proteger a los menores” ( también conocidad como 'Ley de modificación'). El argumento era proteger a los menores y prohibir o restringir el acceso a contenidos sobre la desviación de la identidad propia del sexo correspondiente al nacimiento, del cambio de sexo o de la homosexualidad.
El TJUE considera que, aunque los Estados miembros tienen margen para definir qué contenidos pueden perjudicar el desarrollo físico, mental o moral de los menores, se tiene que “respetar la Carta de Derechos Fundamentales de la UE y, en particular, la prohibición de discriminación por razón de sexo y orientación sexual”. Los magistrados europeos apuntan que la Ley húngara de modificación parte de que “la desviación de la identidad propia del sexo correspondiente al nacimiento, del cambio de sexo o de la homosexualidad parten de la premisa de que toda representación o popularización de este tipo, cualquiera que sea su contenido específico, puede suponer un perjuicio para el interés superior del menor”, de manera que “este enfoque revela una preferencia por determinadas identidades y orientaciones sexuales en detrimento de otras, que quedan por ello estigmatizadas, lo cual es incompatible con las exigencias que se derivan, en una sociedad basada en el pluralismo, de la prohibición de la discriminación por razón de sexo y orientación sexual”.
En este sentido la Justicia europea subraya que esos puntos de la normativa “constituyen una injerencia especialmente grave en varios derechos fundamentales protegidos por la Carta: la prohibición de la discriminación por razón de sexo y orientación sexual, el respeto de la vida privada y familiar, y la libertad de expresión y de información”.
“Estigmatiza y margina a las personas no cisgénero”
Esta ley húngara “estigmatiza y margina a las personas no cisgénero, incluidas las personas trans, o no heterosexuales, tachándolas de perjudiciales para el desarrollo físico, mental y moral de los menores debido únicamente a su identidad o su orientación sexuales. El título de la Ley de modificación las asocia con la delincuencia pedófila, lo que puede reforzar esta estigmatización y fomentar comportamientos de odio hacia ellas”, añade la sentencia del TJUE.
Al frente de ese Gobierno húngaro estaba Viktor Orbán, un ultranacionalista que se convirtió en referente de la ultraderecha mundial por este tipo de normativas o sus intentos de prohibir la marcha del orgullo LGTBI+ en Budapest. Orbán perdió las elecciones el pasado 12 de abril tras 16 años en el poder en los que se ha caracterizado por la vulneración de derechos fundamentales y un ataque constante a las políticas de la UE. El nuevo Gobierno de Hungría, liderado por Péter Magyar, ha anunciado que cambiará la legislación para adaptarla a la normativa de la UE.
La Comisión Europea interpuso un recurso por incumplimiento ante el Tribunal de Justicia contra Hungría en relación con la adopción de la Ley de modificación por la vulneración de varios derechos garantizados por la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea, la infracción del artículo 2 de los Tratados de la UE y del Reglamento General de Protección de Datos.
El TJUE le ha dado la razón a la Comisión argumentando que “esta ley es contraria a la propia identidad de la Unión como ordenamiento jurídico común en una sociedad caracterizada por el pluralismo. Hungría no puede invocar válidamente su identidad nacional para justificar la adopción de una ley que vulnera los valores mencionados”.
Ahora le toca a Magyar dar pasos para reformar la Ley. La noche de su victorial electoral aseguró publicamente que según su partido Tisza y “los muchos millones de húngaros que lo apoyan, todo el mundo puede vivir con quien ame, siempre que no infrinja las leyes y no sea perjudicial para los demás”. El próximo primer ministro de Hungría también ha respaldado la celebración del Orgullo en defensa del derecho a la libertad de reunión.
Katrin Hugendubel, directora adjunta de ILGA Europe, una red paraguas de más de 700 entidades LGBTI de 54 países de Europa y Asia Central, ha declarado que “Hungría no puede entrar en una era post-Orbán sin derogar esta legislación, incluida la prohibición del Orgullo. Si Péter Magyar realmente aspira a ser proeuropeo, debe situar esto en la cima de su agenda para sus primeros 100 días en el cargo, como una parte esencial de sus reformas orientadas a la UE”.