Las seis universidades públicas de Madrid refuerzan la huelga educativa: “El acuerdo de financiación fue una estafa”
Pasan los meses, los cursos y los años y todo sigue igual en la Universidad pública en Madrid. El acuerdo que firmó en marzo de 2025 el Gobierno regional con los rectores para solucionar la eterna falta de fondos no ha evitado que la Rey Juan Carlos esté a punto de pedir un crédito que evite su colapso económico, algunas facultades se caen a pedazos y la ley que tramitaba el Ejecutivo cayó en el olvido por el fuerte rechazo que suscitó, mientras trabajadores y estudiantado navegan la precariedad, denuncian, haciendo más a cambio de menos.
En estas condiciones, la comunidad universitaria se une este miércoles y jueves a la huelga indefinida que mantienen sus compañeros de Infantil, Primaria, Secundaria y FP desde hace cuatro semanas y vuelven a la calle a exigir a la Comunidad más financiación para tener una universidad pública de calidad. La educación madrileña arde: desde Infantil hasta la Universidad, todo el mundo tiene demandas para la presidenta, Isabel Díaz Ayuso, que lleva un mes descalificando e ignorando a los huelguistas.
Las reivindicaciones son similares en todas las etapas: más dinero, más autonomía, menos precariedad y mejores condiciones de trabajo más allá de la nómina. En los campus, la exigencia concreta es que el presupuesto universitario alcance el 1% del PIB regional que prevé la ley universitaria (LOSU) y que en Madrid se sitúa ahora en el 0,4%. También se pide que los centros se consideren un servicio público —y el criterio para implementar o mantener estudios o la investigación científica no sea en términos puramente capitalistas—, aumentar la oferta pública de plazas, reducir la burocratización, la precariedad docente o reforzar la autonomía universitaria.
A la vez, y este es otro motivo de agravio para los defensores de la universidad pública, los campus privados proliferan por la región y ya alcanzan la veintena, mientras las plazas públicas escasean, las notas de corte se disparan y miles de estudiantes se ven obligados a elegir entre acudir al mercado y pagar miles de euros al año por algo que en la pública ronda los 1.000 euros o esperar un curso a ver si hay mejor suerte.
Historia de una crisis
La crisis en las universidades madrileñas se remonta varios años atrás, pero se ha agudizado en los tres últimos ejercicios. Las plataformas en defensa de la universidad, motores de las protestas que atraviesan los campus, denuncian que Madrid es la región que peor financia su universidad pese a ser la más rica de España: el Gobierno de Ayuso inyecta a los rectorados, de media, 6.975 euros por universitario, mientras la media nacional está en 8.626, según datos de la Fundación CyD. Como se puede ver en el siguiente gráfico, la URJC es la que peor financiada está de toda España, con la mitad de presupuesto por estudiante que otros centros equiparables.
¿El resultado? Si se confirma el crédito para la URJC —fue el rector quien anunció que se está valorando— Madrid tendrá dos universidades públicas rescatadas (la Complutense hizo lo propio hace seis meses). Dos centros que le tienen que pedir un préstamo a su teórico financiador —pagando intereses, por lo que el Gobierno regional gana dinero con los créditos— porque la transferencia de la Consejería de Universidades no da para cubrir los gastos corrientes.
La presidenta ignoró el problema durante años y cargó incluso contra las universidades, hasta que fue inevitable hacerle frente. Los sucesivos gritos públicos de auxilio de los rectores ante la asfixia, la huelga del pasado noviembre y la crisis que desató el intento de aprobar una ley universitaria regional, que se llevó por delante al entonces consejero, Emilio Viciana, por el rechazo unánime que suscitó su propuesta, llevaron a Ayuso a sentarse finalmente a negociar. Rascó un acuerdo con los seis mandatarios públicos, que ambas partes calificaron de “hito” y que contemplaba una subida del 41% en la financiación a varios años vista. Por primera vez, Madrid tendría un plan multianual de financiación de las universidades.
Las plataformas avisaron entonces: el acuerdo es insuficiente y tramposo, porque la subida en la financiación acordada apenas mejora la inflación prevista y, en términos relativos, no va a cambiar la inversión sobre el PIB. Los números parecen darles la razón: con una evolución normal del PIB los próximos años, la inversión seguirá en la mitad de lo que marca la ley. La anunciada subida del presupuesto para el año que viene, 180 millones de euros extra, tampoco es tal, sostienen.
“La Comunidad de Madrid presentó el 30 de octubre unos presupuestos para 2027 que vende como un 'récord'. Pero, tras analizar la letra pequeña, volvemos a constatar que se consolidan los recortes que llevan años asfixiando a las universidades públicas y que el celebrado 'acuerdo de la vergüenza' firmado con los seis rectores debe ser calificado como estafa”, explican en un comunicado. Según su análisis, más de 120 millones de euros de los 180 extras son finalistas, esto es, tienen un destino concreto (nóminas, contratos, etc.) y no sirven para mejorar el funcionamiento diario de los centros.
El resultado de estos años de infrafinanciación es una universidad pública con facultades que literalmente se caen a pedazos, sin margen para realizar contrataciones o reponer jubilaciones y, en el caso de la Complutense, que tiene que devolver el crédito pedido, recortes del gasto de sus departamentos de un 35%. “Estamos haciendo malabares y milagros para que las cosas funcionen. El personal trabaja mucho más por lo mismo”, explicaba a este diario hace unas semanas el decano de Ciencias de la Información de la UCM, Ángel Rubio.
Las plataformas saben que el rival es duro, pero son optimistas: “Solo con las movilizaciones del año 2025 hemos provocado una crisis en el Gobierno de la Comunidad de Madrid, la paralización temporal de la LESUC y hemos demostrado que el castillo de Ayuso no es inexpugnable. La responsabilidad de este conflicto es del Gobierno de la Comunidad de Madrid y también la de pararlo. Si no hay negociación, la movilización irá a más”, advierten.
La protesta arranca este miércoles, con piquetes en los campus y la esperanza de que no se repita la imagen de las cargas policiales que tuvieron lugar el primer día de la huelga educativa de Primaria y Secundaria. Luego habrá una marcha desde la sede del PSOE, en la calle Ferraz, hasta la del PP, en Génova (nadie se libra de las críticas), como aperitivo del plato fuerte, la gran manifestación conjunta de toda la educación madrileña del jueves.