Hongos en otoño: así pueden ayudar a tu sistema inmunitario

Los hongos como el cola de pavo pueden ayudar al sistema inmunitario

Martín Frías

4 de noviembre de 2026 00:18 h

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Los hongos están de moda en redes sociales, y hay influencers que mezclan setas en polvo con su café de por las mañanas alabando sus propiedades para mejorar la salud física y mental, pero ¿son de verdad beneficiosos? 

Las setas no solo son ingredientes de cocina. Pertenecen a un reino aparte, distinto de las plantas y los animales, cuyos compuestos han sido utilizados durante milenios para tratar infecciones, tumores e inmunodeficiencias. En China, el reishi se prescribe como elixir de longevidad desde hace dos mil años. En Japón, el extracto de shiitake fue aprobado en 1986 como tratamiento coadyuvante en cáncer gástrico. Los análisis científicos están poco a poco corroborando sus efectos. 

Un reino con una bioquímica propia

Los hongos no son plantas. Sus células no contienen clorofila ni sintetizan nutrientes a partir de la luz, sino que los obtienen descomponiendo materia orgánica. La diferencia más relevante para nuestra salud está en la pared celular. En lugar de celulosa, como las plantas, los hongos utilizan betaglucanos, unos azúcares complejos (polisacáridos) que actúan como mensajeros para el sistema inmunitario humano, aumentando nuestras defensas. 

Esa capacidad de activar las defensas, pero sin necesidad de provocar una inflamación descontrolada es lo que hace a los hongos tan interesantes desde el punto de vista de la salud. A los betaglucanos se suman otros compuestos activos. Por ejemplo, el reishi contiene terpenoides, que interactúan con el sistema nervioso, el shiitake, lentinano, que tiene actividad antitumoral, y el maitake produce la fracción D, una mezcla de glucanos que puede regular la glucosa en sangre.

Cómo activan los hongos el sistema inmunitario

Nuestro sistema inmunitario está formado principalmente por las células que nos defienden, los famosos glóbulos blancos, que tienen distintas funciones. Los betaglucanos de los hongos se unen a receptores de los macrófagos y las células dendríticas, en particular a un receptor llamado Dectin-1, que funciona como una alarma.

La activación de ese receptor desencadena una cascada de respuestas para activar nuestras defensas. Los macrófagos se ponen en marcha, las células NK (asesinas naturales) aumentan su actividad y se producen citoquinas, proteínas que coordinan la respuesta defensiva (las mismas que se descontrolaban con el covid, pero que son muy necesarias cuando funcionan bien). 

Una revisión de estudios de 2020 que analizó los mecanismos de los principales hongos medicinales concluyó que los betaglucanos, los heteroglicanos y las proteínas inmunomoduladoras eran capaces de activar al mismo tiempo los macrófagos, células NK, células T y células dendríticas, es decir, la mayoría de las células que nos defienden de infecciones y enfermedades.

Los hongos más estudiados para la salud

El reishi (Ganoderma lucidum) es el hongo cuyos efectos tienen el mayor respaldo en personas sanas. Un ensayo clínico aleatorizado de 2023 con 157 adultos que tomaron 200 mg diarios de extracto de betaglucano de reishi durante doce semanas encontró que estos participantes experimentaban un aumento significativo de células NK, linfocitos T CD4 y CD8, e IgA (la inmunoglobulina que activa la defensa contra virus y bacterias), mientras que quienes tomaron un placebo no tenían estos efectos. Eso sí, los autores advirtieron que los resultados miden biomarcadores inmunes, es decir, el correcto funcionamiento del sistema inmunitario, pero eso no quiere decir que fueran una garantía contra cualquier enfermedad.

El maitake (Grifola frondosa) contiene la fracción D, un conjunto de betaglucanos que activa macrófagos y aumenta la producción de interleucinas, como IL-1, IL-6 y TNF-alfa, proteínas mensajeras que regulan la inflamación. Los estudios con pacientes oncológicos encontraron un aumento de la actividad de las células NK, que son las que deben eliminar a las células cancerígenas. 

El shiitake (Lentinula edodes) aporta el lentinano, el primer betaglucano fúngico aprobado para uso clínico en Japón, donde se usa como adyuvante en cáncer gástrico desde 1986. El Agaricus blazei, una seta de origen brasileño popular en Extremo Oriente, demostró en un análisis de ensayos clínicos de 2020 que aumentaba la actividad de las células NK y reducía marcadores de inflamación, tanto en voluntarios sanos como en pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal. Además, en los pacientes alérgicos al polen produjo una reducción significativa de los síntomas.

Por último, el Cordyceps, un hongo parásito de insectos que crece en los altiplanos tibetanos, y que se hizo famoso por la serie de ficción The Last of Us como origen de los zombis, tiene una larga historia en la medicina tradicional china. Contiene polisacáridos y ácido cordycépico, que modulan la respuesta inmunitaria humoral (la responsable de la inflamación) y la celular, que protege contra enfermedades. 

Una reciente revisión sobre los cinco principales hongos medicinales en aplicaciones de oncología concluye que los mecanismos de acción sobre el sistema inmunitario se han podido comprobar experimentalmente, pero pide cautela para su uso en personas sanas. Ninguno de ellos puede dar superpoderes, como a veces se puede deducir de las redes sociales.

Los hongos y la prevención

Aunque estos hongos se han empleado en el tratamiento de enfermedades, también tienen una función preventiva. Una revisión sistemática de 2021 encontró que la suplementación con betaglucanos de hongos se asociaba con menos infecciones respiratorias y con un aumento de células NK en deportistas. Sin embargo, los resultados a nivel molecular entre los estudios eran dispares, y esto refleja que hay variabilidad que depende de la dosis, los preparados y el tipo de persona.

El principal problema de la investigación es distinguir entre los cambios en el sistema inmune en los análisis de sangre y la eficacia para prevenir enfermedades reales. La excepción son las aplicaciones en pacientes oncológicos, donde el lentinano y el PSK extraído del hongo de la cola de pavo (Trametes versicolor) ya tienen aprobación clínica en Japón.

Lo que sí está claro es que los hongos medicinales son en general muy seguros. Ninguno de los estudios ha detectado daños ni efectos secundarios peligrosos a las dosis estudiadas. Añadir setas de ostra, shiitake o reishi a la dieta puede ser un pequeño empujón para estar mejor este otoño.

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