Albert Einstein dejó por escrito su miedo ante la llegada de Adolf Hitler al poder y esas cartas con frases demoledoras se subastaron en 2019
Las crisis económicas prolongadas dejan a mucha gente sin trabajo y sin ahorros, y ese vacío abre la puerta a discursos que prometen orden inmediato. El auge del nazismo se alimentó de ese clima de frustración tras la Primera Guerra Mundial, cuando Alemania acumulaba paro, inflación y humillación política. A esa situación se sumó el resentimiento frente al Tratado de Versalles, que muchos consideraban una carga impuesta desde fuera, y el partido de Adolf Hitler supo explotar ese malestar con mensajes simples que señalaban enemigos claros.
La propaganda insistía en la idea de recuperar orgullo nacional y disciplina, y además ofrecía respuestas rápidas a problemas complejos, aunque esas respuestas descansaban en la exclusión y la persecución. Esa combinación de crisis material, discurso identitario y organización política acabó traduciéndose en decisiones que cambiaron la vida de millones de personas y quedaron reflejadas en documentos personales.
Un lote de manuscritos permitió asomarse al pensamiento íntimo del investigador ante el nuevo poder alemán
Las cartas de Albert Einstein se subastaron en 2019 y permiten seguir cómo el físico interpretó el ascenso de Adolf Hitler y la persecución contra los judíos. Según la casa Nate D. Sanders, varias de esas misivas salieron al mercado y muestran su reacción ante el clima que se extendía por Alemania y Europa.
El científico, nacido en Alemania y de origen judío, dejó por escrito su inquietud ante lo que veía a su alrededor y ante el rumbo que tomaba el poder político. Esos textos privados describen tanto el temor personal como la necesidad de resistencia ante la presión del régimen.
Una de las cartas más destacadas es la que envió en 1939 al doctor Maurice Lenz, cuando la persecución contra los judíos ya estaba en marcha y faltaban menos de tres meses para el inicio de la Segunda Guerra Mundial. En esa carta escribió que “la fuerza de resistencia que ha permitido al pueblo judío sobrevivir durante miles de años se ha basado en gran medida en tradiciones de ayuda mutua”.
En la misma misiva añadió que “no tenemos otro medio de defensa que nuestra solidaridad y nuestro conocimiento de que la causa por la que sufrimos es una causa trascendental y sagrada”. La puja por ese documento comenzó en 12.000 dólares y, tras recibir 23 ofertas, alcanzó un precio final de 134.344 dólares, de acuerdo con Nate D. Sanders.
Las páginas trazaron una evolución que arrancó con cautela y terminó en una advertencia
El conjunto incluía tres cartas redactadas entre 1921 y 1939 que permiten seguir su percepción sobre la llegada de Hitler al poder y sobre la reacción de la comunidad judía. En esos escritos se aprecia cómo su visión pasó de la preocupación inicial a la constatación de un peligro que se hacía real. La correspondencia recoge tanto el análisis político como el impacto personal de las decisiones del régimen. Cada texto, por lo tanto, aporta un fragmento distinto de ese periodo que desembocó en una persecución sistemática.
En 1921, en una carta dirigida a su hermana Maja Winteler-Einstein, explicó que había rechazado un viaje a Múnich por temor a perder la vida y describió la oleada de antisemitismo que recorría la ciudad. Según un portavoz de Nate D. Sanders, en esa misiva anticipó la amenaza que se cernía sobre los judíos en Alemania. Ese rechazo al desplazamiento no fue un simple cambio de agenda, sino una decisión motivada por el riesgo que percibía en el ambiente político. Años después, ese clima acabaría cristalizando en una maquinaria de persecución organizada con numerosas víctimas.
La magnitud de esa persecución quedó reflejada en que unos seis millones de judíos murieron a manos de los nazis y sus aliados durante el Holocausto. Einstein trabajó para ayudar a los judíos europeos que trataban de escapar, según la misma casa de subastas, y tomó decisiones personales ante la evolución del régimen. En 1933, cuando Hitler se convirtió en líder del país, renunció a la ciudadanía alemana y se trasladó a Estados Unidos. Ese movimiento marcó un punto de no retorno en su relación con el país en el que había nacido.
Otra carta, fechada en 1934 y enviada a su primera esposa, muestra las consecuencias económicas que el contexto político tuvo en su vida. En ella pidió dinero para atender a su hijo, que padecía esquizofrenia, y explicó que estaba limitando sus gastos al máximo para poder salir adelante. En ese texto escribió que “todo esto es resultado de la locura de Hitler, que ha arruinado por completo la vida de todos los que me rodean”. Esa frase resume a la perfección cómo el auge del nazismo no solo transformó la estructura del Estado, sino también la situación cotidiana de quienes quedaron atrapados bajo su control.