Esta canción era número 1 en España hace 40 años y muy pocos saben lo que realmente contaba

Andrea Blez

14 de enero de 2026 18:52 h

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A principios de enero de 1986, hace cuatro décadas, Elton John se imponía como número 1 de la lista de los 40 principales en España a Joan Manuel Serrat con “El sur también existe”, a Nacha Pop con “Grité una noche” o a La década prodigiosa con “Mucho Mejor”.

Lo hacía con la canción “Nikita”, single de su disco “Ice on Fire” de 1985, en el que llegaron a colaborar estrellas como George Michael cuando todavía formaba parte de Wham! o los miembros de Queen, Roger Taylor y John Deacon, además de que fue grabado en los estudios Sol Studios de Berkshire en Inglaterra, propiedad de Jimmy Page, guitarrista de Led Zeppelin.

Más allá de haber alcanzado el número uno en las listas de España, esta canción guarda la que seguramente sea la historia más atractiva e interesante de todos los temas de Elton John en su exitosa y extensa carrera, y no porque hablara en cierto tono político en plena Guerra Fría o tuviera en sus coros a un joven George Michael, sino porque era un mensaje más personal del artista de lo que la gente pensó.

La verdadera historia que esconde “Nikita” de Elton John

A simple escucha, “Nikita” puede parecer una simple balada de amor romántico e imposible en plena Guerra Fría y con un muro todavía presente, que no caería hasta noviembre de 1989 en la ciudad de Berlín. Pero lejos de ello, lo que realmente cuenta la canción va más allá de ello.

Y es que en lo primero en lo que nos tenemos que fijar es que, si bien el nombre de Nikita nos puede sonar a femenino, en Rusia suele ser nombre de chico, lo que nos da una pista de hacia dónde quiere ir. Algo que sería hecho a propósito por Elton John, que quiso jugar con esa ambigüedad e intriga, sobre todo si tenemos en cuenta el contexto cerrado hacia la orientación sexual que existía en plena década de 1980.

Pero no solo eso, nos tenemos también que remontar a la vida personal que entonces tenía el artista británico, que se había casado con Renate Blauel, una ingeniera de sonido alemana, como una maniobra de esconder su identidad sexual, todo ello a pesar de que anteriormente él ya se había declarado abiertamente gay.

De hecho, su mujer defendía que él era bisexual, después de los rumores a los que tenía que hacer frente tras su fastuoso matrimonio en Australia el día de san Valentín de 1984. Así, en la canción “Nikita”, Elton John podría hablar del amor prohibido entre dos hombres.

Sin embargo, el problema es que el videoclip de la canción no ayudó a que se entendiera el significado de la historia original, o posiblemente el propio cantante lo quiso mantener escondido entonces, pues en él, aparece como un turista que se enamora de una militar de la zona comunista de Alemania, una “Nikita” a la que le dio vida la actriz Anya Major.

El matrimonio del artista con Renate Blauel terminaría en divorcio en 1988, pocos años después, y en 2017 el cantante llegaría a escribir en sus redes sociales sobre este momento de su vida cuando se legalizó la unión legal entre homosexuales en Australia: “Hace muchos años escogí Australia para mi boda con una mujer maravillosa por la que aún profeso amor y admiración. Quería por encima de todas las cosas ser un buen marido, pero negaba quién era realmente, lo que causó a mi esposa mucha tristeza y a mí mismo mucha culpa y arrepentimiento”.

En 2005 se volvió a casar, esta vez con el cineasta David Furnish, con el que estaba en una relación desde 1993, lo hicieron el mismo día en el que se legalizó el matrimonio de personas del mismo sexo en Reino Unido. Ambos tienen dos hijos en común: Zachary y Elijah.