El Roscón de Reyes es el dulce por excelencia en la víspera del día festivo del 6 de enero, que comparte mesa con comidas familiares o reuniones, junto a la Lotería del Niño, pero no siempre ha sido el rey de la gastronomía para la jornada festiva de la Epifanía, pues alrededor del territorio se dan distintas alternativas a él, y una de ellas la encontramos en la provincia de Valencia.
Se trata de la Casca, un dulce que es típico de consumir para el festivo de Reyes, que tenía gran popularidad en el siglo XX y a la que le ha ido quitando terreno el Roscón de Reyes en las últimas décadas, aunque la siguen elaborando hornos y pastelerías tradicionales de Valencia y algunas localidades de la provincia.
Qué es la Casca, el dulce valenciano de Reyes
La Casca se trata de un dulce de mazapán, elaborado con azúcar y almendra molida que se moldea en forma de serpiente, bueno en realidad de anguila valenciana, pez habitual en las aguas de l’Albufera y de forma serpentiforme.
El relleno de esta figura puede llevar boniato confitado, y en algunos casos yema, merengue o canela, así como algunas innovaciones han añadido ralladura de naranja o limón, y también los hay que han dado más formas más allá de la serpiente, formando un dragón o en formato circular.
La Casca recibe este nombre porque va acompañada de una caja, un elemento principal y componente de este dulce tradicional, que se decora con detalles y con la idea de que sea regalada de padrinos a ahijados, además de que el envoltorio se pueda reutilizar y que pase de generación en generación.
El origen de la Casca valenciana, la alternativa del Roscón
La Casca es un dulce nacido en época medieval, cuyas primeras referencias de la Casca se encuentran en el siglo XV, en concreto por el escritor Jaume Roig, pero cuya primera receta se escribió en el recetario de cocina, el primero impreso en Valencia, en 1520, ‘Llibre de Coch’.
En esa primera receta, la Casca se elaboraba con avellanas, almendras fritas y piñones. Su popularidad creció a partir del siglo XX, que fue cuando se vinculó a la festividad de Reyes, y se convirtió en un regalo habitual de los padrinos acompañado de una caja.
Actualmente, el Roscón de Reyes ha ganado terreno y es más complicado encontrar la Casca en Valencia, pero todavía la elaboran hornos y pastelerías tradicionales de la ciudad, aunque son las comarcas de La Safor y la Ribera Baixa donde todavía está más aferrada la tradición, por lo que es más habitual encontrarla en hornos y pastelerías de Gandía o Sueca.