El roscón catalán idéntico al de reyes pero relleno de mazapán que se come otro día de enero
Cuando parece que enero ya no puede ofrecer más dulces de calendario, Cataluña saca otro as de la manga. Se parece muchísimo al roscón de Reyes, tiene forma de anilla, es esponjoso, festivo y viene con sorpresa incluida. Pero no se come el 6 de enero ni lo traen los Reyes Magos. Es el roscón de Sant Antoni, un clásico menos conocido fuera de Cataluña que aparece cada año alrededor del 17 de enero.
Y sí, para quien lo prueba por primera vez, la reacción suele ser la misma: “¿cómo es posible que no me hayan hablado antes de esto?”.
Qué es el roscón de Sant Antoni
El roscón de Sant Antoni es el dulce tradicional de la festividad de San Antonio Abad, una celebración muy arraigada en Cataluña y especialmente visible en Barcelona gracias a Els Tres Tombs, los desfiles de animales que bendicen la ciudad.
A nivel visual, es casi idéntico al roscón de Reyes: una corona grande, pensada para compartir, hecha normalmente con masa de brioche —aunque algunas pastelerías optan por pasta hojaldrada— y rellena. La gran diferencia está en dos detalles clave:
- No suele llevar fruta confitada por encima
- ¡Su relleno más tradicional es el mazapán!
Luego, como pasa siempre con los clásicos, la imaginación pastelera hace el resto.
El relleno clásico (y los que vinieron después)
El roscón de Sant Antoni más tradicional va relleno de mazapán, una elección lógica si tenemos en cuenta que enero todavía huele a almendra, azúcar y sobremesa larga. Es un relleno más denso y contundente que la nata, perfecto para el frío y para cerrar el ciclo navideño sin alargarlo demasiado.
La única norma no escrita es que el roscón no se disfrace demasiado: aquí manda la sobriedad, sin frutas de colores ni exceso de decoración.
Las sorpresas también cuentan
Como buen roscón, el de Sant Antoni también esconde sorpresas en su interior. Lo habitual es encontrar dos: una haba seca y una figurita relacionada con animales o un pequeño cascabel
La tradición se parece mucho a la de Reyes: quien encuentra el haba paga el roscón del año siguiente. Y sí, nadie quiere que le toque, pero todos miran de reojo cada bocado.
Este roscón se consume en torno al 17 de enero, día de San Antonio Abad, y especialmente el domingo anterior, cuando se celebran Els Tres Tombs en muchos municipios catalanes.
Durante esos días, panaderías y pastelerías de toda Cataluña lo sacan al mostrador casi como un guiño cómplice para quien sabe lo que busca. No suele durar mucho tiempo: aparece, se disfruta… y desaparece hasta el año siguiente.
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