El cuadro del siglo XIX que cuenta un trágico romance y que ha conquistado a los irlandeses

Los amores trágicos casi siempre han llamado la atención del gran público y quizás el ejemplo más conocido sea la historia de Romeo y Julieta, la historia escrita por William Shakespeare que cuenta la relación imposible de unos jóvenes que deciden seguir adelante con su relación pese a los enfrentamientos familiares. Ambos terminan muriendo en un final trágico. 

Otros no olvidan la leyenda medieval protagonizada por Tristán e Isolda, que cuenta un amor imposible entre el primero, un joven caballero, y la segunda una princesa irlandesa. Se enamoran perdidamente de forma accidental, pero la historia acabó igualmente mal. 

En esa lista de amores trágicos, los irlandeses se han encaprichado de otra historia, la que protagonizan Hellelil e Hildebrand y que queda inmortalizada en un cuadro pintado en el siglo XIX, El encuentro en las escaleras de la torre. Actualmente, la obra se exhibe en la Galería Nacional de Irlanda y es uno de los cuadros más visitados, con enormes colas porque solo se puede acceder a su sala durante pocas horas a la semana. 

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El encuentro en las escaleras de la torre (1864) seguramente sea la obra más conocida del artista Frederic William Burton. Para su confección, el pintor irlandés se inspiró en una popular balada medieval danesa, traducida por su amigo Whitley Stokes. Los protagonistas de está historia son Hellelil e Hildebrand, dos enamorados que se encuentran con la oposición de su familia y que no acaban nada bien. 

De acuerdo con esta balada danesa, el padre de ella desaprobaba la relación y ordenó a sus siete hermanos de la joven que mataran al chico. El caballero acaba con todos y solo queda el menor de ellos, pero es descubierto en el último momento. Hildebrand muere tras recibir varias heridas. Hellelil no tuvo mejor suerte y fallece poco después.

Sin embargo, nada de eso aparece en El encuentro en las escaleras de la torre. Tampoco ninguna escena violenta ni sangrienta. En cambio, Burton opta por imaginar un momento romántico de la historia antes del terrible final: el encuentro final de los dos amantes. Un momento íntimo que se produce en un lugar privado y minúsculo: las escaleras del castillo, mientras él besa el brazo de ella.

La historia no es nueva, pero continúa conquistando a todos los públicos, pasen los años que pasen. Pasó con Tristán e Isolda. También con Romeo y Julieta. Y Hellelil e Hildebrand se unen a esta lista gracias a una pintura del siglo XIX que destaca por el uso de la acuarela, el intenso color y por la mirada del artista. Una obra que sigue explicando en redes sociales, que siempre llena la sala donde se expone y que fue elegida recientemente como la pintura favorita de los irlandeses, que la auparon en una votación popular.