Tenis

Alcaraz sobrevive al calor y a Zverev para alcanzar su primera final del Open de Australia

Raquel Sáez

30 de enero de 2026 10:28 h

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Carlos Alcaraz se convirtió en Nadal por un día. El tenista murciano ha firmado este viernes un ejercicio de supervivencia pocas veces visto en el Open de Australia. El español se ha impuesto en cinco agónicos sets al alemán Alexander Zverev y ha conseguido el pase para su primera final del Open de Australia, el único Grand Slam que se le resiste de momento al español, que está dispuesto a coronarse en Melbourne. 

Lo he logrado creyendo. Siempre he dicho que tienes que creer en ti mismo, sin importar cuánto te esté costando. Me estaba costando mucho en la mitad del tercer set”, aseguró Alcaraz sobre la pista azul del Open de Australia, ante la incredulidad del entrevistador y del público que vibró con la primera semifinal. Y reconoció que este ha sido uno de los partidos más duros de su carrera. No iba mal encaminado. El número 1 del mundo sacó adelante el tercer partido más largo de la historia del torneo.

Alcaraz ha tenido que batallar durante cinco horas y 27 minutos para darle la vuelta a un partido que se le puso cuesta arriba tras un gran arranque. El murciano ganó los dos primeros sets (6-4 y 7-6). Pero aparecieron los problemas físicos y el calor, que está haciendo mella en los tenistas durante estas semanas, con temperaturas que han llegado a estar por encima de los 40 grados. 

En la tercera manga, empezó a tener problemas físicos. El primer aviso llegó durante los primeros juegos. Alcaraz le comunicó a su equipo que había vomitado y su evolución era todo una incógnita. Luego aparecieron los problemas físicos en forma de calambres. El murciano pidió finalmente la entrada del fisioterapeuta con 6-5 arriba, aunque con el alemán al servicio para igualada. Una petición aceptada y muy protestada por Zverev, que se quejó ostensiblemente a la organización. 

Zverev también sumó la cuarta manga y encaminó la quinta muy pronto, llegando a ir 2-5 arriba en el marcador. Pero el murciano dio la batalla hasta el final y obtuvo recompensa: rompió el servicio del germano para poner el 5-5. Y la dinámica cambió. Alcaraz sumó su servicio, se puso 6-5 y ahí se acabó todo. El alemán no le pudo parar y le volvió a romper el servicio para poner el 7-5, firmando una victoria nadalesca en cinco mangas.

Alcaraz sonríe en Australia

El ejercicio de superviviencia de Alcaraz tuvo premio: su primera final en el Open de Australia, el único major que se le resiste. El tenista de El Palmar ha reinado en Londres, París y Nueva York (Wimbledon, Roland Garros y US Open), pero nunca en Melbourne, una ciudad con la que tiene cuentas pendientes, y parece estar dispuesto a saldarlas el próximo domingo.

Con su clasificación para la final, el murciano entra en el selecto grupo de jugadores que han disputado las cuatro finales de Grand Slam: Rod Laver, Ken Rosewall, Ivan Lendl, Stefan Edberg, Jim Courier, Andre Agassi, Roger Federer, Rafa Nadal, Novak Djokovic, Andy Murray y Jannik Sinner.

De hecho, si gana el domingo, puede convertirse en el jugador más joven en lograr los cuatro torneos del Grand Slam en la historia. “Muchas gracias por ponerme tanta presión... Es una broma, pero estoy muy contento de jugar mi primera final, tener la oportunidad de luchar por el título. Han sido unas grandes dos semanas”, bromeó el murciano cuando le preguntaron acerca de esa cuestión.

Con este resultado, el número 1 también se convierte en el quinto jugador de la Era Abierta en tener al menos una racha de cinco finales consecutivas de Grand Slam, igualando a Federer, Djokovic, Nadal y  Sinner.

Alcaraz está más cerca del objetivo que se marcó cuando aterrizó en Melbourne, pero no quiere presiones. “El domingo será una gran atmósfera y no puedo esperar. Ahora mi cabeza está en recuperarme para poder poner un show para todos vosotros”, concluyó.