Juegos Olímpicos de Invierno Milano Cortina 2026: ¿cuál es el deporte más peligroso?

El riesgo forma parte de muchas prácticas deportivas cuando el cuerpo se expone a velocidad, altura o impacto. Algunos deportes son realmente peligrosos porque obligan a competir en condiciones donde un error mínimo tiene consecuencias físicas inmediatas. En este grupo se incluyen disciplinas que combinan saltos, giros y recepciones duras, así como otras en las que el control del entorno resulta limitado.

Estas características hacen que el margen de seguridad sea reducido incluso para deportistas con una preparación muy alta. Esa realidad ha llevado a documentar con detalle qué modalidades concentran más daños y qué tipo de lesiones aparecen con mayor frecuencia.

Los registros médicos sitúan a las pruebas aéreas en lo alto de las estadísticas

Los datos recopilados en varias ediciones de los Juegos Olímpicos de Invierno muestran que determinadas disciplinas aéreas concentran las tasas de lesión más altas y los daños físicos más graves para los atletas. El seguimiento médico realizado durante competiciones celebradas en 2010, 2014, 2018 y 2022 identificó porcentajes de lesiones situados entre el 20% y el 30% en pruebas con saltos y aterrizajes forzados. En esos casos, las caídas desde altura y la velocidad de ejecución condicionan el tipo de traumatismos registrados. Esa combinación explica que estas modalidades figuren de forma recurrente entre las más problemáticas desde el punto de vista médico.

Una parte de la explicación se encuentra en factores estructurales propios de los deportes de invierno. El frío extremo afecta a la respuesta muscular y articular, mientras que la superficie de competición cambia según la meteorología, algo que modifica el agarre y la estabilidad. A eso se suma la presencia de pruebas de alta velocidad y ejercicios aéreos que elevan la carga mecánica sobre el cuerpo. Los especialistas también señalan que la variabilidad del entorno dificulta la repetición exacta de condiciones entre entrenamientos y competición, y con ello aumenta la probabilidad de error.

Entre los deportes con mayor incidencia de lesiones destacan el half-pipe de esquí, el big air, los saltos acrobáticos y las pruebas de slopestyle tanto en esquí como en snowboard. Todas estas disciplinas implican vuelos prolongados y recepciones sobre superficies duras, con impactos que se concentran en extremidades y columna. El seguimiento médico mostró que estas pruebas encabezan de forma evidente las estadísticas de daños físicos. En los Juegos Olímpicos de Verano, solo el BMX y el taekwondo presentan niveles de riesgo comparables según los mismos criterios de registro.

Un escalón por debajo se sitúan los deportes de deslizamiento y contacto. El luge, el bobsleigh, el skeleton, el patinaje de velocidad en pista corta y el hockey sobre hielo registraron en los Juegos de Pekín 2022 tasas de lesión situadas entre el 10% y el 20%. En el caso del luge y del hockey, una parte significativa de esos daños se clasificó como grave, al requerir más de un día de recuperación. En el extremo opuesto aparecen disciplinas como el curling, el combinado nórdico y el supergigante alpino, con porcentajes de lesión de entre el 1% y el 2%.

Los Juegos de Invierno acumulan más lesiones que los de Verano

La comparación global entre Juegos de Invierno y Juegos de Verano refleja esa diferencia de riesgo. Un estudio publicado en el British Journal of Sports Medicine indicó que más del 10% de los deportistas que participaron en Pekín 2022 sufrió alguna lesión a lo largo de los 17 días de competición. Ediciones anteriores reflejaron cifras aún más elevadas. Los grandes programas de vigilancia del Comité Olímpico Internacional también coinciden en que la frecuencia y la gravedad de las lesiones son mayores en invierno que en verano.

La historia olímpica incluye además varios accidentes mortales ligados a entrenamientos o demostraciones. En 1964, el corredor de luge Kazimierz Kay-Skrzypecki y el esquiador Ross Milne murieron en sesiones previas a los Juegos de Innsbruck. En 1992, el especialista en esquí de velocidad Nicholas Bochatay falleció tras chocar contra un vehículo de mantenimiento durante una práctica. En 2010, el lugista Nodar Kumaritashvili perdió la vida horas antes de la ceremonia inaugural de Vancouver. Todos estos episodios provocaron cambios en normas de seguridad y en el diseño de los recorridos.