Descubren un sistema de calefacción medieval casi intacto en un convento de Suiza: así se calentaban hace 800 años
Un sistema de calefacción de época medieval extraordinariamente bien conservado ha salido a la luz en Basilea, Suiza. El hallazgo se produjo durante las obras de renovación de un edificio situado en la calle Petersgraben 52, donde los arqueólogos han localizado restos del antiguo convento de Gnadental.
Las investigaciones arqueológicas sugieren que el sistema de aire caliente se construyó entre los siglos XIII y XIV y que este se ubicaba justo debajo del refectorio, la sala en la que las monjas de Gnadental se reunían a comer. Se cree que este pudo servir para calentar el comedor comunitario del convento.
El sistema funcionaba de una forma bastante sofisticada para su época. Bajo el suelo había una cámara excavada y llena de piedras que servían para almacenar el calor generado por el fuego. Una vez que la instalación había alcanzado una temperatura elevada y el humo se había disipado, el aire caliente podía ascender hasta la estancia situada justo encima.
Los arqueólogos han identificado el canal donde se encendía el fuego, construido con bloques de piedra y ladrillos, además de dos arcos de la estructura original. En la bóveda de la cámara, también se han encontrado ocho aberturas que podían cerrarse y que permitían regular el paso del aire caliente hacia la habitación superior.
“En Suiza, los hallazgos de sistemas de calefacción de aire con cámaras de piedra son extremadamente raros. Incluso en toda Europa, existen pocos ejemplos comparables al estado de conservación del sistema de calefacción de Basilea”, explicaron los investigadores del Archäologische Bodenforschung Basel-Stadt (Investigación Arqueológica del Suelo de Basilea-Ciudad), a cargo del hallazgo.
Un convento con siglos de historia
La historia de este lugar se remonta a alrededor del año 1231, cuando se construyó un convento a las afueras de las murallas de Basilea para los franciscanos. Unos 20 años después, estos religiosos se trasladaron al convento de los Barfüsser, en la actual Barfüsserplatz, y los edificios pasaron a acoger a comunidades religiosas femeninas.
Primero se trasladaron monjas cistercienses y, posteriormente, clarisas. En 1279, se instalaron también las hermanas de Gnadenthal, en el actual cantón de Argovia, de las que el convento tomó su nombre histórico. “Se incorporaron a la orden de las clarisas y vivieron allí hasta la Reforma y la posterior disolución del monasterio”, explican los arqueólogos.
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