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La escritora asesinada en Auschwitz cuyo manuscrito perdido se convirtió en un éxito global 60 años después

En 2004, el mundo quedaba en conmoción con una nueva novela. Se publicaba un libro que era resultado de un manuscrito perdido de Irène Némirovsky, que había muerto seis décadas antes en el campo de concentración de Auschwitz.

Hablamos de Suite Francesa, una obra que supuso el primer premio Renaudot a un autor fallecido en otoño de ese mismo 2004 y que ha supuesto su título más reconocido, aunque es un trabajo inacabado, pues la escritora la estaba escribiendo cuando fue detenida en plena Segunda Guerra Mundial.

Irène Némirovsky, una carrera literaria frenada por la guerra

Irène Némirovsky nació en Kiev, actual Ucrania, el 11 de febrero de 1903 en el seno de una familia acaudalada que huyó de la Unión Soviética para establecerse en París en 1919. La joven, al ser hija única, recibió una educación excelente, pero a su vez tuvo una infancia infeliz y solitaria.

En Francia, la escritora formaría una familia a la vez que se labraría una prestigiosa carrera literaria, en lengua francesa, tras licenciarse en Letras por la Sorbona y en 1921 comenzaría su precoz carrera literaria con la publicación de un texto en la revista bimensual Fantasio. Aunque su saltó a la fama se daría en 1929, con la que fue su segunda novela, David Golder, y por la que fue elogiada por figuras como Jean Cocteau, Paul Morand, Robert Brasillach y Joseph Kessel.

Sin embargo, el estallido de la Segunda Guerra Mundial frenó su trayectoria. Némirovsky no se marchó de Francia y pidió en varias ocasiones la nacionalidad al régimen de Vichy, que le fue denegada. Así, su origen judío hizo que la arrestaran y deportaran, primero a a Pithiviers y luego a Auschwitz, donde fue asesinada en 1942.

Suite Francesa: la obra inacabada que fue publicada 60 años después

La interrumpida carrera literaria de Irène Némirovsky tiene nombre propio: Suite Francesa. Esa era la historia que estaba desarrollando cuando fue arrestada, en la que contaba el éxodo de los ciudadanos franceses en junio de 1940, y refleja el caos y la inquietante vida de miles de familias.

De hecho, Némirovsky solo puso terminar dos de las cinco partes que tenía planeadas: Tempestad y Dolce. El manuscrito y las notas estaban dentro de una maleta, que no fue abierta porque pensaba que eran diarios personales y su hija Denise no estaba preparada. Cuando la abrió seis décadas después, se dio cuenta que era una novela y decidió publicarla.

En ella se puede apreciar una perspectiva femenina de la guerra, de la ocupación, centrándose en el ser humano, desde distintos puntos de vista, dejando retratos psicológicos que sobrevivieron hasta que Denise se decidió leer lo que su madre había dejado.

En 2015 se estrenó una película que adaptó la parte Dolce de la novela, aunque tomó el título suyo, algo en lo que estuvo de acuerdo la hija de Irène Némirovsky, que, sin embargo, no vería el trabajo final, porque murió en abril de 2013, dos meses antes de que comenzara el rodaje. Por ello, se la recuerda en una dedicatoria en los créditos finales.