Candela siempre ha caminado de la mano de su madre, que vagaba por las calles de la localidad murciana de Jumilla. El padre de la peluda y las dos hembras fueron rescatadas hace siete años por el personal de Cuatro Patas, una asociación que se dedica a rescatar perros y darles cobijo en su refugio. En sus instalaciones han convivido durante entonces, sin encontrar una familia para una adopción responsable.
El tiempo ha hecho mella en los Faroles y Lampa, los padres de Candela. La última en fallecer ha sido la madre, Lampa. A ella le diagnosticaron una enfermedad incurable hace ocho meses, según explica esta asociación a través de sus redes sociales. El mismo tiempo que Candela no se ha separado de ella, hasta que tristemente le tocó decir adiós.
“Sabemos que el cuerpecito de Lampa ya no le servía para seguir por aquí, que si fuera por ella se habría quedado más tiempo, para no dejar a su hija sola”, lamentan desde Cuatro Patas en su cuenta de Instagram. Ahora, concentrarán sus esfuerzos en sacar a Candela del refugio: “Haremos lo posible porque ella sí tenga la suerte que tú no tuviste y pueda vivir en una casa, con una familia. Te lo prometemos. No le faltará de nada”.
Candela se queda sola
Candela ha acompañado a Lampa en los últimos meses y hasta el último momento. La peluda, nacida en 2018, también se percató de que algo le pasaba a su madre. “Ya eran inseparables pero, desde que le detectaron una enfermedad incurable hace ocho meses, no se ha separado de su lado. Durmiendo pegada a ella, dándole besos y lametones”, recuerdan los cuidadores.
Los voluntarios no quieren que la peluda acabe como su madre: muriendo en el refugio. Creen que se merece una oportunidad y ya se han puesto manos a la obra, intentando darle difusión a su caso a través de sus redes sociales, desde donde hacen un llamamiento urgente.
Candela es una perrita de veinte kilos que se lleva bien con otros perros. La peluda es algo miedosa, señalan, aunque eso no sería problema para convivir con menores que entiendan su situación. Su hogar ideal sería con “otros animales seguros, sociables y confiados que la puedan ayudar a superar sus miedos, a sentirse acompañada y sentirse en familia”
A la vez, el personal de Cuatro Patas destaca que es “dulce y curiosa”. No tiene problemas de salud. A la peluda le queda mucho por aprender, como pasear con la correa, algo que se puede conseguir con paciencia y dedicación, recuerdan. Los interesados en su adopción tienen que ponerse en contacto con esta protectora a través del número de teléfono que aparece en la publicación o a través de sus redes sociales. “¿Le ayudamos a encontrar un hogar en el que estar acompañada?”, concluyen.