Timmy sigue en peligro pese a su liberación: semanas varada en Alemania y un regreso sin garantías
Las rozaduras en la piel suelen aparecer mucho antes que el agotamiento extremo cuando una ballena queda atrapada cerca de la costa. Las ballenas necesitan profundidad para girar, impulsarse y mantener parte de su peso repartido dentro del agua, porque un fondo demasiado cercano altera cada movimiento y obliga al animal a gastar más energía para respirar y desplazarse. El problema no depende solo del espacio. En zonas poco profundas también cambia la salinidad, aumenta el roce con la arena o el barro y aparecen episodios repetidos de desorientación, algo que puede empujar al cetáceo a regresar una y otra vez al mismo lugar peligroso.
Timmy, una joven ballena jorobada localizada cerca de la isla alemana de Poel, pasó semanas atrapada en ese entorno después de entrar en el mar Báltico, una zona alejada de las rutas habituales de la especie. El rescate terminó con su traslado al mar del Norte el 2 de mayo de 2026, aunque el éxito de la operación no garantiza todavía que pueda sobrevivir durante las próximas semanas.
Timmy salió del Báltico el 2 de mayo
Una operación financiada por empresarios privados alemanes consiguió sacar a Timmy de las aguas del Báltico y llevarla hasta una zona abierta del mar del Norte, según la información difundida por Al Jazeera y varios medios alemanes. El traslado se hizo dentro de una gran barcaza llena de agua preparada para transportar a la ballena durante el viaje.
Walter Gunz, cofundador de MediaMarkt, participó en la financiación junto con Karin Walter-Mommert, mientras veterinarios y autoridades del estado de Mecklemburgo-Pomerania Occidental autorizaron el operativo tras revisar el estado del animal. La liberación se produjo unos 70 kilómetros al norte de Skagen, en Dinamarca, y varias grabaciones mostraron a Timmy nadando cerca de la embarcación después del rescate.
La operación había llegado después de varios intentos fallidos para devolver a Timmy hacia aguas profundas. La ballena apareció por primera vez el 3 de marzo cerca de la costa alemana del Báltico y terminó atrapada varias veces en zonas de poca profundidad cerca de Wismar. Nadie sabe por qué entró allí. Algunos especialistas creen que pudo seguir bancos de arenques durante la migración, aunque otros apuntaron a una posible desorientación. El problema creció porque el mar Báltico tiene menos sal que el Atlántico y esa diferencia acabó irritando su piel hasta provocar heridas cada vez más graves.
Los equipos de rescate llegaron a usar cojines hinchables y un pontón para moverla, pero Timmy seguía regresando al mismo entorno que estaba deteriorando su cuerpo. Su respiración se volvió irregular y pasó largos periodos casi inmóvil. Los veterinarios llegaron a tratarle la piel con kilos de pomada de zinc mientras las imágenes de la ballena recorrían medios alemanes y retransmisiones en directo desde la costa. La situación abrió una discusión dura sobre si todavía tenía sentido intervenir o si el traslado solo añadiría más sufrimiento a un animal debilitado después de semanas atrapado.
El momento de la liberación provocó una oleada de mensajes optimistas porque las imágenes mostraban a Timmy expulsando chorros de agua mientras avanzaba mar adentro. Karin Walter-Mommert declaró a Al Jazeera que la ballena parecía moverse libremente y que debía continuar hacia la costa noruega para regresar después a zonas árticas.
La Comisión Ballenera Internacional pidió cautela
Aun así, la Comisión Ballenera Internacional mantuvo una posición mucho más prudente. El organismo recordó que una liberación no equivale a una recuperación completa y advirtió de que el animal todavía debía superar las secuelas físicas provocadas por los varamientos repetidos y el transporte.
La primera razón por la que Timmy todavía no está a salvo tiene que ver con su estado físico anterior al rescate. La Comisión Ballenera Internacional llegó a señalar en abril que las posibilidades de supervivencia eran “prácticamente inexistentes” después de tantos episodios de encallamiento. Cada contacto con fondos poco profundos añadía heridas nuevas y aumentaba el desgaste de un animal que apenas podía moverse durante algunos periodos.
La segunda razón aparece en el sistema de seguimiento. El transmisor GPS colocado sobre la ballena no ha enviado coordenadas fiables después de la liberación y nadie ha podido confirmar hacia dónde se dirige. Algunos miembros del equipo de rescate afirmaron que el dispositivo todavía enviaba señales que indicarían que Timmy sigue viva, pero especialistas marinos respondieron que un transmisor convencional no suele aportar datos médicos como el ritmo cardíaco o la respiración.
La tercera razón es todavía más simple. La última prueba confirmada llegó el mismo día de la liberación, cuando Timmy nadó cerca de la barcaza antes de desaparecer mar adentro. Después de ese momento no han aparecido imágenes verificadas ni observaciones independientes sobre su situación. Timmy consiguió salir del Báltico, aunque su historia sigue detenida en el mismo punto donde desapareció entre las aguas del mar del Norte.