La muralla gallega que sigue haciendo historia: “Es el mejor ejemplo de fortificaciones romanas tardías”

Cuenta la leyenda que los romanos la construyeron no para proteger una ciudad, sino un bosque: el Bosque Sagrado de Augusto, en latín “Lucus Augusti”, que acabó dando nombre a la localidad gallega. De aquel bosque no se sabe nada, pero la muralla de Lugo sigue en pie, y hoy es una de las fortificaciones más impresionantes y mejor conservadas del Imperio romano.

“Todo el perímetro se conserva intacto y constituye el mejor ejemplo de fortificaciones romanas tardías en Europa occidental”, describe la UNESCO en su página web, quien declaró al monumento Patrimonio de la Humanidad en el año 2000. La organización destaca cómo esta conforma un gran legado arquitectónico, arqueológico y constructivo de la ingeniería romana.

La muralla se construyó hace más de 17 siglos siguiendo las directrices del entonces ingeniero romano Vitrubio, pero sigue prácticamente intacta. Conserva 71 torres (de las 85 originales), diez puertas (cinco de ellas originales y cinco abiertas en tiempos modernos), cuatro escaleras y dos rampas que dan acceso al paseo que recorre la parte superior de las murallas y que se puede visitar.

La fortificación contaba con un sistema defensivo compuesto por dos elementos. Por un lado, estaba el foso, situado a unos cinco metros de las torres, que alcanzaba aproximadamente 20 metros de anchura y cuatro de profundidad, aunque hoy solo se conservan algunos vestigios. Por otro, el intervallum, que era el espacio libre entre la muralla y las edificaciones urbanas, el cual se utilizaba para organizar y apoyar logísticamente la defensa de la muralla.

En la actualidad, la muralla de Lugo, que mide más de dos kilómetros, rodea el casco histórico de la ciudad. “Muy pocos complejos monumentales ofrecen la misma autenticidad histórica e integridad arqueológica, tanto por su tamaño y su integración en un entorno urbano como por su uso continuado”, apunta la UNESCO. 

La llegada de los romanos a Lugo

Entre los años 15 y 13 a. C., tras el final de las guerras cántabras, las tropas romanas se asentaron en el noroeste de la península ibérica y establecieron la capital de la provincia de Gallaecia, Lucus Augusti. Fundada por Paulo Fabio Máximo en nombre del emperador de Roma Augusto, la ciudad adquirió una gran relevancia estratégica y económica, especialmente por la explotación de sus yacimientos de oro que abastecieron al Imperio .

Ya en el siglo III d. C., ante la creciente presión de los pueblos germánicos que poco a poco avanzaban hacia el territorio, en la actual Lugo se levantó esta muralla de 2.226 metros para proteger la ciudad. En la actualidad, la fortificación se puede visitar, y cuenta con varias torres accesibles que permiten a los visitantes disfrutar de una vista panorámica de la ciudad.