Restos de ADN demuestran que la primera plaga de peste de la historia tuvo lugar hace 5.500 años, mucho antes de la peste negra

Tumba #33 de Ust’-Ida; esta sepultura compartida contenía a un niño (de entre 12 y 15 años) y a una niña (de entre 13 y 16 años) quienes, según se descubrió, no estaban estrechamente emparentados, y de cuyos restos se obtuvo ADN de la peste.

Laura Cuesta

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La peste, responsable de algunas de las epidemias más devastadoras de la historia, fue un problema para la humanidad mucho antes de lo que se pensaba. Es la conclusión a la que ha llegado un estudio publicado en la revista científica Nature, que reveló que esta enfermedad infecciosa ya causaba brotes mortales entre grupos de cazadores-recolectores hace unos 5.500 años.

“Nuestros hallazgos demuestran que los brotes de peste ocurrieron antes de lo que se pensaba y, de hecho, fueron letales”, comienzan explicando los autores del estudio. Para llegar a esta conclusión, los investigadores analizaron ADN antiguo de restos humanos hallados en cuatro cementerios de cazadores-recolectores en la región del lago Baikal, en Siberia Oriental.

Durante la investigación, identificaron la bacteria Yersinia pestis en 18 de 46 individuos, es decir, el 39%, una tasa inusualmente elevada para este tipo de estudios y superior a la de algunas fosas comunes de la peste medieval. La primera plaga de peste, según concluyeron los expertos, afectó especialmente a los niños y adolescentes del grupo.

El cráneo de una niña de entre 9 y 11 años que murió y fue sepultada junto a víctimas de la peste en el sitio de entierro Ust’Ida I.

“A partir del ADN de la peste, las relaciones genéticas entre las víctimas, el análisis arqueológico y la datación por radiocarbono, hemos reconstruido una imagen realmente clara y completa de lo que ocurrió durante estos brotes”, asegura el autor principal Ruairidh Macleod, investigador en la Universidad de Oxford.

Un nuevo punto de partida

Hasta ahora las cepas más antiguas de la bacteria Yersenia pestis se habían documentado en agricultores neolíticos del norte de Europa. De hecho, se pensaba que las epidemias de peste surgieron precisamente con el desarrollo de la agricultura, un nuevo modo de vida que concentró a muchas personas y animales domésticos en un espacio limitado.

Sin embargo, el análisis realizado por estos investigadores de la Universidad de Oxford, la Universidad de Copenhague y otras instituciones internacionales, demuestra que hubo brotes de esta terrible enfermedad varios cientos de años antes y en una región más cercana a Asia. 

Por último, el estudio respalda la idea de que la peste que se desarrolló en esta zona tuviera un origen zoonótico, es decir, que se transmitiera entre humanos y animales. “Estos brotes fueron probablemente el resultado de la transmisión zoonótica desde poblaciones de marmotas salvajes en el lago Baika”, explican los autores en la conclusión de su investigación. Estos animales pudieron transmitir la enfermedad a las personas al desollarlas o consumirlas crudas o insuficientemente cocinadas.

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