Roma abre un búnker cerrado durante 80 años bajo un palacio real y deja ver cómo se protegían de los bombardeos en la Segunda Guerra Mundial
Roma fue un objetivo militar porque concentraba poder político, infraestructuras y una posición estratégica dentro de Italia. La ciudad quedó implicada en la Segunda Guerra Mundial al formar parte del eje liderado por la Alemania nazi, y esa alianza expuso su territorio a ataques aéreos cuando los aliados avanzaron por el Mediterráneo.
Los bombardeos respondían a una idea clara: destruir comunicaciones, debilitar la capacidad de mando y presionar al régimen para forzar cambios. En ese contexto aparece la familia Saboya, la dinastía que ocupaba el trono italiano y que intentaba proteger su continuidad mientras el país cambiaba de rumbo. Esa combinación de guerra, poder y amenaza explica por qué se construyeron refugios como el de Villa Ada.
El refugio subterráneo de Villa Ada ha vuelto a abrir
El búnker de la familia Saboya en Villa Ada ha reabierto al público tras su rehabilitación y vuelve como espacio histórico visitable en Roma. Según el Ayuntamiento de Roma, la estructura vuelve a ser accesible después de más de cinco años de cierre gracias a un acuerdo entre la administración y asociaciones ciudadanas.
Este refugio antiaéreo, pensado para uso exclusivo de la familia real, forma parte de un conjunto de espacios que permiten entender cómo se vivió la guerra en la capital italiana. La reapertura, de esta manera, recupera un lugar que había quedado fuera del recorrido cultural de la ciudad durante años.
El recinto ya había abierto en 2016, pero volvió a cerrar en 2021 al terminar la concesión que permitía su gestión. Esa interrupción dejó el espacio sin visitas durante un periodo prolongado, hasta que se ha logrado formalizar un nuevo acuerdo entre el ayuntamiento y entidades como Roma Sotterranea y ASD Giochi di Strada.
Esta nueva etapa confirma el interés por recuperar espacios vinculados a la guerra dentro de la ciudad. El búnker, situado bajo una colina en Villa Ada y con alrededor de 80 años sin uso, vuelve a formar parte del patrimonio visitable tras décadas marcadas por el abandono y episodios de vandalismo.
La restauración ha requerido una inversión millonaria y mejoras del entorno
Tania De Nile, curadora de Villa Ada para la Superintendencia de Roma, explicó que “la apertura de este refugio singular consolida la oferta de arqueología bélica de Roma”. También señaló que el complejo estaba conectado al palacio que hoy alberga la Embajada de Egipto y añadió que “servía para proteger a la familia real en caso de ataque”.
La recuperación del búnker ha requerido una inversión de 2,4 millones de euros, integrada en un plan más amplio de 14 millones destinado a la rehabilitación de toda la villa. Los trabajos han incluido la estabilización de los terrenos, afectados por erosión, y la mejora de los accesos para permitir visitas seguras. Además, se han plantado unas 900 especies arbustivas para reforzar el entorno y favorecer la biodiversidad en la zona.
El interior estaba preparado para resistir ataques prolongados
El interior del refugio se organiza en varios espacios funcionales pensados para resistir ataques aéreos. Cuenta con estancias diferenciadas, sistemas de filtrado de aire, un generador eléctrico y servicios básicos que permitían mantener a los ocupantes durante un tiempo prolongado bajo tierra.
En la parte superior, una estructura que parece una torre de jardín oculta una escalera de caracol que actuaba como salida de emergencia. La construcción incluía también losas de cemento armado diseñadas para absorber el impacto de una explosión mediante un colapso controlado.
Su diseño incluía una rampa doble que permitía a los vehículos oficiales descender directamente hasta la entrada protegida, una solución poco habitual en este tipo de refugios.
Otros refugios de la época muestran situaciones distintas del conflicto
La historia de este lugar se entiende mejor al situarla junto a otros refugios de la misma época. El búnker de Villa Torlonia, vinculado a Benito Mussolini, se construyó en 1942 pero quedó inacabado y nunca llegó a usarse por el dictador, que fue destituido antes de su finalización. En cambio, el refugio de Villa Ada sí se completó entre 1940 y 1943 y probablemente tuvo uso, además de mantenerse tras la guerra.
Ambos espacios muestran dos situaciones distintas dentro del mismo conflicto y ayudan a entender cómo se preparaban las élites políticas ante los bombardeos.
La familia Saboya desempeñó un papel decisivo en ese periodo. Víctor Manuel III reinó desde 1900 hasta 1946, el mandato más largo en la historia italiana, y durante la guerra trató de mantener la continuidad de la monarquía en un escenario inestable.
La abdicación en favor de Humberto II buscaba salvar la institución, pero el referéndum posterior, con un 54,26% de votos favorables, instauró la república y puso fin a la monarquía.
La ciudad recupera espacios de guerra como parte de su memoria
Roberto Gualtieri, alcalde de Roma, afirmó durante la reapertura que “este búnker nos ayuda a entender la materialidad de esos años”. También indicó que “se terminó de construir en mayo del 43 y los bombardeos empezaron en julio”.
Sabrina Alfonsi añadió que el espacio abrirá de forma gratuita los fines de semana y defendió que “no queremos repetir errores del pasado”.
De este modo, el espacio se recupera para la ciudad sin perder su sentido como recuerdo de uno de los periodos más oscuros de la historia reciente del mundo.