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ENTREVISTA

Mayte Pérez, exlíder socialista en Teruel: “En el PSOE actual, en lugar de pasar página estamos pasando factura”

La exlíder del socialismo aragonés, Mayte Pérez, esta semana.

Luis Faci

30 de mayo de 2026 22:41 h

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Exconsejera autonómica de Presidencia y de Educación, exsecretaria provincial del PSOE en Teruel, exmiembro de la Ejecutiva federal de Pedro Sánchez y mano derecha de Javier Lambán en su última etapa en el partido, Mayte Pérez abandona la política tras ser apartada de todos los cargos institucionales y políticos por la nueva dirección del PSOE aragonés, ahora con Pilar Alegría al frente.

La exdirigente turolense, que llegó a sonar para suceder al fallecido exlíder ejeano en la reciente renovación del partido, se muestra en esta entrevista muy crítica con la forma de trabajar de la cúpula socialista, tanto a nivel autonómico como nacional. “Hoy en el PSOE importa más con quién estás que lo que puedes aportar”, lamenta.

Tras 23 años en activo, se despide de la política. ¿Es un adiós o un hasta luego?

Para ser sinceros, no ha sido una despedida voluntaria. Lo digo con total naturalidad, sin rencor y con mucha gratitud por estos 23 años que he tenido la oportunidad de representar a los ciudadanos, especialmente a los de mi provincia. Y es un hasta luego, por supuesto: yo seguiré siendo activista, bien desarrollando un puesto político o en mi condición de funcionaria, en mi trabajo y en mi propia vida.

¿Y qué planea hacer ahora? ¿Volver a su puesto?

Sí, claro, afortunadamente tengo un sitio donde regresar. Eso es recomendable en política: si no, a veces tienes la tentación de continuar y, por dependencia, tragar con cosas que quizás no harías si tuvieses otra salida.

Dice que no habla con rencor, pero sí afirma que se marcha obligada. ¿Está dolida por cómo se ha producido?

Las formas son parte del fondo y creo que deberíamos de cuidarlas: si no nos tenemos respeto dentro, es muy difícil que pidamos respeto y confianza fuera. ¿Dolida? Creo que las formas son mejorables. Me decepcionan las formas, no el partido. Soy capaz de diferenciar los momentos, los contextos, los proyectos y los liderazgos con un proyecto político, con unas siglas. Pero si las formas, sobre todo cuando he estado trabajando y representando al partido en el territorio durante muchos años.

¿Cuándo fue la última vez que habló con Pilar Alegría?

No lo sé. Cuando se configuraron las nuevas Cortes. En febrero podría ser.

¿Por teléfono?

Por WhatsApp.

Ambas formado parte de un mismo gobierno (el primero de Javier Lambán) y han compartido un puesto en la ejecutiva federal con Pedro Sánchez. Desde fuera sorprende tan poca interlocución.

Cada uno toma las decisiones que considera. Pilar Alegría era la secretaria general de mi partido porque así lo decidieron los militantes y es una cuestión que respeto. Otra cosa es que discrepe en lo político. Pero quiero dejarlo claro: no es una discrepancia en lo personal; aquí no estamos para hablar de si me cae bien o si me cae mal, porque yo a los amigos los tengo fuera de la política. Otra cosa, como digo, es que yo discrepe de su liderazgo, de su forma de entender el partido.

¿En qué sentido?

Creo que no ha cogido el tono. Tiene unas prioridades que no encajan con el modelo de partido por el que yo apuesto, más pegado al territorio, que conozca las cosas porque las ha estado trabajando. Al final, estar tantos años fuera te hace despegarte de eso. Por lo tanto, cada uno decide cómo hace las cosas, cómo ejerce su liderazgo y también tiene que ser consecuente con esas decisiones, evidentemente.

Pilar Alegría tiene unas prioridades que no encajan con el modelo de partido por el que yo apuesto, más pegado al territorio. Al final, estar tantos años fuera te hace despegarte de eso

¿Por qué cree que a este PSOE le falta pegarse más al territorio?

Dicen que son muy municipalistas porque son alcaldes y alcaldesas, pero yo creo que hay un desconocimiento: quienes teníamos una responsabilidad importante en la anterior etapa estamos desaparecidos. No es una cuestión mía personal. Yo he salido, pero también otras personas que representamos esa sensibilidad, ese partido socialista más clásico, más pegado al territorio, más aragonesista y más socialdemócrata; esa realidad cada vez es más pequeña en el PSOE. Pero en el PSOE a nivel nacional, porque no solo nos ha pasado en Aragón. Y creo francamente que cuando un partido estrecha su vida interna, reduce los espacios, estrecha también su reflejo en las urnas.

¿Aprovecha el talento en este actual PSOE?

A mí me preocupa que en este partido interese más con quién estás que lo que puedes aportar. Yo me afilé al PSOE porque es un medio, no un fin en sí mismo; porque era un medio a través del cual poder transformar la sociedad. Cuando un partido deja de ser un medio y se convierte en un fin en sí mismo, yo creo que el fin del partido está más cerca.

¿Y cree que ha sido siempre así?

En las épocas de liderazgo de Marcelino Iglesias y Javier Lambán, la discrepancia tenía su sitio y se respetaba. Fíjese, en la última etapa de Lambán una parte del PSOE aragonés, la federación de Huesca, estuvo en contra de él en unas primarias cuando acababa de ser nombrado presidente; perdieron y, sin embargo, jamás el secretario general les negó ni la representación que tenían ni la autonomía de su territorio para elegir a las personas que consideraban oportunas. Son constataciones de lo que ha sucedido, no percepciones. Para mí, la discrepancia en un partido es un valor, y sin embargo ahora mismo no existe.

La actual dirección asegura que esa antigua oposición sí que está representada con personas como Darío Villagrasa o Teresa Ladrero.

Yo creo que es una constatación, y no solo respecto a las personas que hemos sustentado responsabilidad política sino también a los profesionales [en el partido]: ahora, los criterios para elegir a los equipos se rigen por si estás conmigo o no, y si estás conmigo puedes estarlo desde el principio o durante el proceso. Cuando Javier Lambán decía que no le parecía acertado que los ministros fueran los representantes en el territorio, que fueran los encargados ya no solo de gestionar el partido sino de presentarse ante el electorado, él no lo decía por cómo se llevaba con Pilar Alegría –que Pilar Alegría ha sido todo gracias a Javier Lambán–, sino porque creía que era contraproducente para los intereses del proyecto político que representaba y para el PSOE en Aragón. Y a las pruebas me remito.

Yo nunca he tenido miedo a la derecha, nunca, en ninguna de las responsabilidades que he ejercido. Y la he combatido. Pero a mí me gustaría hablar de qué PSOE queremos, y esto no se resuelve con mi salida o con que echen a unos o a otros

¿Por qué dejó en su día el escaño en las Cortes de Aragón y la portavocía e ir al Senado?

Yo a priori anuncio que me voy a presentar para seguir como secretaria general en Teruel, algo que compartía con el equipo que me acompañaba, y le digo a la propia Pilar Alegría que creo que le soy útil todavía en la provincia como secretaria general. Y ella decide que apuesta por otra persona porque no formo parte de su círculo de confianza. Yo incluso exploro una vía intermedia, que no sea yo, pero sí alguien con capacidad de liderazgo, respeto y liderazgo en la provincia. Pero también fue desechada esa opción y ella me pidió que me fuera al Senado. Yo podía haber decidido quedarme en las Cortes, pero opto por alejarme para no hacer una herida pública. Había sufrido durante ese tiempo y me decidí alejarme un poco de la situación y desconectar un poco.

De esa forma evitó una fractura en el partido en Teruel.

Yo decido no presentarme para no tensionar al partido en Teruel, para no tener que hacer bandos. El problema es que, en el PSOE actual, en lugar de pasar página estamos pasando factura. Y eso es un problema real, porque cuando tú reduces el espacio dentro del partido al final lo acabas reduciendo fuera.

¿Se siente en minoría dentro del partido, como dijo muchas veces Lambán? Hay voces que acusan a la anterior dirección, usted incluida, de falta de lealtad al proyecto del PSOE de Pilar Alegría.

Es bien difícil que me pueda achacar falta de lealtad. A mí me echaron de una ejecutiva federal sin motivos, todavía estoy esperando una explicación, pero tendrán que buscar alguna reacción pública mía. Yo soy muy disciplinada en el partido, siempre lo he sido. Ahora bien, disciplina a cambio de decencia, eso sí que no lo voy a hacer. En este momento. La única forma que tengo para expresarme es a través de mis propias redes, de mis propios medios, porque me han echado de todos los órganos internos del partido. Fui la primera mujer secretaria general del PSOE aragonés y he sido la primera que en un año ha dejado de estar en todos los sitios. Y no he dicho nada. Insisto: lo que hago es expresarme con libertad. Que, por cierto, es lo mismo que he hecho dentro, y seguramente por eso estoy fuera.

El ministro Óscar López atribuyó los malos resultados del PSOE en Aragón el 8F a la escasa oposición que hizo el expresidente Lambán al PP de Azcón. ¿Cómo lo valora?

El ministro tuvo un malísimo día, yo creo que se habrá arrepentido de lo que dijo.

No es una tesis que solo sostenga Óscar López, hay más voces en el partido que lo trasladan así. ¿Hasta qué punto cree que tuvo alguna responsabilidad la anterior dirección por hacer poca oposición al PP y más oposición al PSOE?

Me hace una pregunta difícil, porque yo me he pegado dos años y medio de portavoz en las Cortes de Aragón y me he desgañitado haciendo oposición. No quedaría elegante, pero invito a que hagan una comparación con lo que sucede ahora. Yo me fui en marzo de 2025 y se convocaron elecciones para febrero de 2026. Yo nunca he tenido miedo a la derecha, nunca, en ninguna de las responsabilidades que he ejercido. Y la he combatido. Pero a mí me gustaría hablar de qué PSOE queremos, y esto no se resuelve con mi salida o con que echen a unos o a otros. No, queda en el aire qué queremos ser, hacia dónde queremos ir. Y cuando elección tras elección estamos perdiendo los territorios, que por cierto son los que gestionan el estado del bienestar –se supone que el leitmotiv del PSOE es la defensa de lo público, de los servicios públicos–, la pregunta que queda es: ¿realmente este es el Partido Socialista que queremos y que defendemos? Yo desde luego he defendido otro; en los dos años y medio de portavocía en las Cortes defendí otro.

¿Alguna vez se ha planteado abandonar el partido?

Nunca. Lo que sí que voy a hacer es trabajar para que el PSOE vuelva a ser reconocible en la calle.

¿Un mal resultado en las elecciones municipales de 2027 debería hacer que el PSOE aragonés se replanteara su liderazgo?

No quiero ir a la consecuencia, quiero ir a la causa: tenemos que evitar que haya un mal resultado en las elecciones municipales.

Mayte Pérez y Javier Lambán, en enero de 2018.

Volviendo a la figura de Javier Lamban, ¿sigue echándole menos nueve meses después de su fallecimiento?

La figura de Javier es recordada por todos, por los aragoneses y por los no aragoneses. Marcó una impronta, una forma de enfrentarse a la política y a la vida. Un ejemplo, diría yo, porque nos enseñó que merecía la pena la lucha y él lo hizo con su propia enfermedad. No siempre acertó, como todo político que toma decisiones, pero nunca traicionó ni a sus principios ni a quien representaba. Eso le honra y le hace valedor del cariño y del recuerdo, y desde luego también del mío.

Visto con perspectiva, ¿cree que se ha sido justo con su figura?

El tiempo lo dirá.

Respecto a la renovación del partido en Aragón, ¿se arrepiente de algo en ese proceso? ¿Cree que deberían haber presentado una alternativa a Pilar Alegría?

Prefiero no pensar en eso. Si creo que este partido empieza a ser excesivamente personalista. Nuestra fortaleza es la red tan amplia que tenemos en el territorio: al margen de quien lidere, lo que debemos tener claro es desde dónde lo queremos liderar y para qué. Con Marcelino Iglesias y con Javier Lambán, Aragón fue grande porque se pensó desde aquí. Y ahí debemos volver: coger las riendas en el propio territorio y no ser excesivamente dependientes de lo que se decide en Madrid.

Cuando dejó el escaño en las Cortes, era la diputada más veterana.

21 años llevaba, sí.

¿Cómo ve la evolución en las Cortes de Aragón en este tiempo?

La entrada de Vox ha desvirtuado mucho la política. Ahora mismo hay mucha escenificación, muchas palabras gruesas. Me preocupa el clima, el grado de toxicidad que tiene el debate público, porque de alguna manera se está perdiendo la credibilidad y la confianza de las personas. Cuando la gente se defraude con la política, los populismos son la mejor solución.

¿Qué le parecen las continuas alusiones en el PP aragonés a “prostitutas” y “orgías” para atacar a Pilar Alegría?

A eso me refería con la toxicidad. Hoy vamos más al chascarrillo, a lo morboso o al ruido que a la acción política. Cuando recurrimos a eso es porque lo demás no importa, y a mí lo que me importa es el resto: qué proyecto político lideramos. También nosotros hemos hecho lo mismo: es un recurso que utilizan los dos partidos mayoritarios. Y luego nos lamentaremos de que haya populismos que nos vayan ganando la partida.

La decencia en política no es un eslogan, hay que ejercerla. Y el PSOE nació para representar a la gente decente y a la gente trabajadora. Nos encontramos en una situación absolutamente crítica

¿Cómo vive los procesos judiciales que afectan al PSOE? El miércoles la UCO entró en la sede de Ferraz.

Pues lo vivo con mucha, mucha preocupación. Serán los tribunales los que diriman las responsabilidades y respeto evidentemente la presunción de inocencia. Pero al PSOE le perjudica mucho no generar una senda de ética y de regeneración, que es lo que se espera de nosotros como proyecto político. La decencia en política no es un eslogan, hay que ejercerla. Y el PSOE nació para representar a la gente decente y a la gente trabajadora. Nos encontramos en una situación absolutamente crítica.

Para una mayoría del partido, Rodríguez Zapatero es o era un faro ideológico.

En mi caso, el Rodríguez Zapatero que escucho ahora no es el que tengo en mi imaginario. Defiendo las políticas que hizo como presidente, unas políticas progresistas alineadas plenamente con la igualdad, y también defiendo su derecho a defenderse. Dicho eso, que sean los tribunales los que diriman. También creo que con este proceso se ve que el Estado de Derecho funciona. Y el que la haya hecho, que la pague. Como decía antes, cada uno tiene que ser consecuente con su responsabilidad, ser consciente del alcance de sus decisiones y asumir las consecuencias de sus actos.

¿Cree, como ya reclama abiertamente el PNV, que antes de fin de año Pedro Sánchez debería convocar elecciones generales?

Cuando se acumulan noticias, y además viendo cómo elección tras elección la ciudadanía nos manda a la oposición, por tanto, en un contexto en el que vas sumando casos que te impiden trasladar tu mensaje, que impiden que la ciudadanía perciba tus acciones políticas... En ese contexto, yo creo que hay que hacer una reflexión: hasta cuándo y hasta dónde estamos dispuestos a llegar. En todo proyecto político, lo más leal es que, cuando observas que hay un bloqueo en tus decisiones, un cansancio en la militancia –que es la que sostiene todo, desde siempre–un ciclo que se agota, lo más leal como digo es dar aire. La ciudadanía pide aire.

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