La alcaldesa de Zaragoza anuncia un “proyecto pionero a nivel mundial” para una tecnología en marcha desde 2012
A 48 horas del debate sobre el estado de la ciudad, la alcaldesa de Zaragoza, Natalia Chueca, ha anunciado este lunes un “proyecto de vanguardia pionero a nivel mundial”... que ya está en marcha a algo más de 200 kilómetros: en Tarragona. Se trata de una iniciativa para convertir la basura no reciclable en metanol, en la que el Gobierno municipal aspira a invertir 200 millones de euros –IVA incluido– y que Repsol ya impulsa en la localidad catalana, donde aspira a multiplicar por cuatro este desembolso. De hecho, la tecnología lleva en el mercado al menos desde 2012, al menos según la información trasladada a los medios.
El objetivo del denominado Zero Residuos, según Chueca, es publicar la licitación en otoño, adjudicarlo por concurrencia competitiva en la primavera del año que viene y que la planta entre en funcionamiento en 2030.
La iniciativa aspira a que las 150.000 toneladas anuales de residuos que hasta ahora se entierran en el Centro de Tratamiento de Residuos Urbanos (CTRUZ) se transformen en energía y en distintos productos que son utilizables en la industria. “Es un hito revolucionario y es algo novedoso, vuelve a colocar otra vez Zaragoza a la vanguardia de nuestros compromisos medioambientales en Europa para que en el año 2030 seamos una ciudad climáticamente neutra”, según Chueca.
En España, sin embargo, Repsol ya tiene el desarrollo una planta de estas características, en la que va a invertir 800 millones de euros para una capacidad de procesamiento sensiblemente superior a la que se prevé en Zaragoza: hasta 400.000 toneladas anuales de materia sólida urbana no valorizable y biomasa. De ahí saldrán 240.000 toneladas al año de metanol renovable y circular, según anunció la propia compañía.
En el caso de Zaragoza, la novedad sería administrativa: mientras que en Tarragona fue la compañía la que propuso el proyecto a las instituciones, en la capital aragonesa sería el Ayuntamiento el que lanza el concurso público a la espera de promotores privados. Es una licitación “pionera en el mundo, no solamente en Europa”, ha señalado la alcaldesa, que más adelante ha insistido en que también era un “proyecto pionero a nivel mundial”.
Consultado por este periódico, fuentes municipales aseguran que la “diferencia” figura en que la de Repsol solo producirá metanol, mientras que en la de Zaragoza se generará “hidrógeno a partir de la electrólisis del agua a partir de la energía verde generada”, lo que constituiría “una segunda fase que va más allá” de la de Tarragona. Esta matización, que no aparece tal cual ni en la nota de prensa oficial ni en lo expresado por la alcaldesa, se referiría en todo caso a un proceso que también está ya en el mercado. A su vez, las fuentes municipales han remitido a los pliegos para poder comprobar “los detalles”.
Problemas en Canadá
Pero es que de hecho esa tecnología ya existe hace más de una década. Y por ahora no ha tenido excesivo éxito, a tenor de los resultados.
Uno de los actores del mercado que la ha desarrollado, y que en El Morell va por cierto de la mano de Repsol, es la firma canadiense Enerekem. A principios de la década pasada impulsó una planta en Edmonton con la perspectiva de que funcionase durante un cuarto de siglo y que sin embargo tuvo que cerrar sus puertas mucho antes, en 2024, por problemas de rentabilidad para la compañía, y tras una producción sensiblemente inferior a lo anunciado en un principio.
Con un problema añadido: la planta se encuentra ahora abandonada y está generando preocupación por la contaminación química que hay en el recinto. De hecho, el responsable de una organización ambientalista de la localidad canadiense, Environmental Law Centre, afirmó a un medio de comunicación que este caso mostraba la “necesidad de una supervisión municipal más sólida y proactiva de las instalaciones industriales”.
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