Expertos medioambientales y asociaciones vecinales expresan dudas y proponen mejoras para la renaturalización del Huerva
La renaturalización del Huerva, el afluente del Ebro en Zaragoza, es una obra compleja como todas las adecuaciones de ríos a su paso por las ciudades realizadas desde los años noventa. En algunos casos estas recuperaciones de riberas, flora y fauna se han realizado con la aprobación de ecólogos, botánicos y biólogos expertos. En muchas otras intervenciones, estos expertos plantean serias dudas de que se alcance una recuperación real del ecosistema de los cauces y que se mejore a largo plazo la vida de los vecinos. En los últimos años para expertos en restauración fluvial, se valoran positivamente las intervenciones del Guadarrama en Collado Villalba (Madrid), de los ríos Mèder y Gurri en Vic (Barcelona), o de las riberas del Piles y el Peñafrancia en la parte este de Gijón (Asturias).
En el caso del Huerva se trata de un río del sur de la provincia de Zaragoza, especialmente contaminado por las industrias cercanas a la ciudad (en Cadrete, María o Cuarte de Huerva) desde los años 60, y que según expertos e instituciones contiene sedimentos de metales pesados en el fondo de su cauce. Esto lo ha convertido en un río especialmente degradado, con afectaciones graves a la fauna. A esto hay que añadir la urbanización hasta la propia orilla del río invadiendo su llanura de inundación natural. Finalmente en 2021 se aprobó un plan para regenerarlo, con financiación de la Fundación Biodiversidad y ejecutado por el Ayuntamiento de Zaragoza.
Dudas y quejas sobre flora y otros aspectos del proyecto
Biólogas y botánicos de ANSAR, la Asociación Naturalista de Aragón, dedicada desde los años ochenta a estudiar y divulgar el medio ambiente de nuestra comunidad autónoma, indican que se están incorporando demasiadas especies de árboles y arbustos de fuera de la ribera, contradiciendo el principio básico de una restauración fluvial. Para estos especialistas, la principal preocupación es aumentar el número de árboles y arbustos originarios del Valle del Ebro en la renaturalización, capaces de resistir sus altas temperaturas y futuras épocas de sequía. Explican que “los árboles adaptados a las riberas de la capital, como pueden ser los álamos (chopos), sauces blancos o fresnos nos parecen apropiados. También hay árboles como el almez, muy resistente a las altas temperaturas, plantado en la ciudad en muchos puntos, cuyos frutos son alimento para las aves de la ciudad y que no representan un problema. Todos ellos proporcionan sombras agradables y se adaptan bien y forman parte del ecosistema del Ebro y sus afluentes”.
Otras especies de arbustos típicas de la zona son los romeros y las aliagas, o los tamarices, que se adaptan a los suelos calizos. Los expertos conocen la presencia en diferentes puntos de la capital de “tilos, que en muchas variedades son especies alóctonas o de fuera del Valle, y requieren mucho cuidado y riego hasta que consiguen adaptarse al clima continental con escasez de lluvias, o directamente especies ornamentales como cinamomos o Melias, con un fruto tóxico que las aves rechazan como alimento y que debe limpiarse de las calles”. Los cinamomos (Melia azedarach), originarios de Asia, son árboles ornamentales, con flores violetas durante un breve periodo, pero que acumula frutos durante el año. Están presentes en muchas ciudades y hay informes sobre la toxicidad de sus frutos desde 2011 por instituciones como la Universidad Autónoma de Barcelona, que desaconseja que estén cercanos a zonas infantiles. En Zaragoza pueden encontrarse muchos ejemplares, como los situados en el Balcón de San Lázaro en las fuentes junto al Puente de Piedra en el Rabal y junto a un parque infantil.
Los expertos explican que “árboles no autóctonos que ya se están plantando en la renaturalización del Huerva, o arbustos ornamentales exóticos y árboles frutales incluidos en el proyecto van a requerir riego específico y tienen mucho más complicado adaptarse al suelo arcilloso y calizo de nuestra zona”. Pese haber acudido a diferentes reuniones informativas o haber aportado diversos informes, para ellos “tanto en la renaturalización del Huerva, como en otros proyectos de la ciudad donde va previsto nuevo arbolado, vemos que muchas veces se tienen en cuenta criterios técnicos o de simple resistencia a la sequía para incluir especies de otras zonas de Aragón, o directamente exóticas (muchas de Asia) que se convierten en invasoras, y se olvida que el ecosistema es un engranaje delicado que funciona teniendo en cuenta todas las variables”. Especialistas en ornitología también realizan conteos de las distintas especies de aves que publican de manera transparente en webs europeas, advirtiendo que “las obras están afectando a las especies que vivían en el río, que han ido en descenso en el último año y medio, y aunque esperamos que simplemente se hayan ido a otros puntos del Ebro cercanos no lo sabemos con certeza”.
También advierten que “las pasarelas constituyen un obstáculo transversal en momentos de avenidas del río (subidas repentinas del cauce), teniendo en cuenta que nos encontramos en una situación climatológica donde se suceden los fenómenos climatológicos extremos”.
Respecto a la eliminación total de las especies tóxicas, los naturalistas precisan que los ailantos, “una especie invasora tóxica que ha de retirarse, proporcionaban sombra, y sujetaban taludes. Estos se han desmoronado arrastrando otros árboles no invasores ni perjudiciales. Además, ” nos preocupa cómo se están cuidando los árboles ya existentes, cubiertos en muchas ocasiones de materiales necesarios para la construcción que pueden afectar a sus raíces o asfixiarlos, y por desgracia también nos preocupa que se estén talando árboles sin justificación, porque nos lo transmiten vecinos de diferentes puntos de la ciudad“.
Por eso consideran que “no se ha respetado la ordenanza municipal de protección del arbolado urbano”.
Colectores, pasarelas y vecinos
Una de las intervenciones que supone esta renaturalización tan compleja, pues no solo se están interviniendo las riberas del Huerva, o realizando mejoras en parques ya existentes como en el Paseo de la Mina (cerca del centro de mayores Laín Entralgo) o en Miguel Servet (Parque de Villafeliche) son colectores y canalizaciones. Ambientalistas y asociaciones de vecinos sí valoran positivamente la construcción de un colector de gran tamaño cerca del Camino de las Torres, y recolectores de agua fluvial y mejoras en las tuberías, pues el fondo del río “está contaminado. En los años 60 el Huerva sufrió un desastre ecológico por vertidos, y acumula materiales pesados en su fondo”, recuerdan los medioambientalistas. La Universidad de Zaragoza ha elaborado gravas para mejorar los sedimentos, aunque es complicado que se recupere solo con los colectores y estas mejoras y tendrán que hacerse seguimientos para comprobar su estado.
Pero la obra también incluye nuevos parques, que algunas asociaciones vecinales valoran como pequeñas plazoletas con parte de vegetación y frutales y no parques o zonas verdes con entidad. Donde ha habido muchas más discrepancias, que continúan actualmente, es con las pasarelas proyectadas para conectar las orillas del Huerva. En la zona de Manuel Lasala, la nueva pasarela proyectada, según el Ayuntamiento, “no convenció a los vecinos, que protestaron y elevaron sus quejas, por considerar que iba muy cerca de la fachada de sus viviendas y ventanas. Tras varias reuniones (con técnicos algunas y con Víctor Serrano, teniente de alcalde de urbanismo, en otras), estudios, consultas con la CHE... se optó, con mejor aceptación por parte de los vecinos, a moverla unos cuantos metros de su posición diseñada originalmente. Esto hace que la pasarela no esté frente a ninguna ventana de los edificios”. Mientras que el consistorio considera que se atendió la reclamación, a día de hoy algunos vecinos de esta zona de Manuel Lasala o calle La luz siguen sin estar convencidos, pues consideran sus viviendas van a estar mucho más expuestas.
En la parte de Jorge Cocci, el Parque Bruil, Tenerías y la desembocadura en el Ebro, las vecinas están más preocupadas por cómo quedarán las riberas y el Parque Bruil finalmente, donde voluntariamente desde hace años realizan tareas de cuidado del arbolado para evitar su deterioro, y por las molestias que llevan sufriendo desde hace meses, por materiales de construcción, ruido y entrada de camiones. La escuela infantil municipal 'Parque Bruil' por ejemplo hace muchas semanas tienen las obras de la ribera junto a su patio, igual que las casas del final del barrio o el parque.
Estos vecinos de la AVV Parque Bruil San Agustín sí que han seguido con preocupación talas o retirado de árboles sin justificaciones, y han intentado informarse o acudir a reuniones con el Ayuntamiento o trasladar sus propuestas o preocupaciones desde el principio del proyecto. Consideran que “llevamos muchos años cuidando de las riberas y la zona del Parque Bruil de manera voluntaria e incluso proponiendo que se protejan árboles singulares como el Almez y que reciban premios, y sentimos que hemos estado fuera de la toma de decisiones”. Esta asociación también nos ha trasladado un suceso el pasado 9 de mayo, probablemente debido a una tormenta fuerte, cuando “encontramos aguas negras y restos de basuras en el parque. Hemos preguntado a la Fundación Ecociudad si se debe a la obra, y no hemos recibido ninguna respuesta por el momento”. Así, vecinos y ambientalistas han transmitido a este medio que sus propuestas no han sido escuchadas, o parcialmente tras realizar numerosas quejas, y sobre todo que su participación en reuniones con el Ayuntamiento se ha limitado a ser informadas pero no han podido sugerir cambios, mejoras o participar en las decisiones de un proyecto tan ambicioso.
La regeneración del Huerva y los futuros escenarios climatológicos
Esta renaturalización, como los que se llevan a cabo en ríos de otros municipios, ha de tener en cuenta las Bases de la Estrategia Nacional de Restauración de Ríos. Cuando los expertos en medioambiente valoran negativamente algunos aspectos no sólo trasladan sus informes o sugerencias al Ayuntamiento de Zaragoza y otras instituciones locales, sino también a la Fundación Biodiversidad, un organismo estatal que pertenece al Ministerio de la Transición Ecológica (MITECO) e impulsa este tipo de proyectos de desarrollo de medioambiente armónico en las ciudades. Fuentes de esta Fundación dejan claro que “recomiendan a las entidades que lideran estas renaturalizaciones que realicen diagnósticos y estudios previos para implementar medidas de adaptación a escenarios de climas futuros”. Es decir, que recomiendan realizar estudios en profundidad previos, y también consultar sus propias herramientas sobre el cambio climático. Según la Fundación “la proyección de la evolución del cambio climático, en función de las emisiones y concentraciones futuras prevé un calentamiento global severo a finales de siglo”. Aunque la Fundación Biodiversidad no lleva a cabo la ejecución de los proyectos de renaturalización, sí que mide su impacto o realiza estas recomendaciones previas y realiza seguimientos. Ellos se basan en indicadores, y concretamente para el tema del arbolado que preocupa a los expertos en medioambiente en este proyecto, proponen una “coherencia ecológica de las especies vegetales plantadas, medir la proporción de especies autóctonas correspondientes a formaciones vegetales del contexto ecológico local, sobre el total de especies plantadas.” También que se empleen “especies adaptadas al clima futuro, es decir, medir el tanto por ciento de especies de árboles y arbustos inventariados en el municipio, con requerimientos bajos de mantenimiento y desarrollo (de riego y crecimiento), de acuerdo a condiciones previsibles de clima futuro en el contexto local”.
El contexto local climático futuro para Zaragoza capital y los municipios cercanos es fácil de encontrar, pues ya se elaboró un Plan de Adaptación del Cambio Climático de Zaragoza en 2021, lanzado por el propio Ayuntamiento, donde las principales amenazas climáticas para los próximos años recogidas son el calor extremo, con periodos más frecuentes de sequías y mayor posibilidad de incendios, y también las inundaciones.
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