Estas son las 27 canciones que la NASA envió al espacio a finales de los años 70
¿Y si existieran extraterrestres más allá de la Tierra? Es la pregunta que los humanos nos hemos hecho desde hace años y, aunque la respuesta sigue en el aire, nos hemos preocupado por seguir investigando el espacio exterior. Una de las iniciativas más simbólicas tuvo lugar en 1977, cuando la humanidad decidió presentarse ante posibles civilizaciones que vivieran más allá de nuestro planeta.
Lo hizo a través de las de las sondas Voyager 1 y Voyager 2, dos misiones de la NASA diseñadas originalmente para explorar los planetas exteriores del sistema solar (Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno). Sin embargo, más allá de su objetivo científico, ambas naves llevaban consigo un mensaje que, con un poco de suerte, quizá algún día era encontrado por alguien ajeno a la Tierra.
Conocido como Disco de Oro, esta especie de cápsula del tiempo fue creada bajo la dirección del astrónomo Carl Sagan y su equipo. Su propósito no era comunicarse directamente con extraterrestres, sino condensar en un único objeto una representación de la vida, la cultura y la diversidad de la humanidad que habita en nuestro planeta.
¿Qué había dentro del disco?
Cada uno de los discos que se introdujo en las sondas incluía 115 imágenes, una variedad de sonidos (olas, viento, truenos, pájaros, ballenas, risa de bebé, coches, trenes...), saludos hablados de personas de la Tierra en cincuenta y cinco idiomas, mensajes impresos del presidente de Estados Unidos Jimmy Carter y del secretario general de la ONU Kurt Waldheim, y una lista de 27 canciones de diferentes países, culturas y épocas.
“Las sondas serán encontradas y el disco reproducido solo si existen civilizaciones espaciales avanzadas en el espacio interestelar. Pero el lanzamiento de esta botella al océano cósmico dice algo muy esperanzador sobre la vida en este planeta”, señaló Carl Sagan en su momento sobre este experimento científico y social, según recoge la NASA.
Los discos se fabricaron en cobre y fueron recubiertos de oro para resistir la erosión del espacio. Hoy en día, las Voyager en las que se introdujeron estas piezas continúan su viaje más allá de los límites del sistema solar, convertidas en los objetos creados por la humanidad que más lejos han llegado. En concreto, Voyager 1 está a más de 25.000 millones de kilómetros de la Tierra.
Las canciones que viajan por el espacio
A bordo de la nave Orion, los astronautas Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen de la reciente misión Artemis II, tenían su propia lista de reproducción para despertarse en el espacio, la cual incluía canciones como Pink Pony Club de Chappell Roan o Green Light, de John Legend. Nada que ver con las 27 canciones que la NASA incluyó en el Disco de Oro, que eran sobre todo piezas de música clásica y tradicional. Estas son las 27 canciones que se incluyeron en 1977:
- Alemania — Bach, Concierto de Brandeburgo n.º 2 en fa mayor (primer movimiento)
- Java — gamelán de corte, Tipos de flores
- Senegal — percusión
- Zaire — canto de iniciación de niñas pigmeas
- Australia — cantos aborígenes, Estrella de la mañana y Pájaro del diablo
- México — El Cascabel
- Estados Unidos — Johnny B. Goode
- Nueva Guinea — canto de la casa de los hombres
- Japón — shakuhachi, Nido de la grulla (Tsuru no Sugomori)
- Alemania — Bach, Gavota en rondeó (Partita n.º 3 en mi mayor)
- Austria — Mozart, La flauta mágica (aria de la Reina de la Noche)
- Georgia — coro, Tchakrulo
- Perú — flautas de pan y tambor
- Estados Unidos — Melancholy Blues
- Azerbaiyán — gaitas
- Rusia — Stravinsky, La consagración de la primavera (Danza sacrificial)
- Alemania — Bach, El clave bien temperado (Preludio y fuga en do mayor, n.º 1)
- Alemania — Beethoven, Sinfonía n.º 5 (primer movimiento)
- Bulgaria — Izlel je Delyo Hagdutin
- Estados Unidos — canto nocturno
- Reino Unido — Holborne, La ronda de las hadas
- Islas Salomón — flautas de pan
- Perú — canción de boda
- China — guqin, Corrientes fluidas
- India — raga, Jaat Kahan Ho
- Estados Unidos — Dark Was the Night
- Alemania — Beethoven, Cuarteto de cuerda n.º 13 (Cavatina)