La tumba de hace 1.400 años que podría reescribir la historia de México: el hallazgo arqueológico más relevante de los últimos años

“Estamos muy orgullosos del hallazgo arqueológico más relevante de la última década en nuestro país”, comienza el mensaje de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, al hacer referencia a la tumba zapoteca descubierta por los arqueólogos, un recinto funerario de hace 1.400 años, excepcionalmente bien conservado, que ha sido localizado en el estado de Oaxaca.

La tumba zapoteca de más de 1.000 años de antigüedad ha sido encontrada concretamente en los Valles Centrales de Oaxaca, concretamente en el municipio de San Pablo Huitzo, siendo datada por los primeros estudios como correspondiente al periodo Clásico tardío, alrededor del año 600 de nuestra era, un momento que fue clave para el desarrollo político, religioso y artístico de esta cultura mesoamericana.

El hallazgo se ha producido en el Cerro de la Cantera, una zona arqueológica conocida de la localidad oaxaqueña, donde ya se habían encontrado otras tumbas zapotecas anteriormente, entre ellas destaca, por ejemplo, la descubierta en 1967, que contaba con un dintel decorado con cráneos pintados, interpretados como una posible representación del dios zapoteca Pitao Pezelao, asociado a la muerte y al inframundo.

Detalles relevantes de la tumba zapoteca encontrada

El nuevo recinto funerario está siendo investigado por especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), que subrayan su extraordinaria riqueza arquitectónica y pictórica. Según los expertos, el conjunto aporta información valiosa sobre la organización social, los rituales funerarios y la cosmovisión de los zapotecas, aspectos todavía poco conocidos con este nivel de detalle.

Hay varios detalles llamativos en la tumba zapoteca descubierta como es el búho esculpido que decora la entrada de la antecámara, símbolo de la noche, la muerte y el poder en la cosmovisión zapoteca, sobre el que bajo su pico se conserva el rostro estucado y pintado de lo que los arqueólogos identifican como “un señor zapoteca”, posiblemente el antepasado al que estuvo dedicada la tumba y al que sus descendientes acudían como intercesor ante las divinidades.

El umbral del recinto está flanqueado por un dintel decorado en su parte superior con un friso de lápidas de piedra grabadas con nombres del calendario, en cuyas jambas se observan las figuras de un hombre y una mujer, ambos ataviados con tocados y portando artefactos en las manos, que podrían representar guardianes del lugar o ancestros enterrados en la misma tumba, según explicaron las autoridades mexicanas.

La cámara funeraria conserva, además, una notable pintura mural policroma, realizada en tonos ocre, blanco, verde, rojo y azul, en la que se representa una procesión de personajes que cargan bolsas de copal, una resina aromática utilizada en ceremonias rituales, y que avanzan en dirección a la entrada, una escena cargada de simbolismo religioso y ceremonial.

¿Quiénes fueron los zapotecas?

Los zapotecas fueron una de las civilizaciones prehispánicas más importantes de Mesoamérica. Conocidos como la “gente de las nubes”, alcanzaron su apogeo entre los años 300 y 900 d.C. en el sur de México, y su capital Monte Albán llegó a albergar a unos 35.000 habitantes. Una ciudad que fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1987, lo que consolidó el legado histórico de una cultura que con el nuevo hallazgo podría escribir nuevos capítulos de su historia.