Has elegido la edición de . Verás las noticias de esta portada en el módulo de ediciones locales de la home de elDiario.es.

El Mediterráneo de los extremos: más calor, menos lluvia útil y mayor riesgo de inundaciones como la dana de 2024

El Barrio de la Torre de València tras el paso de la DANA

Parwin Dawari

València —

0

El Mediterráneo está experimentando una transformación profunda de su sistema climático. El aumento sostenido de las temperaturas, la alteración del régimen de precipitaciones y la intensificación de fenómenos extremos apuntan a un escenario cada vez más inestable para una de las regiones más vulnerables al calentamiento global. Los investigadores que analizan estos procesos reunidos en el seminario Certeses i incerteses del canvi climàtic al Mediterrani, organizado por la Universitat de València, coinciden en que el cambio climático ya está modificando el funcionamiento del clima mediterráneo y obligará a replantear la gestión del agua, el territorio y los riesgos ambientales.

Ese calentamiento no solo implica un clima más cálido, sino una reorganización de procesos atmosféricos e hidrológicos. “Las temperaturas siguen y seguirán aumentando. Las olas de calor, tanto en la atmósfera como en el océano, serán cada vez más intensas, mientras que los periodos fríos serán cada vez más raros”, advierte Carlo Buontempo, director del Servicio de Cambio Climático de Copernicus (C3S) en el ECMWF.

Una atmósfera más cálida puede contener más vapor de agua, lo que incrementa la energía disponible para fenómenos meteorológicos intensos. En otras palabras, el calentamiento no solo eleva los valores medios de temperatura, sino que altera la dinámica que regula tormentas, precipitaciones y también sequías. Los datos recopilados por Copernicus confirman que Europa se está calentando más rápido que la media global. En la actualidad, la temperatura media del planeta se sitúa ya aproximadamente 1,4 grados por encima del nivel preindustrial, una cifra muy próxima al límite de 1,5 grados fijado por el Acuerdo de París. Según el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC), un calentamiento global de 1,5 grados puede provocar hasta 30.000 muertes al año en Europa debido al calor extremo, siendo el Mediterráneo la región donde el número de víctimas sería mayor y donde además aumentaría con mayor rapidez.

Estado del clima en Europa 2024.

Además, el calentamiento está provocando cambios visibles en otros indicadores de este sistema climático. Los glaciares europeos, especialmente en los Alpes, están retrocediendo a un ritmo acelerado, reduciendo una de las reservas naturales de agua que alimentan los grandes ríos del continente. “Los glaciares han sufrido una disminución muy significativa en las últimas décadas”, señala Buontempo, quien recuerda que el deshielo afecta directamente al suministro hídrico de amplias regiones.

Un “punto vulnerable” y sus efectos en la salud

La cuenca mediterránea es considerada por muchos científicos como uno de los denominados “hotspots” climáticos del planeta, es decir, una región donde los efectos del cambio climático se manifiestan con mayor intensidad. Samira Khodayar, investigadora del Centro de Estudios Ambientales del Mediterráneo (CEAM), explica que el calentamiento en esta zona avanza aproximadamente un 20 % más rápido que el promedio global. El Mediterráneo ha aumentado su temperatura alrededor de 1,6 grados desde principios de los años ochenta. Un mar más cálido implica una mayor evaporación y, por tanto, una atmósfera con mayor contenido de humedad, un ingrediente fundamental para la formación de precipitaciones intensas.

“El cambio climático no crea fenómenos meteorológicos nuevos”, explica Khodayar. “Pero sí aumenta su intensidad, su frecuencia y su impacto”. En paralelo, las llamadas noches tropicales —aquellas en las que la temperatura no baja de los 20 grados— se están volviendo cada vez más habituales, especialmente en zonas costeras. Según la Organización Meteorológica Mundial, “la mortalidad relacionada con el calor ha aumentado alrededor de un 30% en los últimos 20 años”.

Proyecciones futuras y fenómenos violentos

Uno de los rasgos más característicos del cambio climático en el Mediterráneo es la combinación de sequías más prolongadas con episodios de lluvia más intensos. Un ejemplo reciente fue el episodio de lluvias registrado en octubre de 2024 en la Comunidad Valenciana, que acabó con 230 vidas. El análisis climatológico muestra que en algunas estaciones se superaron los 700 milímetros de precipitación en apenas 16 horas, una cantidad muy superior a la media anual de muchas zonas de la región.

Francisco Doblas, director del departamento de Ciencias de la Tierra del Barcelona Supercomputing Center, explica que las proyecciones climáticas consideran distintos escenarios socioeconómicos. En los escenarios más pesimistas, el aumento de temperatura podría alcanzar entre 5 y 8 grados a finales de siglo en la cuenca mediterránea. Doblas advierte que “el calentamiento en el Mediterráneo será mucho mayor que la media global”. Además, el incremento de temperatura será especialmente intenso durante el verano, la estación más crítica para la región debido al estrés térmico, los incendios forestales y la escasez de agua.

Inundaciones generalizadas en 2024.

Doblas también analizó el episodio de lluvias de octubre de 2024 en Valencia mediante simulaciones climáticas de alta resolución. Al comparar el mismo fenómeno bajo condiciones climáticas actuales y bajo condiciones similares a las de mediados del siglo XX, los resultados indican que el cambio climático aumentó aproximadamente un 20 % la intensidad de las precipitaciones.

De los peligros climáticos al riesgo

Si los estudios climáticos permiten entender cómo cambia el sistema atmosférico, la gestión del riesgo requiere incorporar también factores sociales y económicos. María José Sanz, directora científica del Basque Centre for Climate Change (BC3), subraya que el riesgo climático no depende únicamente del fenómeno meteorológico. “El riesgo es la combinación del peligro, la exposición y la vulnerabilidad”, explica.

España cuenta actualmente con un Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático para el periodo 2021-2030. El análisis de riesgos realizado en este marco ha identificado más de 140 riesgos climáticos relevantes, de los cuales 51 se consideran prioritarios. Por ello, Sanz insiste en que la adaptación al cambio climático no puede abordarse como una política aislada. Debe integrarse en la planificación urbana, la gestión del territorio, la política económica y la gestión de infraestructuras. “Adaptarse al cambio climático ya no es una opción”, concluye. “Es una obligación y necesidad que debe formar parte de cualquier decisión que se tome hoy”.

* La producción de este reportaje de elDiario.es cuenta con el apoyo de una subvención del proyecto Climate Frontline, liderado por EJC en colaboración con REVOLVE.

Etiquetas
stats