La tumba de Tutankamón podría esconder cámaras todavía desconocidas y una hipótesis apunta directamente al cuerpo de la reina Nefertiti

La sucesión de Akenatón plantea interrogantes sobre si Nefertiti llegó a gobernar Egipto con autoridad faraónica durante un breve periodo. Esta reina del antiguo Egipto fue la esposa principal de dicho faraón y desempeñó un papel destacado durante las transformaciones religiosas de la XVIII dinastía, cuando el culto a Atón adquirió una importancia extraordinaria.

Aunque las representaciones artísticas permiten conocer su apariencia y parte de su actividad pública, persisten importantes lagunas sobre sus orígenes familiares y los últimos años de su vida. Tampoco se ha identificado con certeza su momia ni el lugar donde recibió sepultura, dos misterios que mantienen abiertas distintas hipótesis sobre su destino.

Nuevos estudios amplían las incógnitas alrededor del sepulcro de Tutankamón

Una nueva investigación sobre la tumba de Tutankamón ha aportado indicios de posibles cámaras desconocidas que podrían estar relacionadas con el enterramiento de Nefertiti. El equipo encabezado por Mamdouh Eldamaty, arqueólogo de la Universidad de Ain Shams y antiguo ministro egipcio de Antigüedades, ha reunido los resultados de varias investigaciones geofísicas y arquitectónicas. Sus conclusiones, publicadas en Occasional Papers of the Amarna Royal Tombs Project, apuntan a la existencia de un complejo funerario mayor, aunque todavía falta comprobar físicamente qué se encuentra detrás de los muros.

El descubrimiento de Howard Carter en 1922 permitió recuperar la tumba de Tutankamón, identificada como KV62, cuyo tamaño relativamente reducido llamó la atención del propio arqueólogo. Sus dimensiones y su distribución resultan poco habituales para el enterramiento de un faraón, una particularidad que ha alimentado distintas interpretaciones sobre su construcción. En 2015, el egiptólogo Nicholas Reeves propuso que el sepulcro podría formar parte de una estructura anterior, posiblemente destinada a Nefertiti. Su hipótesis se apoyaba en ciertas alteraciones de las pinturas y en unas grietas del muro norte que podían corresponder a un acceso sellado.

Las campañas arqueológicas de 2023 y 2024 ampliaron las investigaciones anteriores mediante varias técnicas destinadas a examinar la roca sin dañar las superficies decoradas. En ellas participaron investigadores de GBG Group, del Instituto Nacional de Investigación de Astronomía y Geofísica de Egipto y del Amarna Royal Tombs Project, con autorización del Consejo Supremo de Antigüedades. Los especialistas utilizaron georradar, tomografía de resistividad eléctrica y microgravimetría, una técnica que detecta pequeñas variaciones gravitatorias relacionadas con diferencias de densidad bajo tierra.

Los resultados obtenidos en el muro occidental de la cámara funeraria muestran juntas verticales y grietas que podrían corresponder a una entrada bloqueada. También aparece una forma compatible con la existencia de un techo al otro lado del tabique. Cerca del muro norte, el georradar identificó materiales que recuerdan a una construcción antigua, mientras que las mediciones gravitatorias exteriores localizaron varias anomalías subterráneas de geometría rectangular.

Los permisos decidirán el siguiente avance de la investigación

La reconstrucción propuesta por los investigadores contempla al menos una cámara de almacenamiento situada detrás del muro occidental y una ampliación funeraria hacia el norte. En esta segunda zona podría existir un corredor de aproximadamente dos metros de anchura, aparentemente relleno de escombros, que conduciría hacia otras cinco o seis habitaciones. El supuesto complejo se prolongaría entre 25 y 30 metros más allá del sepulcro conocido.

Estas anomalías han llevado al equipo a plantear que KV62 existía antes del enterramiento de Tutankamón y pertenecía originalmente a una estructura funeraria mayor. Eldamaty reconoce en la publicación que las pruebas todavía requieren comprobación: “Aunque la investigación todavía no ha llegado a una conclusión definitiva, los indicios arquitectónicos, decorativos y geofísicos acumulados apuntan firmemente a la existencia de al menos otra cámara de almacenamiento”.

La identidad de la persona para la que se construyeron las supuestas habitaciones continúa siendo una incógnita, incluso si finalmente se demuestra que existen. La vinculación con Nefertiti permanece como una posibilidad, mientras que los autores consideran que las estructuras podrían guardar relación con la familia real de Amarna. Eldamaty sitúa esa interpretación en un escenario más amplio: “Aunque este complejo oculto no resulte ser finalmente el lugar de enterramiento de la propia Nefertiti, las pruebas apuntan cada vez más hacia una conexión con la familia real de Amarna y el círculo inmediato de la corte de Akenatón”.

La comprobación definitiva depende ahora del Consejo Supremo de Antigüedades de Egipto, que debe autorizar una intervención física en las zonas sospechosas. George Ballard, especialista en geofísica y participante en la investigación, señaló a Nature que podrían practicarse pequeñas perforaciones e introducir vehículos con cámaras a partir de noviembre de 2026, siempre que se concedan los permisos. El propio Ballard advirtió a la revista de que posibles inundaciones u otros daños podrían haber deteriorado las estructuras y su contenido.