EEUU, España y otros 58 países firman un tratado contra la balcanización de la Red que planea Putin

Por el respeto de los derechos fundamentales en Internet, promover una red global con libre circulación de información, conexiones asequibles e inclusivas o la protección de la privacidad. Son algunos de los puntos de la Declaración por el Futuro de Internet presentada este jueves por 60 países, entre los que se encuentra España, e impulsada por EEUU.

El punto débil de Europa ante Rusia que está muy lejos de Ucrania: miles de kilómetros de cables submarinos

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“Reclamamos una nueva Declaración para el Futuro de Internet que incluya a todos los socios que apoyan activamente que sea abierto, libre, global, interoperable, fiable y seguro. Afirmamos además nuestro compromiso de proteger y respetar los derechos humanos en línea y en todo el ecosistema digital”, comienza la Declaración. Los 60 países, a los que se une la Comisión Europea, invitan al resto del mundo a “trabajar juntos, con la sociedad civil y otras partes interesadas, para afirmar los principios rectores de nuestro papel en el futuro de la Internet global”.

El tratado se rubrica en un momento en que la Red se ha fragmentado más que nunca. La guerra de Ucrania ha terminado de escindir el Internet ruso de la red global, en ambos sentidos. Por una parte, la salida de las compañías internacionales del país ha dejado a los rusos sin los servicios digitales occidentales y abocados al empleo de las herramientas de sus propias empresas tecnológicas —muy controladas por el Kremlin— o de las chinas. Por otra, el conflicto ha proporcionado a Vladímir Putin la excusa perfecta para completar la censura de su red, dejando caer un telón de acero digital que llevaba años fraguándose.

Rusia se ha sumado así a China como el segundo bloque de la red que se aísla del Internet global. El peligro ahora es que otros gobiernos autoritarios tomen la misma iniciativa y la Red termine balcanizándose en un sinfín de parcelas sin interconexión.

Lo que le ha ocurrido a TikTok en Rusia es un ejemplo de ese riesgo. La compañía china es la única gran red social internacional que sigue operando en el país, y lo hace habiendo creado un ecosistema en el que los usuarios rusos tienen vetado el acceso a cualquier contenido fuera de su país, lo que unido a las leyes que prohíben criticar las operaciones militares, la ha convertido en un universo paralelo de propaganda y loas a Putin. Este tipo de censura es también el día a día de las redes sociales en China. “Nuestra mayor prioridad es la seguridad de nuestros empleados y nuestros usuarios y, a la luz de la nueva ley de ”noticias falsas“ de Rusia, no tenemos otra opción que suspender los directos y los nuevos contenidos de nuestro servicio de vídeo en Rusia”, justifica TikTok.

La Declaración para el Futuro de Internet no menciona directamente a Rusia ni a China. No obstante, la Casa Blanca recuerda en el comunicado en el que ha dado a conocer el tratado que Internet se enfrenta a “amenazas” como el “aumento del autoritarismo digital en la que algunos Estados actúan reprimiendo la libertad de expresión, censurando sitios de noticias independientes, interfiriendo en las elecciones, promoviendo la desinformación y negando a sus ciudadanos otros derechos humanos”.

Privacidad y monopolios

El tratado no esquiva la problemática de Internet que se relaciona directamente con las grandes multinacionales digitales estadounidenses. Al contrario, cita la “promoción de la privacidad” y los peligros de la concentración de poder de las grandes corporaciones como otras dos de las principales amenazas de Internet.

“La economía de Internet, antaño descentralizada, se ha vuelto muy concentrada”, cita la Declaración: “Muchas personas tienen preocupaciones legítimas sobre su privacidad y la cantidad y seguridad de los datos personales recogidos y almacenados online”. También critica a las plataformas por haber “permitido un aumento de la difusión de contenidos ilegales o nocivos que pueden amenazar la seguridad de las personas y contribuir a la radicalización y la violencia”.

Los cinco puntos sobre los que gira el tratado son los siguientes:

  • Proteger los derechos humanos y las libertades fundamentales de todas las personas; 
  • Promover una Internet global que fomente la libre circulación de la información; 
  • Promover una conectividad inclusiva y asequible para que todas las personas puedan beneficiarse de la economía digital; 
  • Promover la confianza en el ecosistema digital global, incluyendo la protección de la privacidad; y 
  • Proteger y fortalecer el enfoque de gobernanza de múltiples partes interesadas que mantiene a Internet en funcionamiento en beneficio de todos.

Además de por EEUU y España, la Declaración por el Futuro de Internet ha sido rubricada por Albania, Alemania, Andorra, Argentina, Australia, Austria, Bélgica, Bulgaria, Cabo Verde, Canadá, Colombia, Costa Rica, Croacia, Chipre, Dinamarca, Eslovaquia, Eslovenia, Estonia, Finlandia, Francia, Georgia, Grecia, Hungría, Islandia Irlanda, Israel, Islas Marshall, Italia, Jamaica, Japón, Kenia, Kosovo, Letonia, Lituania, Luxemburgo, Macedonia del Norte, Maldivas, Malta, Micronesia, Moldova, Montenegro, Nueva Zelanda, Níger, Palau, Países Bajos, Perú, Polonia, Portugal, Reino Unido, República Checa, República Dominicana, Rumania, Senegal, Serbia, Suecia, Taiwán, Trinidad y Tobago, Ucrania y Uruguay, así como por la Comisión Europea.

Por el respeto de los derechos fundamentales en Internet, promover una red global con libre circulación de información, conexiones asequibles e inclusivas o la protección de la privacidad. Son algunos de los puntos de la Declaración por el Futuro de Internet presentada este jueves por 60 países, entre los que se encuentra España, e impulsada por EEUU.

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“Reclamamos una nueva Declaración para el Futuro de Internet que incluya a todos los socios que apoyan activamente que sea abierto, libre, global, interoperable, fiable y seguro. Afirmamos además nuestro compromiso de proteger y respetar los derechos humanos en línea y en todo el ecosistema digital”, comienza la Declaración. Los 60 países, a los que se une la Comisión Europea, invitan al resto del mundo a “trabajar juntos, con la sociedad civil y otras partes interesadas, para afirmar los principios rectores de nuestro papel en el futuro de la Internet global”.

El tratado se rubrica en un momento en que la Red se ha fragmentado más que nunca. La guerra de Ucrania ha terminado de escindir el Internet ruso de la red global, en ambos sentidos. Por una parte, la salida de las compañías internacionales del país ha dejado a los rusos sin los servicios digitales occidentales y abocados al empleo de las herramientas de sus propias empresas tecnológicas —muy controladas por el Kremlin— o de las chinas. Por otra, el conflicto ha proporcionado a Vladímir Putin la excusa perfecta para completar la censura de su red, dejando caer un telón de acero digital que llevaba años fraguándose.

Rusia se ha sumado así a China como el segundo bloque de la red que se aísla del Internet global. El peligro ahora es que otros gobiernos autoritarios tomen la misma iniciativa y la Red termine balcanizándose en un sinfín de parcelas sin interconexión.

Lo que le ha ocurrido a TikTok en Rusia es un ejemplo de ese riesgo. La compañía china es la única gran red social internacional que sigue operando en el país, y lo hace habiendo creado un ecosistema en el que los usuarios rusos tienen vetado el acceso a cualquier contenido fuera de su país, lo que unido a las leyes que prohíben criticar las operaciones militares, la ha convertido en un universo paralelo de propaganda y loas a Putin. Este tipo de censura es también el día a día de las redes sociales en China. “Nuestra mayor prioridad es la seguridad de nuestros empleados y nuestros usuarios y, a la luz de la nueva ley de ”noticias falsas“ de Rusia, no tenemos otra opción que suspender los directos y los nuevos contenidos de nuestro servicio de vídeo en Rusia”, justifica TikTok.

La Declaración para el Futuro de Internet no menciona directamente a Rusia ni a China. No obstante, la Casa Blanca recuerda en el comunicado en el que ha dado a conocer el tratado que Internet se enfrenta a “amenazas” como el “aumento del autoritarismo digital en la que algunos Estados actúan reprimiendo la libertad de expresión, censurando sitios de noticias independientes, interfiriendo en las elecciones, promoviendo la desinformación y negando a sus ciudadanos otros derechos humanos”.

Privacidad y monopolios

El tratado no esquiva la problemática de Internet que se relaciona directamente con las grandes multinacionales digitales estadounidenses. Al contrario, cita la “promoción de la privacidad” y los peligros de la concentración de poder de las grandes corporaciones como otras dos de las principales amenazas de Internet.

“La economía de Internet, antaño descentralizada, se ha vuelto muy concentrada”, cita la Declaración: “Muchas personas tienen preocupaciones legítimas sobre su privacidad y la cantidad y seguridad de los datos personales recogidos y almacenados online”. También critica a las plataformas por haber “permitido un aumento de la difusión de contenidos ilegales o nocivos que pueden amenazar la seguridad de las personas y contribuir a la radicalización y la violencia”.

Los cinco puntos sobre los que gira el tratado son los siguientes:

  • Proteger los derechos humanos y las libertades fundamentales de todas las personas; 
  • Promover una Internet global que fomente la libre circulación de la información; 
  • Promover una conectividad inclusiva y asequible para que todas las personas puedan beneficiarse de la economía digital; 
  • Promover la confianza en el ecosistema digital global, incluyendo la protección de la privacidad; y 
  • Proteger y fortalecer el enfoque de gobernanza de múltiples partes interesadas que mantiene a Internet en funcionamiento en beneficio de todos.

Además de por EEUU y España, la Declaración por el Futuro de Internet ha sido rubricada por Albania, Alemania, Andorra, Argentina, Australia, Austria, Bélgica, Bulgaria, Cabo Verde, Canadá, Colombia, Costa Rica, Croacia, Chipre, Dinamarca, Eslovaquia, Eslovenia, Estonia, Finlandia, Francia, Georgia, Grecia, Hungría, Islandia Irlanda, Israel, Islas Marshall, Italia, Jamaica, Japón, Kenia, Kosovo, Letonia, Lituania, Luxemburgo, Macedonia del Norte, Maldivas, Malta, Micronesia, Moldova, Montenegro, Nueva Zelanda, Níger, Palau, Países Bajos, Perú, Polonia, Portugal, Reino Unido, República Checa, República Dominicana, Rumania, Senegal, Serbia, Suecia, Taiwán, Trinidad y Tobago, Ucrania y Uruguay, así como por la Comisión Europea.

Por el respeto de los derechos fundamentales en Internet, promover una red global con libre circulación de información, conexiones asequibles e inclusivas o la protección de la privacidad. Son algunos de los puntos de la Declaración por el Futuro de Internet presentada este jueves por 60 países, entre los que se encuentra España, e impulsada por EEUU.

El punto débil de Europa ante Rusia que está muy lejos de Ucrania: miles de kilómetros de cables submarinos

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“Reclamamos una nueva Declaración para el Futuro de Internet que incluya a todos los socios que apoyan activamente que sea abierto, libre, global, interoperable, fiable y seguro. Afirmamos además nuestro compromiso de proteger y respetar los derechos humanos en línea y en todo el ecosistema digital”, comienza la Declaración. Los 60 países, a los que se une la Comisión Europea, invitan al resto del mundo a “trabajar juntos, con la sociedad civil y otras partes interesadas, para afirmar los principios rectores de nuestro papel en el futuro de la Internet global”.