La máquina de hacer dinero: Nvidia exprime su propia “era dorada” de la IA con beneficios récord
“Ahora, la computación es facturación”. Pocas sentencias más claras que la expresada este miércoles por el cofundador y director ejecutivo de Nvidia para resumir cuál es, a día de hoy, el verdadero modelo de negocio detrás de la inteligencia artificial. No son los sistemas generativos, ni los asistentes virtuales, ni la robótica. El dinero está en la venta de la infraestructura física que promete que la revolución de la IA terminará de cuajar algún día. Las cifras que ha vuelto a poner sobre la mesa Jensen Huang le dan la razón.
El fabricante estadounidense ha divulgado este miércoles un beneficio neto de 59.688 millones de dólares en el segundo trimestre de su ejercicio fiscal. Esto supone un 126% más de lo que ganó en el mismo periodo del año anterior. Su facturación trimestral escaló hasta los 96.221 millones de dólares (un 106% más), de los cuales más de 89.000 millones corresponden a un único segmento: los centros de datos.
Es la “era dorada de nuevos laboratorios y empresas emergentes de IA, con múltiples laboratorios de frontera escalando a la vez”, resumía el ejecutivo en la reunión con los inversores posterior a la presentación de resultados. Cada uno de esos laboratorios necesita los chips avanzados de Nvidia para entrenar y operar sus modelos. A ellos se suma el avance de la robótica humanoide, lo que Huang llama “el lanzamiento de la IA física”, que significa aún más demanda para estos componentes.
¿Quién compra los chips de Nvidia?
Durante este segundo trimestre del año, el más seguido por analistas e inversores en Wall Street, Nvidia hizo una reclasificación del segmento de centros de datos en dos categorías: “Hyperscale” (computación a gran escala) y “Nube IA, Industrial y Empresa”. El primero, que incluye las ventas de su demandado chip Blackwell Ultra a los gigantes tecnológicos, tuvo unos ingresos de 48.710 millones de dólares. El segundo facturó 40.313 millones.
El resto de sus ingresos proviene de la venta de servicios de computación en la nube, denominado Edge Computing, aportó otros 7.198 millones. En la práctica, los números demuestran que Nvidia se ha convertido en un gigante cuyo principal negocio es vender componentes críticos a otros gigantes. Esto le permite seguir mejorando sus chips a una velocidad que impide que el resto de sus competidores puedan alcanzarla.
Con todo, el mercado financiero opera bajo sus propias reglas. Tras publicarse estos resultados récord al cierre de la bolsa, las acciones de Nvidia bajaban un 1,6% en las operaciones previas a la apertura de Wall Street.
El veto geopolítico
Las cuentas de Nvidia reflejan el impacto de la carrera tecnológica entre EEUU y China. Los envíos de sus chips al gigante asiático representaron menos de un 1% de los ingresos del fabricante estadounidense. Huang, que peleó para permitir el comercio tecnológico entre ambas potencias y logró la luz verde de Donald Trump (a cambio de que el Gobierno estadounidense se llevara un 15% de todas las ventas de Nvidia en China) ve ahora como son las empresas chinas las que acaparan su enorme mercado.
Nvidia ha comunicado unas previsiones de ingresos de unos 108.000 millones de dólares para el próximo trimestre, asumiendo ya que no obtendrá ningún beneficio sustancial proveniente de las ventas al gigante asiático debido a los bloqueos de exportación.
Unas previsiones que también tienen en cuenta los problemas en la cadena de suministro global. La empresa señaló que ha destinado 279.000 millones de dólares —más del doble que el trimestre anterior— en compromisos financieros para comprar chips de memoria y asegurar los componentes clave para los próximos años, cuya escasez está disparando los precios tanto de dispositivos de consumo como de los chips de IA.