Has elegido la edición de . Verás las noticias de esta portada en el módulo de ediciones locales de la home de elDiario.es.
La portada de mañana
Acceder
El Gobierno busca la colaboración autonómica para ayudar a Ceuta
El juez Peinado afronta su último mes antes de jubilarse sin saber si será sancionado
Opinión - 'Nuestro corazón europeísta se rompe en Ceuta', por Irene Lozano

Motos de agua en el Mar Menor: 30.000 firmas, una normativa sin cumplir y una industria que no para de crecer

Los ecologistas denuncian que las motos de agua suelen navegar a velocidades superiores a lo permitido

Elisa M. Almagro

26 de agosto de 2026 21:09 h

0

Las motos de agua han sido el centro del debate sobre el estado del Mar Menor este verano. A lo largo de estos meses, han saltado a los medios la reivindicación de entidades ecologistas y vecinos del litoral para la limitación y prohibición de estas embarcaciones de recreo en la laguna salada. Todo ello, acompañado de la resistencia de entidades promotoras de motos náuticas, que han negado o minimizado el problema.

Mientras, la industria está experimentando un momento dulce, al ser Murcia la quinta provincia con más matriculaciones nuevas de embarcaciones de recreo, según un informe de la Asociación Nacional de Empresas Náuticas, elaborado a partir de datos de la Dirección General de la Marina Mercante.

De acuerdo con fuentes de Delegación del Gobierno en la Región de Murcia, en lo que llevamos de verano, la Guardia Civil ha interpuesto 72 denuncias por diferentes infracciones cometidas por distintos tipos de embarcaciones. Previamente, entre enero y junio de 2026, Capitanía Marítima tramitó en la Región de Murcia un total de 258 expedientes sancionadores, un 42% más que en el mismo periodo del año pasado. De este incremento, algo más del 34% corresponde a infracciones relacionadas con motos náuticas.

¿Cuál es el impacto de las motos acuáticas en el Mar Menor?

Tal y como señala el portavoz de Ecologistas en Acción, Pedro Luengo, parte del perjuicio que las motos acuáticas ejercen sobre el ecosistema se debe a su mal uso: “Es un vehículo que se está utilizando para el alquiler, muchas veces por personas sin formación náutica y mucho menos con conocimientos de los daños que provoca al ecosistema”.

“Las motos van a excesivas velocidades y varan en las orillas, algo que está prohibido. Hay una zona, la de la playa de Puerto Bello [al sureste del Mar Menor], donde están dejando que se lancen embarcaciones y motos de agua, lo cual es totalmente ilegal”, enumeran desde SOS Mar Menor.

El resultado es que muchas de estas embarcaciones recorren las zonas someras del Mar Menor, de poca profundidad, a grandes velocidades: “Por las motos de agua en estas zonas se puede producir una resuspensión de sedimentos, poniendo a disposición de las microalgas los nutrientes que están en el sedimento, enturbiando las aguas. También a grandes velocidades pueden descalzar las plantas y las algas e incluso animales que estén sujetas al fondo”, enumera Luengo.

Una realidad que reconocen los propios fabricantes de motos de agua en sus recomendaciones de uso: “En aguas poco profundas, las embarcaciones pueden remover el fondo y los sedimentos suspendidos, lo que limitará la penetración de la luz y mermará el nivel de oxígeno. Esto puede afectar a los peces y a la alimentación de los pájaros. Para evitar este efecto, navegue por los canales principales y evite en lo posible las aguas poco profundas”, explican en Seadoo a través de su programa Conductores Responsables.

“Hay zonas de vegetación, como las praderas marinas, que constituyen un delicado vivero en el que se crían muchos peces. Las algas y otra flora no son la mejor compañía para una embarcación. La entrada de vegetación en la embarcación puede causar problemas en el motor o en la bomba y provocar un deterioro del rendimiento. ¡No se acerque!”, abundan. Por su parte, Yamaha, en su manual de etiqueta de conducción, recuerda a los usuarios de motos acuáticas que deben adaptar su velocidad en áreas “con una gran población de fauna”.

“Con la sopa verde perdimos el 80% de las praderas marinas de Cymodocea nodosa, necesitamos proteger las praderas que quedan porque son muy importantes para la recuperación del Mar Menor”, recuerdan desde SOS Mar Menor.

El ruido de las motos de agua, por su parte, no solo es molesto para los bañistas que se encuentran a orillas de la laguna salada: “El impacto del sonido es mucho mayor que en tierra, puede provocar desorientación y finalmente la muerte de especies marinas”, añade Luengo.

Algo que avala un estudio de Gabinete de Estudios de la Naturaleza de la Axarquía (GENA) de la organización ecologista, que señala que el estrés sonoro no solo afecta a los grandes cetáceos -especies que no habitan el Mar Menor-, también a invertebrados acuáticos y aves marinas: “Las reacciones de comportamiento observadas frente a las motos acuáticas son particularmente fuertes en aguas poco profundas, pues los animales no pueden escapar hacia abajo, sino que tienen que hacerlo horizontalmente”, explica.

Luengo recuerda que el entorno del Mar Menor es Zona de Especial Protección para las Aves, el ruido de las motos de agua puede provocar que abandonen sus nidos: “Las aves acuáticas coloniales reproductoras son particularmente susceptibles a la perturbación humana debido a su hábitat de nidificación de alta densidad”, abunda el informe de GENA.

¿Qué dice la normativa?

El Real Decreto 118/2024, de 30 de enero, por el que se establecen limitaciones a la navegación marítima para la protección y recuperación del Mar Menor, establece límites de velocidad condicionados a la profundidad de las aguas de la laguna salada.

En concreto, no se podrán superar los cinco nudos en profundidades inferiores a cuatro metros, y en las zonas de fondeo la velocidad deberá ser inferior a los tres nudos. En el resto del entorno no se superarán los 20 nudos “salvo en los polígonos de velocidad autorizados”.

La franja de cuatro metros de profundidad, con límite de velocidad a cinco nudos, bordea la práctica totalidad de la costa del Mar Menor. También afecta a la Gola de Marchamalo, uno de los canales de comunicación más importante entre la laguna salada y el Mediterráneo, una zona de paso habitual de las motos náuticas.

El problema, como en el grueso de dificultades que afronta el Mar Menor, no reside en la escasez de normativa, sino en su aplicación: “La normativa en sí misma no es suficiente si no se hace cumplir. En tierra, puedes tener un límite de velocidad en autovía de 120 kilómetros por hora, pero si no se hicieran controles para que aquellos que no lo respetan se lleven una multa, de poco servirían las reglas de circulación. Lo mismo ocurre en el Mar Menor”, señala Luengo.

Respecto al combustible, la normativa contempla la promoción del uso de embarcaciones de recreo con motores de gas licuado del petróleo (GLP), gas natural licuado (GNL) o hidrógeno.

El precedente de Cabo de Gata

Este verano ha sido el primero en el que las motos de agua no han podido circular por el entorno protegido de Cabo de Gata, en Almería. La medida, recogida en una resolución de la Delegación Territorial de Sostenibilidad, Medio Ambiente y Economía Azul de la Junta de Andalucía, puso fin a una larga reivindicación impulsada por la Coordinadora de Asociaciones de los Pueblos del Cabo de Gata, integrada por trece colectivos vecinales y conservacionistas. Previo a la prohibición y de forma similar al Mar Menor, se observó un incremento de la navegación recreativa en las aguas del Parque Natural, con motos de agua a pocos metros de la línea de costa en playas naturales y zonas de Reserva Integral.

No es el único lugar en el que se ha limitado o prohibido su uso. En Cantabria, tras la aprobación de la Ley de Transporte Marítimo, se ha abierto la puerta a prohibir el acceso de motos acuáticas a playas y espacios naturales protegidos “por razones de seguridad y de protección del medio ambiente”. En Catalunya, tampoco podrán circular por el entorno de Cap de Creus tras la aprobación el pasado año de un nuevo plan de gestión de este entorno protegido.

Mientras, en la Región de Murcia, los colectivos vecinales y ambientales han conseguido reunir más de 30.000 firmas exigiendo la restricción de las motos de agua dentro de la laguna. El debate pronto llegará a la Asamblea Regional, donde Podemos se ha comprometido a llevar una iniciativa al respecto “tan pronto comience el curso político”: [La prohibición de las motos de agua] es perfectamente legal y realizable y no entendemos por qué no se ha tomado ya en el Mar Menor“, ha apuntado la diputada morada María Marín.

Etiquetas
stats