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El Cipotegato de Tarazona no nació de un preso: el bulo desmentido sobre el origen de una figura legendaria

El Cipotegato de Tarazona, en una de las pasadas ediciones de la festividad.

Candela Duce

26 de agosto de 2026 21:10 h

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El Cipotegato, el colorido personaje que recibe cada año una lluvia de tomates por las calles de Tarazona, recorrerá de nuevo este jueves 27 de agosto la localidad turiasonense, pero lo hará con una historia diferente a la que durante décadas se ha contado sobre su origen. Un estudio de la Fundación Tarazona Monumental cuestiona la leyenda que presenta al personaje como un preso condenado a escapar de una lapidación y sitúa sus antecedentes en antiguos personajes festivos y en la desaparición del Paloteao.

Cada año, año, la figura del Cipotegato se elige mediante un sorteo público entre quienes cumplen los requisitos establecidos por el Ayuntamiento. La persona que resulta seleccionada debe afrontar un recorrido de hasta 15 minutos elegido por ella misma, mientras avanza a la carrera entre miles de vecinos y visitantes, arropado por amigos y familiares y mientras recibe la tradicional lluvia de tomates. Aunque históricamente el papel lo han desempeñado sobre todo hombres, también pueden presentarse mujeres, y de hecho cuatro han representado ya al personaje, la última de ellas en 2023.

La investigación realizada a partir de documentación histórica, bibliografía, testimonios orales, fotografías y antiguos programas de fiestas no establece un origen definitivo para este personaje. Lo que sí permite es identificar referencias que alejan a la tradición de la conocida historia del reo. Según la Fundación, esa explicación popular carece de documentación histórica y se ha extendido durante años por una falta de explicación documentada.

“Cuando no se conoce el origen de una historia, muchas veces el imaginario popular inventa relatos para buscar una razón de ser, un origen a las cosas. Esa es una historia que lleva más de 50 años corriendo por la ciudad y se ha ido repitiendo hasta la saciedad, pero no tiene una base histórica”, explica Lola Zueco, técnico de Gestión de Patrimonio Cultural en Fundación Tarazona Monumental.

Entrada del Cipotegato al Ayuntamiento de Tarazona

Frente a esta leyenda, el estudio encuentra referencias al Cipotegato como un personaje popular vinculado a las celebraciones tradicionales. La investigación relaciona su nombre y su aspecto con figuras como los llamados 'cabeza de gato' o 'cara de gato' y con los 'diablillos'. “Al buscar en la documentación sí que hemos podido atestiguar que el Cipotegato es más bien un personaje popular que puede derivar de las montañas, de los gigantes, de todo este tipo de personajes que animaban la fiesta, y también en relación con las procesiones y con el 'paloteao'”, señala Lola Zueco.

El 'paloteao' aparece en esta historia como una pieza importante para entender la evolución del personaje. El Cipotegato estuvo relacionado con esta fiesta, en la que se desempeñaban funciones, donde la figura utilizaba una vara o cipota, elemento que también ayudaba a explicar su denominación.

El estudio cobra además especial relevancia porque este jueves, 27 de agosto, está previsto que se publique la incoación del expediente para declarar el Cipotegato bien de interés cultural (BIC) en la categoría de Patrimonio Cultural Inmaterial.

Para Tono Jaray, alcalde de Tarazona, este reconocimiento no responde únicamente al interés turístico que genera la fiesta, sino también a la necesidad de preservar una parte de la historia de la ciudad. “No solo es una cuestión turística o incluso económica, es una cuestión de conocer nuestro pasado. Nosotros defendemos nuestro patrimonio, igual que defendemos el patrimonio material, como puede ser la catedral, el Episcopal o el Ayuntamiento. Defendemos también el inmaterial, la cultura, lo que nos define cómo somos”, señala.

El Cipotegato, a su llegada a la plaza de España de Tarazona, donde se localiza la estatua en su honor.

El objetivo no es sustituir una leyenda por otra ni presentar como definitiva una explicación que la documentación todavía no permite cerrar. La propia Fundación insiste en que el origen del Cipotegato debe seguir estudiándose y que nuevas fuentes podrían aportar información en el futuro. La principal aportación del estudio es, por ahora, establecer qué relatos cuentan con evidencias y cuáles forman parte del imaginario popular.

“Sobre todo una de las razones es contar de forma fiel su historia, acabar con esos bulos o con esas ideas populares o con el desconocimiento propiamente sobre la fiesta”, resume Lola Zueco.

Más allá de su origen, Tono Jaray reivindica el papel que el Cipotegato mantiene en la identidad de Tarazona. “El Cipotegato se ha convertido en aquel elemento en el que las fiestas tenemos solo eso, aquella persona que refleja los sentimientos de todos nosotros, de todos los estudiantes, la emoción de la fiesta, las ganas de salir, de compartir con nuestros amigos, conocidos y familiares, la fiesta a través de este personaje del Cipotegato. Sin duda es el día más importante del año para nosotros”, señala.

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