Has elegido la edición de . Verás las noticias de esta portada en el módulo de ediciones locales de la home de elDiario.es.
La portada de mañana
Acceder
Moncloa niega avisos previos del CNI en Ceuta al Gobierno y desmiente a Robles
Por qué hay vacantes sin cubrir en España con 2,5 millones de parados
OPINIÓN | '‘Anniversary’, retrato de un nuevo fascismo muy real', por Neus Tomàs

La Agencia Española de Nutrición publica un informe sobre mujeres menopáusicas con datos obtenidos en hombres

Una mujer en el parque de El Retiro, Madrid, en una imagen de archivo.

Antonio Martínez Ron

25 de agosto de 2026 21:53 h

0

El informe de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) sobre la alimentación adecuada en mujeres durante la menopausia ofrece recomendaciones basadas en datos obtenidos exclusivamente en hombres, según denuncian las científicas de la Asociación Española de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas (AMIT). El documento, publicado en abril de 2026 “sobre los riesgos nutricionales de la mujer durante la menopausia, perimenopausia y posmenopausia”, recoge valores de ingesta de hierro y vitamina C extraídos de estudios realizados directamente en varones, sin advertir explícitamente de este hecho, lo que supone una mala praxis y una falta de rigor científico, según las denunciantes.

La primera en detectar estas graves deficiencias fue Sonia de Pascual-Teresa Fernández, investigadora del Instituto de Ciencia y Tecnología de los Alimentos y Nutrición (CSIC) y miembro de AMIT, que trabajaba en un proyecto sobre el consumo de vitamina C. “Al ver la tabla 4 del informe fui directamente a la fuente de los datos, que son dos informes de la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), y aluciné”, explica a elDiario.es. Bajo el epígrafe “Recomendaciones de ingesta adecuada de nutrientes” el cuadro ofrece valores de ingesta de vitamina C y hierro obtenidos en estudios exclusivamente con hombres, mientras que otros corresponden a población general y no a la población a la que va destinado el documento.

A diferencia de lo que hace el informe de AESAN, los documentos de la EFSA sí advierten explícitamente y en repetidas ocasiones de que no existen datos en mujeres y que, por tanto, se limitan a extrapolar matemáticamente los datos obtenidos de los estudios realizados con hombres a partir del peso. Además, los valores que recomienda la agencia europea son para la población adulta general (a partir de los 18 años) y no para la franja de edad de mayores de 40 años, como establece engañosamente la AESAN en su polémico informe. “Es una desinformación total para la población”, asegura Sonia de Pascual-Teresa.

La polémica tabla 4 del informe.

Aunque las investigadoras que denuncian este sesgo aseguran que la AESAN no ha respondido satisfactoriamente a sus quejas en los últimos meses, fuentes de la agencia consultadas por elDiario.es admiten que en algunos casos se han basado en resultados limitados y no específicos de mujeres y anuncian que se añadirá una nota aclaratoria al informe. Desde la agencia defienden que el documento recoge los datos publicados por la EFSA, ya que ellos no elaboran investigaciones y ensayos clínicos propios, y que en sus conclusiones se recogía que son necesarias investigaciones adicionales para definir recomendaciones específicas. La nota aclaratoria en la tabla 4, anuncian, se publicará en la primera semana de septiembre y se han realizado consultas con la EFSA para modificar también la traducción al inglés que se hizo de su informe.

Un sesgo androcéntrico omnipresente

Para Teresa Samper, socióloga de la ciencia de la Universitat de València y miembro de la junta directiva de AMIT, lo de utilizar referencias de población adulta y expresarlas como de población femenina mayor de 40 años es un grave error. “Si normalmente invisibilizamos a las mujeres en el estudio de la medicina, choca todavía más que se haga en un área como es la menopausia”, señala. “Es un sesgo androcéntrico en un área de estudio de las mujeres; eso es lo que hace saltar las alarmas”.

Es un sesgo androcéntrico en un área de estudio de las mujeres; eso es lo que hace saltar las alarmas

Teresa Samper Socióloga de la ciencia de la Universitat de València y miembro de la junta directiva de AMIT

Si no se sabe el dato, un informe no puede asumirlo, argumenta la investigadora. Lo honesto es poner encima de la mesa la necesidad de tener datos específicos y no tratar de maquillar con datos incompletos. “La incertidumbre debería ocupar un lugar tan visible como las propias conclusiones”, señala. El error es especialmente grave, opina, dado el carácter estatal de la agencia. “Los organismos públicos no solo producen informes, también construyen confianza”, apunta. “Sus documentos contribuyen a definir qué consideramos conocimiento consolidado y qué entendemos todavía como hipótesis o evidencia provisional. E influyen en las decisiones clínicas, orientan la investigación futura, sirven de referencia para la industria y moldean la percepción pública de aquello que la ciencia sabe y de aquello que aún desconoce”.

Para Sonia de Pascual-Teresa, el problema principal es que no existen datos de mujeres y por eso tienen que cogerlos de hombres. “Este problema es aplicable a toda la investigación biomédica y farmacológica”, explica. “Clásicamente se ha utilizado a los hombres en todos los ámbitos porque las mujeres generaban mayor desviación estándar en los resultados debido a los cambios de su estado hormonal”. Se da la circunstancia de que hace solo dos meses, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunció un programa para tratar de corregir la infrainvestigación histórica dotado con 18 millones de euros y destinado a mejorar “el diagnóstico y el tratamiento en áreas que no han recibido la atención necesaria”.

Una aclaración por sorpresa

Desde AMIT expresan su sorpresa ante el anuncio de aclaración de AESAN a elDiario.es, pues durante las comunicaciones mantenidas con la agencia en ningún momento se reconoció el error. “La directora de la agencia ni me contestó, así que empezamos a pensar que había que darlo a conocer”, asegura Maite Paramio, presidenta de AMIT. A su juicio, no son errores que vayan a poner en riesgo la salud de las mujeres, pero son muy relevantes en un contexto de investigación biomédica históricamente sesgada. “Pedimos a varias de nuestras socias, que son médicas, que revisaran las objeciones que había puesto Sonia y reconocieron que tiene toda la razón y que el informe recoge datos que se dice que son para las mujeres cuando no han sido las estudiadas”, explica.

Hay fallos que se tienen que corregir porque, si nadie dice nada, se mantendrán los mismos errores continuamente

Maite Paramio Presidenta de AMIT

En uno de esos informes, a los que ha tenido acceso a elDiario.es, una reconocida experta en salud reproductiva advierte de que la principal limitación del informe de la AESAN es que gran parte de la evidencia científica utilizada para fundamentar las recomendaciones procede de estudios realizados en población general y no específicamente en mujeres perimenopáusicas o posmenopáusicas. “Esta limitación es especialmente relevante porque los cambios hormonales y metabólicos propios de la menopausia pueden modificar tanto los requerimientos nutricionales como la respuesta a determinadas intervenciones”, subraya.

Además, según esta valoración, la falta de estudios específicos en mujeres perimenopáusicas y posmenopáusicas, reconocida por el propio informe en unas de las secciones, no se refleja de forma destacada en las conclusiones y recomendaciones finales, como defienden desde la agencia. “Esta limitación es una importante laguna de conocimiento sobre un tema que afecta a la salud de prácticamente todas las mujeres a lo largo de una parte sustancial de su vida”, concluye. “Por ello, sería imperativo que futuras recomendaciones priorizaran la generación de evidencia específica en esta población, permitiendo desarrollar orientaciones más sólidas y mejor adaptadas a sus necesidades reales”.

Para la presidenta de AMIT, Maite Paramio, estos fallos son debidos a una falta de interés por estudiar realmente con el grupo de individuos, que en este caso eran las mujeres menopáusicas. “Esta crítica es parte de nuestro trabajo y es con el objetivo de mejorar toda la ciencia, la sociedad y la forma en que se trata a las mujeres”, resume. “Todos agradecemos que hagan un estudio sobre mujeres menopáusicas, porque hay muy pocos, pero hay fallos que se tienen que corregir porque, si nadie dice nada, se mantendrán los mismos errores continuamente”.

Etiquetas
stats