Una riada en la frontera entre Nepal y el Tíbet deja cientos de muertos y más de 1.300 desaparecidos
Al menos 180 personas han muerto y más de 1.300 están desaparecidas o sin contacto tras las violentas inundaciones repentinas que golpearon este miércoles ambos lados de la frontera entre Nepal y el Tíbet (China), arrastrando puentes, cortando carreteras y dañando infraestructuras hidroeléctricas. El ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, ha informado este jueves de que al menos hay cuatro españoles sin localizar.
Albares ha subrayado también que no consta que haya fallecidos españoles, pero ha pedido a familiares y amigos de ciudadanos que sepan o que hayan estado en la zona siniestrada para que entren en contacto con los teléfonos de emergencia del Ministerio de Asuntos Exteriores, tanto con la Unidad de Emergencia Consular o los servicios centrales en Madrid.
En un audio remitido a los medios, el ministro ha recordado que el Consulado Honorario de España en Nepal, la Embajada española en Nueva Delhi y el consulado general en Pekín “están plenamente movilizados para atender a los españoles”, al tiempo que ha subrayado que los teléfonos consulares están disponibles en sus redes sociales o en las del Ministerio.
El último balance de fallecidos habla de 177 en el lado nepalí y 3 en el chino. A ello se suman más de 826 desaparecidos en Nepal y 558 en China. Ambos países no han establecido por el momento un mando unificado de atención a la crisis y mantienen un conteo separado de posibles víctimas
De acuerdo con imágenes de cámaras de seguridad, una de las zonas más golpeadas es el puesto fronterizo entre ambos países. Entre los desaparecidos en Nepal figuran 28 agentes pertenecientes a puestos fronterizos del distrito de Rasuwa, donde solo 36 de los 64 efectivos asignados han podido ser contactados.
Las administraciones locales reciben de forma constante reportes de comunidades de distritos como Dolakha, Ramechhap o Madhesh que dan por desaparecidos a decenas de sus vecinos trasladados a Rasuwa por trabajo o por motivos de peregrinación.
Por su parte, el número de desaparecidos en territorio chino tras la violenta riada en el condado tibetano de Gyirong aumentó a 558, entre los que se contabilizan 260 extranjeros, según difundió el medio estatal CCTV.
El recuento en el lado chino mantiene en tres la cifra de fallecidos y señala que los equipos de emergencia lograron evacuar a más de 360 residentes a zonas seguras.
Las operaciones de auxilio en la región continúan complicándose por los graves daños registrados en la red de carreteras, el riesgo persistente de nuevos desprendimientos debido al mal tiempo y las interrupciones en los sistemas de comunicaciones.
El director general de la compañía Touch Kailash Travels, Bashu Kumar Adhikari, dijo que se ha perdido el contacto con 390 personas que se encontraban en Nepal camino de cruzar hacia el Tíbet para participar en el Kailash Mansarovar Yatra, una peregrinación sagrada.
“La mayoría son indios. Sus identidades aún no han sido verificadas”, afirmó.
Entre los extranjeros desaparecidos figuran 133 indios, 47 estadounidenses, 34 australianos, 33 británicos, 24 canadienses, 19 malasios, siete ucranianos, seis singapurenses, seis sudafricanos, cinco japoneses, cinco neozelandeses, cuatro alemanes, tres franceses, dos irlandeses, dos neerlandeses, dos rusos y dos españoles.
El portavoz del Ejército de Nepal, Rajaram Basnet, declaró a EFE que al menos 29 personas habían sido rescatadas tras el desbordamiento del río Bhote Koshi.
Basnet señaló que se desplegaron seis helicópteros del Ejército y otros ocho operados por empresas privadas para las labores de búsqueda y rescate.
“Es difícil evaluar los daños en este momento, pero es posible que tanto los daños como el número de víctimas sean considerables”, afirmó.
Al menos 27 puentes fueron destruidos y una central hidroeléctrica sufrió graves daños.
La riada causó, además, “serios daños” a las instalaciones del proyecto hidroeléctrico Langtang Khola, cuya construcción acababa de concluir y que tenía previsto iniciar pruebas en los próximos días, según declaró el director del proyecto, Bijay Mohan Bhattarai, al periódico Kathmandu Post.
Bhattarai añadió que se perdió el contacto con unas 60 personas que trabajaban en uno de los túneles del proyecto.
La riada golpeó a primera hora del miércoles el distrito de Rasuwa, donde afectó a pueblos, mercados, carreteras y obras hidroeléctricas e interrumpió el tránsito por una de las principales rutas terrestres entre Nepal y el Tíbet.
La masa de agua llegó hacia las 9:15 (las 4:30 en España) al río Bhote Koshi desde la zona tibetana y golpeó con especial fuerza Timure, Rasuwagadhi y Syabrubesi, según fuentes oficiales.
Las autoridades movilizaron a los cuerpos de seguridad y equipos de emergencia mientras trataban de determinar el alcance de los daños y localizar a las personas que permanecían sin contacto.
Miles de personas viajan cada año al monte Kailash y al lago Mansarovar, en el Tíbet, durante una peregrinación considerada sagrada por hindúes, budistas y jainistas.
El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, en sus siglas en inglés) determinó que el evento, registrado inicialmente este miércoles como un terremoto de magnitud 4.4 en Nepal, fue en realidad generado por un deslizamiento de tierra.
El USGS explicó en una actualización que un análisis adicional de las ondas sísmicas de largo período mostró que la energía sísmica no fue producida por un terremoto.
El Servicio Geológico actualizó el evento a magnitud 5.2, clasificado como deslizamiento, y situó su origen a unos 55 kilómetros al noroeste de Kodari, en Nepal. La ubicación fue estimada a partir de imágenes satelitales, detalló.
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