La fortaleza histórica de la Comunitat Valenciana que perteneció a la Orden del Temple y que ya se puede visitar tras ser rehabilitada

Culla, Castellón.

Edu Molina

6 de marzo de 2026 11:57 h

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En el interior de la provincia de Castellón, dentro de la comarca del Alto Maestrazgo, el municipio de Culla conserva un conjunto urbano que remite directamente a su pasado medieval. El casco antiguo de la localidad fue reconocido como Bien de Interés Cultural en 2004 debido al valor patrimonial de su trazado y de los edificios que se mantienen en pie desde distintas etapas históricas. A esta protección se suma su incorporación a la red de Los Pueblos Más Bonitos de España, una asociación que agrupa municipios con un patrimonio histórico destacado.

El origen del asentamiento y de su sistema defensivo se remonta a la etapa de presencia musulmana en la península ibérica, cuando se levantó una fortificación en la parte más elevada del cerro donde hoy se sitúa el pueblo. Tras la conquista cristiana del territorio, el enclave cambió de manos y pasó a formar parte de los dominios de la Orden del Temple a comienzos del siglo XIV.

Ese episodio marcó de forma decisiva la evolución histórica del municipio: Culla fue el último territorio que adquirieron los templarios antes de la desaparición oficial de la orden en 1312. La presencia de la organización militar dejó una huella que todavía puede identificarse en la estructura urbana del casco antiguo y en los restos del castillo que domina el paisaje desde la zona más alta de la población.

Durante siglos, la fortaleza desempeñó una función estratégica dentro del sistema defensivo del interior castellonense. Con el paso del tiempo y tras distintos episodios históricos, el recinto quedó en ruinas. En la actualidad, un proyecto de rehabilitación impulsado por el Ayuntamiento busca recuperar parte de ese patrimonio y facilitar su visita, incorporándolo de nuevo al recorrido histórico del municipio.

El castillo templario que dominaba el territorio

En la parte más elevada de Culla, a unos 1.121 metros de altitud, se encuentran los restos de la antigua fortaleza que durante siglos controló el territorio del Alto Maestrazgo. La ubicación permitía observar amplias zonas del entorno y supervisar las rutas que atravesaban esta región del interior de Castellón.

El origen del castillo se sitúa en época islámica, cuando se levantó una primera estructura defensiva. A lo largo de los siglos posteriores el recinto fue ampliado y reforzado, un proceso que continuó hasta aproximadamente el siglo XIV. El conjunto estaba formado por varios recintos defensivos con murallas, torres y dependencias adaptadas a la topografía del cerro. La fortaleza adquirió un papel destacado cuando pasó a manos de la Orden del Temple, un hecho que convierte al castillo de Culla en uno de los últimos territorios templarios antes de la desaparición oficial de la orden.

El deterioro del recinto se produjo principalmente durante el siglo XIX. En el contexto de la primera Guerra Carlista, el castillo fue destruido y gran parte de sus estructuras quedaron reducidas a ruinas. Desde entonces, numerosos restos permanecieron ocultos bajo derrumbes y acumulaciones de tierra.

El proyecto de rehabilitación que se desarrolla en la actualidad pretende recuperar parte de ese patrimonio. Las actuaciones incluyen excavaciones arqueológicas en uno de los sectores del castillo con el objetivo de sacar a la luz estructuras que permanecían cubiertas por los materiales acumulados con el paso del tiempo. Al mismo tiempo, los trabajos contemplan la consolidación de dos elementos clave del conjunto: la Torre del Homenaje y la denominada Torre Menor. Estas intervenciones buscan garantizar la conservación de las estructuras que aún se mantienen en pie y evitar nuevos procesos de deterioro.

La actuación incluye además medidas destinadas a mejorar la experiencia de quienes visiten el recinto. Para ello se prevé adaptar los accesos e instalar pasarelas elevadas que permitan recorrer el espacio sin afectar a los restos arqueológicos. De esta forma, el castillo vuelve a integrarse en el itinerario patrimonial del municipio y permite interpretar su evolución histórica.

Un casco histórico con huellas medievales

El castillo forma parte de un conjunto patrimonial más amplio que se extiende por el casco antiguo de Culla. Durante la Edad Media, la población estuvo protegida por un recinto amurallado que controlaba los accesos al núcleo urbano mediante tres puertas principales. De esas entradas históricas, solo una se mantiene en pie en la actualidad. Se trata de la Porta Nova, reconstruida durante el siglo XIV. Este acceso presenta un arco que permitía el paso de caballos con jinete, una característica habitual en las entradas de las poblaciones fortificadas de la época.

El entramado urbano conserva calles estrechas y viviendas tradicionales que reflejan la evolución histórica del municipio. Entre las vías más representativas se encuentra el carrer del Pla, que durante la Edad Media conectaba la antigua plaza del mercado con el centro del pueblo. A lo largo de esta calle todavía se conservan casas de piedra que mantienen elementos vinculados a la actividad comercial de la época, como anillas metálicas utilizadas para sujetar animales de carga.

Cerca de este eje urbano se encuentra la Casa Abadía y la iglesia parroquial del Salvador, construida a comienzos del siglo XVIII sobre un templo anterior. El edificio forma parte de los espacios religiosos más destacados del municipio. El patrimonio de Culla incluye además varios edificios vinculados a distintas etapas de su historia. Entre ellos se encuentra el inmueble conocido como La Presó, levantado entre los siglos XIII y XIV. Originalmente, funcionó como granero del comendador y siglos después fue utilizado como prisión durante las guerras carlistas.

Fuera del núcleo urbano también se conservan ermitas históricas vinculadas a la tradición religiosa del municipio. Entre ellas destacan la ermita de San Roque, construida en el siglo XVI, y la de San Cristóbal, levantada a finales del siglo XVIII. El conjunto de estos elementos refleja la evolución histórica de una población marcada por su pasado medieval. La recuperación del castillo y la conservación del casco antiguo forman parte de un proceso destinado a preservar ese patrimonio y a facilitar que residentes y visitantes puedan recorrer los espacios que explican la historia de Culla.

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