Varias iglesias, un castillo y un museo alfarero en este pueblo de Córdoba con temperaturas veraniegas todo el año
Separado por apenas 41 kilómetros de Córdoba, el municipio de La Rambla en la comarca de la Campiña Sur, que se extiende sobre llanuras y suaves colinas. Su cercanía a la capital ha condicionado históricamente la comunicación y el comercio, así como la consolidación de actividades agrícolas y artesanales. Pero es su patrimonio cultural e histórico, así como una localización que le permite disfrutar de temperaturas suaves en invierno, lo que le convierte en un destino perfecto para esta época del año.
Los estudios arqueológicos muestran que la ocupación humana en la zona se remonta a la prehistoria, en el yacimiento de La Minilla, donde se hallaron vasos campaniformes con más de 4000 años de antigüedad. Estos objetos, elaborados en arcilla y decorados mediante cocción al fuego, formaban parte de ajuares funerarios y reflejan la actividad ceramista temprana de la región, junto con el trabajo del cobre, que ya se practicaba en el área en la misma época.
Tras la etapa prehistórica, el municipio fue ocupado por los romanos, quienes establecieron un núcleo urbano con murallas, y posteriormente los musulmanes fundaron Al-Ramla, nombre que significa “arenal”. Esta sucesión de culturas dejó huellas visibles en la trama urbana y en la organización de calles y plazas, que combinan estructuras medievales con ensanches posteriores. La disposición de la ciudad muestra la adaptación de sus habitantes a distintos períodos históricos, articulando espacios residenciales, defensivos y públicos en un entramado que ha permanecido a lo largo de los siglos.
El clima de La Rambla se caracteriza por temperaturas elevadas durante la mayor parte del año, propias de la campiña cordobesa. En agosto de 2021, la localidad registró 47,6⯰C, la temperatura más alta jamás medida en España hasta la fecha. Estas condiciones han marcado tanto la agricultura como la vida cotidiana de sus habitantes, así como la planificación de actividades al aire libre.
Patrimonio histórico y tradiciones de La Rambla
El patrimonio histórico de La Rambla incluye construcciones religiosas, civiles y defensivas que reflejan la evolución del municipio a lo largo de los siglos. Entre los edificios de carácter religioso, destaca la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción conserva elementos de distintas épocas. Su portada plateresca del siglo XVI, atribuida a Hernán Ruiz I, se integra en una estructura neoclásica con restos de estilos anteriores. El 27 de mayo de 2003 fue declarado Bien de Interés Cultural, con categoría de monumento.
Otra de las construcciones es la iglesia del Espíritu Santo, fundada en 1353, mantiene piedras de la portada gótica original y fue reconstruida en 1818 siguiendo un estilo neoclásico. El templo trinitario, levantado sobre traza renacentista en 1527, preserva un conjunto patrimonial vinculado a la actividad religiosa. La imaginería local incluye la talla de Jesús Nazareno, obra de Juan de Mesa de 1622, que concentra la devoción de la comunidad.
El castillo de La Rambla se sitúa en el centro del municipio y ha desempeñado funciones defensivas, residenciales y penitenciarias. Su planta rectangular y muros de considerable grosor reflejan su carácter estratégico, con orígenes vinculados a la época islámica. Tras un proceso de rehabilitación, en 2002 se inauguró el Museo de la Cerámica en su interior, que documenta la tradición alfarera de la ciudad. La producción ceramista comenzó con piezas funcionales realizadas con barro arcilloso local, denominado “greda”. El trabajo manual del barro preparaba las piezas para el uso cotidiano, y a partir de 1930 la introducción del vidriado permitió crear objetos ornamentales, transformando la alfarería artesanal en un oficio más industrializado.
La Torre de las Monjas, construida hacia 1757 en la etapa final del Barroco, se integra en el conjunto urbano como referencia histórica y arquitectónica. Las casas señoriales de los siglos XVII y XVIII, muchas con fachadas decoradas y mosaicos de azulejos, completan el paisaje urbano y albergan actualmente oficinas municipales y residencias privadas, incluyendo el edificio del Ayuntamiento. Los Jardines de Andalucía, situados entre calles estrechas y ensanches, proporcionan espacios verdes que conectan plazas y construcciones históricas.
Las estructuras defensivas y residenciales se combinan con la actividad artesanal de la ciudad. La cerámica rambleña ha sido elaborada durante siglos, primero con piezas funcionales y posteriormente con objetos ornamentales mediante vidriado. Este oficio ha constituido un elemento económico y cultural relevante, manteniendo métodos tradicionales y conocimientos heredados. Los talleres locales continúan la práctica histórica, preservando una técnica que forma parte de la identidad de la localidad.
La zona combina cultivos de cereales, olivares y viñedos con espacios naturales de interés ecológico, como las Zonas Húmedas del Sur de Córdoba, que albergan aves migratorias y flora de relevancia ecológica. La conservación de estos espacios proporciona un valor añadido al territorio y contribuye a la biodiversidad de la región, cerrando el recorrido por el patrimonio, la actividad artesanal y el entorno natural de La Rambla.