Más allá de Mérida: los teatros romanos mejor conservados de España
El legado romano en España ha dejado una huella indeleble en el grueso de sus contornos que se mantiene a día de hoy. Y uno de los mayores legados que dejó la Antigua Roma en nuestro país fueron los teatros romanos. No solo eran fuentes de entretenimiento, también eran vehículos por los que el Imperio distribuía su propaganda y su moralidad, una poderosa herramienta de romanización de los territorios ocupados.
De esa estrategia nos quedan su historia y sus edificios, muchos de ellos muy bien conservados, pese al paso de los milenios. El más célebre de todos ellos es el de Mérida, gracias a su preservación, que permite que sea funcional hasta día de hoy. Pero debes saber que en nuestro país existe una de las redes de teatros romanos más espectaculares del mundo, siendo posible encontrar un ejemplo de esta arquitectura civil en diferentes puntos cardinales.
Teatro de Carthago Nova (Cartagena)
Este teatro fue construido bajo el mandato del emperador Augusto en honor a sus nietos, Cayo y Lucio César, entre los años 5 y 1 a.C. Décadas antes, en el 44 a.C., Carthago recibió el título de colonia, situándola como una de las ciudades más importantes del Imperio Romano. El teatro contaba con una capacidad para 7.000 espectadores y tuvo una vida relativamente corta, permaneciendo en funcionamiento solo hasta el siglo III.
Con el paso del tiempo se construyó sobre él un barrio medieval y, sobre la zona del graderío, la Catedral Vieja, por lo que cayó en el olvido. No fue hasta el año 1988 que se redescubrió de forma accidental, en muy buen estado de conservación. Un año después se declaró Bien de Interés Cultural, y se ha integrado con las ruinas de la vieja catedral, de forma que los visitantes del teatro acceden al graderío mediante un túnel subterráneo situado bajo el edificio religioso. En ocasiones, retoma su actividad original, mediante visitas teatralizadas o conciertos.
Teatro romano de Medellín (Badajoz)
La pequeña localidad extremeña de Medellín, en la provincia de Badajoz, esconde uno de los teatros romanos más singulares de España. Bajo este municipio se encuentra la antigua Metellinum, una ciudad vibrante del Imperio Romano, muy estratégica por su situación geográfica. Fue el teatro, precisamente, la clave para localizar los restos de esta urbe perdida. El edificio se levantó en un periodo similar al del Teatro Romano de Mérida, en el último cuarto de siglo I a. C.
La recuperación de este teatro fue compleja, comenzando en 1970 y finalizando décadas después, en 2010, entre múltiples interrupciones. Pese al deterioro sufrido por el tiempo y su uso a modo de cantera a lo largo de los siglos, conserva una gran cantidad de los sillares originales, además de decoraciones en mármol y esculturas.
Teatro Romano de Itálica (Sevilla)
Sobre la primera ciudad romana fuera de Italia se edificó el Teatro Itálica. Fue construido en el siglo I d.C., con capacidad para 3.000 personas, en lo que ahora es el municipio de Santiponce, cercano a Sevilla. Permaneció activo hasta el siglo IV d.C., momento en el que empezó a caer en un abandono paulatino. Afortunadamente, en la actualidad continúa su actividad, festivales de danza y de teatro antiguo, gracias a una restauración en el año 2014. El teatro es una de las mayores atracciones turísticas de la zona, con un programa dinámico de visitas.
La ciudad de Itálica fue durante un tiempo significativo de la ocupación romana un centro estratégico en lo político y económico, llegando a ser cuna de grandes emperadores como Trajano y Adriano.
Teatro Romano de Clunia Sulpicia (Burgos)
En Burgos se oculta un gigante desconocido. Se trata del Teatro de Clunia Sulpicia, uno de los más grandes de Hispania, con capacidad para 9.000 personas. Se erigió en el siglo I d.C, bajo la administración del emperador Tiberio, en la ciudad que le dio nombre, una de las urbes más importantes de la meseta norte de la Península. La obra es un excelente ejemplo de arquitectura romana y de aprovechamiento, puesto que el graderío se edificó directamente sobre la pendiente de un cerro. Un siglo después, se remodeló como anfiteatro.
Se trata de un teatro aún en activo, gracias a la celebración de múltiples festivales, y del que aún se preserva su imponente fachada y su estructura. Todo un regalo que no es solo patrimonial, sino visual, ya que este monumento está coronado por las vistas de la meseta burgalesa que se pincelan tras su escenario.
Teatro Romano de Málaga
Otra de estas obras arquitectónicas construidas sobre la pendiente de un cerro es el Teatro Romano de Málaga, una edificación singular por su condensación histórica. Comenzó a construirse siglo I d.C, época de Augusto, en la ciudad romana de Malaca, proyectado para tener una capacidad para 3.000 personas. Las obras se eternizaron dos siglos, hasta que finalmente su construcción se abandonó en el siglo III.
Más tarde, en el siglo XI, fue redescubierto por los constructores musulmanes, que lo emplearon como cantera para edificar la Alcazaba fortificada. Esto provocó que el teatro se fundiera con las construcciones musulmanas, de forma que se acumularon en un reducido espacio siglos de historia de distintas civilizaciones. Desde el fondo del graderío puede contemplarse las murallas islámicas, dándole una estampa singular a este enclave. No fue recuperado hasta el año 1951, tras permanecer enterrado durante siglos.