El pueblo del Pirineo aragonés conocido como “el de las cien reliquias” y ligado al Camino de Santiago
En el Pirineo aragonés hay pueblos cuya historia está ligada a los caminos que durante siglos conectaron distintos territorios. El paso de viajeros marcó el desarrollo de estos núcleos y dejó construcciones que todavía forman parte de sus calles. Iglesias, antiguas fortificaciones y tradiciones locales ayudan a entender esa relación con las rutas de montaña.
Es el caso de Castiello de Jaca, un municipio de la provincia de Huesca situado en la parte baja del Alto Valle del Aragón. Se encuentra a unos 921 metros de altitud y fue lugar de paso para viajeros y comerciantes que atravesaban esta zona del Pirineo. Su ubicación en el valle del río Aragón explica la importancia que tuvieron estos desplazamientos a lo largo de su historia.
El pueblo forma parte del tramo aragonés del Camino de Santiago Francés, que cruza la cordillera antes de llegar a Jaca. Cada año pasan por allí peregrinos que continúan esta ruta. En su casco urbano, dividido por un barranco, todavía pueden verse varios elementos relacionados con su pasado medieval.
Sin embargo, su rasgo más conocido tiene que ver con una colección de reliquias religiosas conservadas en la parroquia. Una leyenda protagonizada por un peregrino y una costumbre que todavía se mantiene explican por qué Castiello es conocido como “el pueblo de las cien reliquias”.
El origen del sobrenombre y la tradición de las reliquias
La iglesia de San Miguel conserva una arqueta de madera y plata situada junto al sagrario del altar mayor. En su interior se guardan reliquias atribuidas a distintos santos. La tradición local relaciona estas piezas con los primeros tiempos del cristianismo, aunque esa referencia no permite fijar por sí sola una fecha concreta para su llegada al municipio.
La leyenda tiene como protagonista a un peregrino valenciano. Según el relato, el hombre llegó a Castiello mientras se dirigía a Santiago de Compostela y se encontraba demasiado débil para continuar el viaje. Los vecinos le dieron cobijo y lo ayudaron a recuperarse antes de que pudiera seguir su camino.
La historia continúa con el agradecimiento del viajero. Como muestra de gratitud, habría dejado sus pertenencias a las familias que lo auxiliaron y al Ayuntamiento. Esa entrega explica, según el relato popular, la relación de Castiello con las reliquias, aunque no debe interpretarse como un hecho histórico documentado.
El sobrenombre de “pueblo de las cien reliquias” tampoco coincide con el número de piezas identificadas. Aunque el nombre hace referencia a un centenar, el inventario realizado después de una restauración en 2014 contabilizó catorce. La diferencia permite separar el apodo transmitido con el paso del tiempo del resultado de aquella revisión.
La conservación de la arqueta tiene además una particularidad. La llave permanece bajo custodia del alcalde, una costumbre vinculada a la entrega que recoge la leyenda. Su contenido no puede verse durante todo el año, ya que se muestra al público el primer domingo de julio. Por tanto, conocerlo depende de acudir en esa fecha y no de una visita habitual al templo.
La iglesia de San Miguel, el Camino de Santiago y la Garcipollera
Uno de los principales edificios históricos de Castiello es la iglesia de San Miguel, de origen románico y construida en el siglo XII. Se encuentra en la parte más alta del pueblo, una posición que ayuda a entender cómo se distribuyen las casas sobre la ladera. A su alrededor se conservan varios testimonios de etapas anteriores y buena parte del patrimonio histórico del municipio.
Cerca del templo aparecen restos de un cementerio medieval y vestigios de la antigua fortaleza. Ese castillo, del que todavía quedan algunos elementos, está relacionado con el nombre de la localidad. Su función defensiva respondía a la necesidad de controlar el paso por el valle del Aragón, utilizado durante siglos como vía de comunicación.
El pueblo se organiza a ambos lados de un barranco y sus edificios se reparten por la ladera. La iglesia ocupa la zona superior, mientras que las calles y las viviendas aparecen a diferentes alturas. Esa disposición se aprecia al recorrer el casco antiguo, donde el desnivel ha condicionado la forma en la que se fue desarrollando la población.
A este pasado se suma el Camino de Santiago. Castiello figura entre las localidades de la ruta francesa que atraviesa Aragón y recibe a los peregrinos antes de su llegada a Jaca. El paso de caminantes continúa formando parte del día a día de un municipio estrechamente ligado a este itinerario.
Más allá del casco urbano, Castiello sirve como puerta de entrada al valle de la Garcipollera. La zona cuenta con caminos que pueden recorrerse a pie o en bicicleta y ofrece otra posibilidad para quienes quieran prolongar la visita. Desde el propio pueblo parte un itinerario que conduce hasta la iglesia de Santa María de Iguácel, uno de los ejemplos vinculados al románico aragonés.
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