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El momento es ahora y en Sevilla no será

Fue un golpe maestro //Dejarnos sin ganas de vencer. (...) No fue un golpe maestro, //Dejaron un rastro, //Ya pueden correr. //Ya vuelve la sed.

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IU-CA convocará sus asambleas de distrito después de Semana Santa para decidir sobre Ganemos Sevilla Sí Puede

Este himno de Vetusta Morla escalofría en los conciertos por la pasión de esas "gargantas, puños y pies" de quienes, pese a la estafa financiera usada de coartada para atracar derechos laborales y sociales, "quedaron vivos, como testigos". El 15-M fue en 2011. Cuatro años sedientos. Al fin, en 2015 llegan las elecciones. "Es ahora", clama el lema de Podemos. Pero salvo en Barcelona no se ha logrado la confluencia para que el PPSOE tema perder sus poltronas, menos eche a correr. Y Sevilla -simbólica como capital de Andalucía- ha sido incapaz de sumar un vagón al tren de cambio de la izquierda alternativa a la altura del de Ada Colau en Guanyem Barcelona y Manuela Carmena en Ahora Madrid.

Podemos, Izquierda Unida, Ganemos, Equo y esa ciudadanía progresista, luchadora, que se ha pasado los últimos dos años -mínimo- en asambleas mensuales, quincenales, semanales, tratando de articular opción sólida, ilusionante para transformar la realidad desde lo municipal... no suman en Sevilla. Cierto que, con la excepción barcelonesa, esa ha sido la tónica. Incluso en Madrid, Aragón o Valencia donde la izquierda alternativa tiene mejores expectativas y candidatos con trayectoria y carisma como la citada jueza Carmena, el poeta Luis García Montero (IU para la Comunidad de Madrid), el co-fundador de Podemos Pablo Echenique (para el Gobierno de Aragón), o la experimentada y batalladora Mónica Oltra (Compromis Valencia) ha faltado generosidad para superar siglas y diferencias y empezar por sortear el escollo de la ley electoral.

Aquí en Sevilla, no sólo comparecen cuatro opciones de esa "nueva izquierda", sino que ninguna ha dado con esa cabeza de cartel arrasadora. Resultando la paradoja de que, aunque Podemos no se presenta con tal nombre a las locales -en una estrategia que el adelanto autonómico de Susana Díaz volvió absurda- por evitar responsabilizarse de "impurezas" en las listas, los cuatro o cinco concejales que las encuestas otorgan en el consistorio sevillano a Participa Sevilla -la opción que apoyan el Consejo Ciudadano local y la líder regional Teresa Rodríguez-, serán votos a Podemos y no a candidatos inéditos que, como ellos reconocen, llevan apenas un año de trabajo político.

Se barajaron nombres para el consenso como el del ex Defensor del Pueblo andaluz, José Chamizo; el portavoz de Facua, Rubén Sánchez; el experto en derecho informático David Bravo; el catedrático de Economía Juan Torres. Finalmente Participa Sevilla la lidera Susana Serrano; IU, Daniel González; Ganemos Sevilla, Laureano Seco; y Equo, Esteban de Manuel, quizá la cara menos desconocida de las cuatro por su implicación en estos cuatro años en las tentativas de confluencia progresista. Se ve que no existe ese referente de compromiso incontrovertible, ese líder social, estudiantil, obrero, ecologista, feminista, esa Colau, esa Carmena de la nueva Sevilla.

Cabe preguntarse si, una vez que Begoña Gutiérrez -ganadora de la Secretaría General de Podemos Sevilla frente a un Joaquín Urías, actual 5 de Participa Sevilla- ha sido "ascendida" como diputada autonómica, no habría podido jugar un papel municipal Sergio Pascual, secretario de organización de Podemos y con un perfil potente en su tarea de negociador de la investidura como presidenta de la Junta de la socialista Susana Díaz.

Cosas raras de la (nueva) política: mientras en las elecciones en que Gutiérrez fue elegida logró el 49, 93% de los 2.364 votos, que convirtieron esas primarias de Sevilla en las más participativas tras las de Madrid, la candidata local, Susana Serrano ha alcanzado su cabeza de cartel "al obtener 309 votos frente a los 275 cosechados por el número dos, que es Julián Moreno", en datos de su propia web.

En resumidas cuentas, que para tener tan claro que 2015 es el año para "hacer correr" a la casta, nos limitamos a amagar. Mucho "tic-tac", pero en las andaluzas ha vuelto a ganar el PSOE y a quedar segundo el PP, bronce para Podemos, IU descalabro y en cuarto puesto y creciendo otra derecha, Ciudadanos.

Tan seguro como que en Sevilla no va a ganar la alcaldía la izquierda alternativa, que la autocrítica no será bien recibida. La crítica es antipática por más que sea constructiva. Es de esperar reacciones tipo: "Es inoportuno decir estas cosas aunque se piensen", "No ayuda sino perjudica justo en elecciones". Lo siento, suena demasiado a "Estas cosas se resuelven en las Ejecutivas", "Los rifirrafes tienen que quedarse en el vestuario", "Los trapos sucios se lavan en casa". Y el compromiso sincero con el cambio como transformación de lo que somos y cómo convivimos y construimos la realidad, no puede ser remedo de lo peor de la casta, el fútbol o la mafia.

Las elecciones van pasando y no ganamos. Esto pasa. Estamos cifrando toda la esperanza a las Generales. Es, cuanto menos, arriesgado. Si 2015 es el momento del cambio y no lo logramos, ¿qué habrá pasado? ¿Es inapropiado pensar en voz alta? ¿Molesto escucharlo?

Otra canción, otra letra, de nuevo la combativa poesía de Vetusta Morla acude: Puede ser que mañana esconda mi voz/Por hacerlo a mi manera/hay tanto... Pese al final que no puedo secundar, contra el que me rebelo, al que no me resigno. Al  "Sálvese quien pueda" me refiero.

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