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CATALUNYA

En Cataluña una mujer ha de trabajar 16 meses para ganar lo mismo que un hombre en 12

La estructura económica y empresarial catalana ensancha respecto a España la brecha salarial entre mujeres y hombres

La preeminencia de pymes y la política catalana de concertación de servicios públicos empeora la situación salarial de las mujeres

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Bretxa salarial entre homes i dones a Catalunya

Brecha salarial entre hombreses y mujeres en Catalunya y España

La estructura económica y empresarial de Cataluña hace que la brecha salarial entre hombres y mujeres sea más profunda aquí que en el conjunto de España. Es más, la deriva económica catalana hace pensar que la anchura de la brecha tiende más a agrandarse que a cerrarse. Estas son conclusiones que se extraen del estudio elaborado conjuntamente por UGT de Cataluña y la Fundación Maria Aurèlia Capmany, que presentaron David Papiol, secretario de movimientos sociales e igualdad de UGT y Aida Ruiz, directora de la fundación.

En España, según el mismo estudio, el salario medio de los hombres era 2012 de 25.820 euros al año, y el de las mujeres 19.537. El desfase entre uno y otro se sitúa en el 23,9%. En Cataluña los hombres cobraban de media 27.836 euros y las mujeres 20.931, lo que sitúa la diferencia en el 24,8%. Si se mide en términos homogéneos, una mujer en Cataluña debería trabajar 16 meses para ingresar lo mismo que un hombre cobra en 12.

¿Como explica la diferencia? El estudio lo detecta en varios puntos. Uno es el desglose por la cuantía de los salarios. Cataluña tiene una brecha salarial entre hombres y mujeres mayor en todas las subdivisiones salariales excepto la correspondiente a los más bajos donde la diferencia es mayor en España.

El estudio ha buscado un elemento común entre lo que cobran los hombres y las mujeres, las ganancias por hora. Y la diferencia es del 20% en Cataluña.

Mayor en los salarios más bajos

 

La mayor diferencia es entre los salarios más bajos. En este punto la distancia es de un 36%. Cataluña se distingue precisamente por un tipo de empleos poco remunerados que ocupan las mujeres: trabajos en el sector de cuidado de las personas y de servicios. Precisamente este ámbito es el que aporta más espacio en la brecha salarial.

Cataluña se distingue también porque la estructura económica está formada por empresas pequeñas o muy pequeñas. En este segmento, el formado por sociedades que tienen entre 1 y 49 asalariados, la brecha es en Cataluña del 26,2% mientras que en España es del 25,8. El tipo de pequeña empresa también implica una menor organización sindical, y éste es, según el estudio uno de los elementos que también explica la diferencia.

El hecho de que en Cataluña el empleo femenino tenga un gran peso en el sector sanitario y socio-sanitario y que este ámbito esté, en gran parte, en manos de empresas concesionarias de servicios públicos, mientras que en España los citados servicios se mantengan en un grado más alto bajo la gestión de la Administración explicaría también la brecha salarial negativa hacia las mujeres en el Principado.

El estudio, que todavía no está terminado, analiza otros factores que explican la diferencia salarial entre hombres y mujeres. Aquí se señalan un par de aspectos. Por un lado que las mujeres son el grueso del trabajo a tiempo parcial. Aunque, cuando hombres y mujeres hacen el mismo número de horas la diferencia se sitúa igualmente en el 19,5%. Otro aspecto determinante es la menor presencia de las mujeres en cargos de responsabilidad, lo que se conoce como el techo de vidrio. También tiene un peso significativo la menor valoración de las tareas «típicamente femeninas». Finalmente la estructura salarial profundiza también la brecha, ya que el hecho de tener que conciliar trabajo y vida familiar, atender familiares o interrumpir la carrera por causa de bajas maternales hace que los complementos salariales de las mujeres sean inferiores a los de los hombres.

El trabajo hace recomendaciones para evitar que la brecha salarial entre hombres y mujeres aumente su anchura. Así se reclaman políticas de corresponsabilidad, coeducación y lucha contra las asignaciones de roles de género. Se urgen también políticas de humanización de la economía, valorar los trabajos de beneficio comunitario y de cuidado a las personas. Se reclama también el fomento de la implantación sindical en pequeñas y medianas empresas, especialmente en el comercio y los servicios.

 

 
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