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Talavera, historia de una destrucción

"Le podemos echar la culpa a las políticas de austeridad, a la deserción de las élites o a Nuestra Señora del Prado, pero ya nos hemos llevado por delante al sector textil, a la cerámica, a la industria agroalimentaria, a gran parte del pequeño comercio..."

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Talavera de la Reina

Talavera de la Reina

Hubo una época en que mi vecina del quinto se pasaba cada cierto tiempo por casa con un mensaje: “Talavera es que es muy comercial”. Yo nunca había ido. La primera vez que fui, no noté grandes diferencias con otros lugares, pero debía de ser cierto porque ella no dejaba de venir con todas esas bolsas llenas de pasamontañas y leotardos. Eran los ochenta, por entonces, hacía tiempo ya que Pinochet había anunciado que quería convertir a Chile en un país de emprendedores, y no de trabajadores. Hasta ese momento la palabra de moda en la creación de empleo no se había utilizado. La idea fundamental de algunos líderes empresariales y políticos para sacar del pozo a ciudades como Talavera, con una tasa de paro tan brutal, pasa también por dedicarnos “a emprender”.

Todo apunta a que con el derribo de la fábrica de ILTA (Lácteas Talavera SA) se borrará uno de los últimos símbolos de un sector que fue clave en el desarrollo de la comarca.  Se cerrará, así, un círculo con multitud de puntos negros en el camino del deterioro económico. Le podemos echar la culpa a las políticas de austeridad, a la deserción de las élites o a Nuestra Señora del Prado, pero ya nos hemos llevado por delante al sector textil, a la cerámica, a la industria agroalimentaria, a gran parte del pequeño comercio, a la construcción, a la ganadería… Del coma inducido del río que atraviesa la ciudad tampoco sabemos quién es el responsable.

Pasa en otras áreas del país, de la provincia, y sin embargo, el ritmo al que sigue perdiendo gente Talavera de la Reina se asemeja más a algunas zonas en guerra que a una población de la Unión Europea. En 2013 perdió 1.749 habitantes, en 2015 el padrón baja hasta los 85.150.  Se habían ido otras 1.629 personas. Un dato, que puede que no aporte gran cosa, teniendo en cuenta, además, que el ritmo de salida bajará porque llegaremos a un punto en donde no haya mucha más gente que pueda marcharse.

Para los que se quedan, Talavera seguirá resistiendo en pie, aunque yo haya tenido la dudosa idea de anunciar una destrucción en marcha. Enfin.

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