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Peridis: En el medievo las gentes eran menos neuróticas y vivían al día

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Peridis: En el medievo las gentes eran menos neuróticas y vivían al día

Peridis: En el medievo las gentes eran menos neuróticas y vivían al día

Fruto del trabajo en torno a su primera novela, "Esperando al rey", en torno a los artífices del románico, desde nobles a canteros u obispos, el arquitecto y dibujante José María Pérez "Peridis", sostiene que en el medievo "las gentes eran más felices porque eran menos neuróticas y vivían al día".

Momentos antes de presentar su libro en Segovia, con el que ha ganado el Premio de Novela Histórica Alfonso X, el también presidente de la Fundación Santa María la Real, subraya en una entrevista con Efe que el objetivo de este trabajo literario "era contar la vida" de entonces, hace más de 800 años.

Y es que sostiene la tesis de que "los historiadores cuentan la historia, a través de los reyes y de las batallas; los historiadores del arte cuentan los monumentos y los estilos, y la vida la cuenta el novelista y las series de televisión".

"Peridis" ha tratado de explicar cómo eran, por ejemplo el maestro Mateo, de Galicia, o los maestros de Carrión o de Aguilar, "a quien debemos mucho", matiza, qué sentían o quién les encargaba el trabajo.

A través de las páginas de la novela ha metido vida, "sustancia y pasión en la historia y en la historia del arte, que no van separadas, sino juntas", aclara.

A la hora de hablar de los personajes que rodeaban a lo que hoy son monumentos del románico, el autor dice que "llevaban una vida como la nuestra, más dura, pero probablemente eran más felices porque eran menos neuróticos, vivían al día, dependientes de las cosechas, las lluvias, las guerras, los saqueos o la peste".

Eran muy religiosos, añade, "y se morían en manos de dios, no les quedaba más remedio, pensaban en la otra vida, pero disfrutaban de ésta, en la fiesta, en las bodas, en la vendimia".

De ahí que piense que quien refleja bien la época sea el poeta, autor teatral y músico del prerrenacimiento español Juan del Encina, que decía en la letra de uno de sus villancicos de égloga: "Hoy comamos y bebamos que mañana ayunaremos".

José María Pérez habla de Alfonso VIII de Castilla (1155-1214) como del niño a quien todo el mundo espera a que creciera y se serenara el reino porque, a su juicio, mientras que era menor de edad, había una pelea entre los nobles "porque se querían quedar con buenas tajadas del reino".

Además, "por debajo, empujaban los almohades, con que el autor de esta novela histórica subraya que "el reino era un sin vivir y todos esperaban a que creciera el rey para que pusiera orden en aquello".

Todo ello en un entorno de población en el que casi todos los ciudadanos estaban excluidos, en su opinión, "la vida era sobrevivir y, salvo los nobles, algunos clérigos, artesanos o comerciantes de alto nivel, el resto vivía de no gastar".

Como presidente de la Fundación Santa María la Real y uno de los impulsores de la conservación del románico en España, José María Pérez ha reconocido que "llevamos muchos años de gran esfuerzo de conservación del patrimonio".

No obstante, ahora intuye un doble peligro: "La falta de medios y la despoblación, me da horror, ya no hay curas, los conventos son geriátricos, ¿quién va a cuidar de ellos, qué va a ser de nuestras iglesias y de esos pueblos medio abandonados?", se pregunta.

Por eso se muestra firme a la hora de señalar que "tiene que ser la sociedad la que asuma el patrimonio, rápidamente, el Estado no va a llegar".

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