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EXTREMADURA

Los movimientos sociales de Extremadura hacen su propia campaña en el ‘Encierro Dignidad’ de Cáceres

Activistas llegados de todos los rincones de la región llevan encerrados desde el 4 de diciembre en la iglesia de la Guadalupe, en el barrio de Moctezuma de la capital cacereña

Reivindican derechos como el pago de la renta básica, el fin de los desahucios por impago a personas que no puede pagar y que se garanticen mínimos vitales en luz y agua

Pertenecen a los Campamentos Dignidad, la Red de Solidaridad Popular de Cáceres (RSP), la Plataforma de Parados y Paradas de Cáceres y la Plataforma de Afectados por la Hipoteca de Cáceres (PAH), entre otros

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Comida popular en el encierro para explicar a los vecinos sus reivindicaciones / Foto: JR

Comida popular en el encierro para explicar a los vecinos sus reivindicaciones / Foto: JR

Llevan ya seis días en los sótanos de la parroquia de la Guadalupe. Piensan seguir allí encerrados durante toda la campaña electoral, sin una fecha para poner fin al encierro.

Su día a día es la lucha. Hacen un par de asambleas cada jornada, y el salón central parroquial se ha convertido en su centro de operaciones. Allí se acumulan panfletos y pancartas con sus reivindicaciones. Dos grandes pancartas reciben al visitante bajo los lemas “contra el paro y la precariedad” y renta básica.

El pasado viernes 4 de diciembre comenzó el Encierro Dignidad. Lo hizo en una manifestación espontánea que activistas de diferentes colectivos realizaron desde el centro de Cáceres, cuando las calles estaban abarrotadas de transeúntes, hasta la iglesia de Guadalupe.

Más de medio centenar de personas se sumó a la asamblea fundacional del encierro. Reivindican derechos como el pago de la renta básica, el fin de los desahucios por impago a personas que no puede pagar y que se garanticen mínimos vitales en luz y agua, entre otras demandas.

Desde que comenzó la protesta permanece en la iglesia gente de todas las edades. Desde jóvenes estudiantes, hasta mayores desempleados, pasando por desempleados. Su actividad es constante, y estos días están “panfleteando” los barrios más cercanos, para dar a conocer el encierro, sus reivindicaciones. Para mostrar los problemas de desempleo y precariedad a los que se enfrentan miles de extremeños.

Este martes, una comida popular abierta para todos los cacereños, y para el próximo día 18, a las puertas de las elecciones, una “gran manifestación” en Cáceres convocada por todos los colectivos participantes en el encierro para protestar por la situación “que atraviesa Extremadura”.

Todas las noches se van rotando para dormir, en torno a una veintena de personas, entre activistas de Cáceres y otros que han llegado de diferentes puntos de la región. A la protesta se han sumado, no solo los Campamentos Dignidad, sino personas de la Red de Solidaridad Popular de Cáceres (RSP), la Plataforma de Parados y Paradas de Cáceres y la Plataforma de Afectados por la Hipoteca de Cáceres (PAH).

Comentan que están recibiendo gestos de solidaridad de todo Cáceres, también desde Valencia o Barcelona. En las redes sociales son innumerables los mensajes de aliento.

Amanece en el encierro / Twitter @CampaDignidadMe

Amanece en el encierro / Twitter @CampaDignidadMe

El encierro, en primera persona

Paco González, vecino de Mérida de 52 años, y parado de larga duración, es uno de los activistas que permanecen encerrados. “Estoy aquí para reclamar los derechos del pueblo. Por el trabajo, la vivienda, para que la gente tenga casa y que dejen e inyectar dinero a los bancos y dejen de rescatarlos, que lo único que están consiguiendo con esto es hundir al pueblo”.

“Si no pagas una hipoteca a ti no te rescatan, al revés te tiran a la basura”, declara indignado Paco, que actualmente vive “precariamente”, en una habitación que le ha cedido un familiar. Convive con “humedades y otras dificultades”.

Está viviendo el encierro “con mucho ánimo” ya que para él “lo que mejor de esto es que nos hayamos juntado varios movimientos sin mirarnos el nombre, luchando todos en el mismo camino. He encontrado a bastantes personas en este encierro con problemas similares a los míos y es bueno que nos conozcamos unos a otros para poder caminar todos juntos en el mismo camino”.

Junto a Paco, Jesús Díaz, un joven de 22 años, activista de los Campamentos Dignidad de Extremadura, que actualmente está en paro tras acabar la temporada de recogida de aceituna. “Consideramos que en Extremadura estamos sufriendo un drama, con 149.000 parados. Esta no es la primera vez que nos encerramos, llevamos ya tres años haciéndolo y hemos podido comprobar que gobierno tanto con el PP en Extremadura como con el PSOE las cosas no cambian.

“Incluso en las ayudas contra la exclusión que ha sacado ahora la Junta, para ayudar a la gente que se queda sin luz y sin agua, se ha visto que han dado menos dinero el PSOE que incluso el anterior gobierno del PP y eso que decían que iban a cubrir a toda la gente de Extremadura, cosa que es mentira, porque no han cubierto ni a una décima parte”.

También se ha unido a la protesta Rubén Moreno, estudiante de 22 años de Almendralejo y activista también de los Campamentos Dignidad de Extremadura. Comenta que está encerrado por la “pérdida de dignidad que estamos sufriendo los jóvenes. No podemos trabajar, no tenemos un futuro, tenemos que estar en casa dependiendo siempre de los padres, teniendo que tirar de los abuelos si hace falta incluso”.

Activistas de varios colectivos celebran una asamblea en el Encierrio Dignidad / Foto: JR

Activistas de varios colectivos celebran una asamblea en el Encierrio Dignidad / Foto: JR

“Me parece inmoral la precariedad de Extremadura”

El traseigo de personas que apoyan la lucha del Encierro Dignidad es constante. Entre ellas se encuentra Cristina Muñoz, una meujer de 42 años que trabaja en una óptica en Cáceres desde hace poco tiempo y que milita en la RSP. Afirma que “la gente anímicamente que lo está pasando mal no está bien y necesitan nuestro apoyo y estoy aquí por eso”. “Yo vengo de vez en cuando al encierro y lo estoy viendo mucho esfuerzo, mucha gente que cree en lo que hace. Somos personas distintas pero tenemos en común muchas cosas, entonces, yo lo valoro mucho, vengo aquí como admiradora del esfuerzo que están haciendo y creo en esto de verdad”.

Manuel Merino, de 58 años, trabaja como autónomo actualmente y es activista de los Campamentos Dignidad de Extremadura y de Ecologistas en Acción. Está encerrado en la iglesia porque le “parece inmoral la precariedad que hay en Extremadura”. Se siente “indignado por el tema de la renta básica. Se prometieron 15.000 rentas básicas y hasta la fecha sólo hay 8.000 y hay un montón de gente pasándolo realmente muy mal y este asunto se tiene que solucionar. Estoy indignado y por eso estoy encerrado, porque hay 1.300 desahucios pendientes por parte de la Junta y hay gente viviendo en la calle”.

Hace un llamamiento a la gente: “Pido que se apoye esto por parte de la gente que lo está pasando mal y que dejen el miedo en casa”.

Tamara Rosado tiene 28 años, es una de las que se acerca diariamente al encierro para "echar una mano en lo que pueda". "Hoy por ejemplo, estoy ayudando con la comida". Cuenta que está en paro actualmente y tiene que sacar adelante ella sola a su hijo de 8 años. Sobrevive precariamente “llevo en paro 2 meses y voy cogiendo contratos de uno, dos meses. Siento que se ríen de mí”. Es activista de la Plataforma de Parados y Paradas de Cáceres y de la RSP de Cáceres.

Lo importante de fondo de todo esto es la brecha que hay entre ricos y pobres. Que todos tengamos asegurado lo mínimo. Yendo a cosas concretas están las reivindicaciones de los desahucios, las ayudas, la renta básica. Pero esto no dejan de ser soluciones de urgencia y puntuales ante la cuestión de fondo” nos cuenta David Ramírez de 43 años, activista de la RSP de Cáceres. Él lucha para que “todos tengamos igualdad de condiciones”.

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