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Una veintena de familias se queda sin hogar por un incendio en varias chabolas de la Cañada Real

88 personas se han visto afectadas por el fuego, aunque no han resultado heridas ni intoxicadas

El Samur Social ha realojado a parte de las familias en un polideportivo local, mientras que otras se han quedado con familiares y amigos

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Cuatro grupos de trabajo buscarán solución al problema social de  Cañada Real

La Cañada Real, en una imagen de archivo. EFE

Veintiún familias, un total de 88 personas, se quedaron sin hogar y sin gran parte de sus pertenencias este miércoles tras arder de forma accidental varias chabolas en la Cañada Real Galiana de Madrid.

Según informó a Europa Press una portavoz de Emergencias Madrid, el fuego se produjo por causas todavía no concretadas sobre las 13 horas, en el número 20 de la calle Real Galiana, en el sector VI de la antigua vía pecuaria. Hasta el lugar se desplazaron 12 dotaciones de Bomberos del Ayuntamiento de Madrid.

Las llamas afectaron a varias chabolas y afectaron a 88 personas, que no han resultado heridas ni intoxicadas. Fueron asistidas por el Samur Social, encargado de realojarlas. En el lugar también estuvo presente un ambulancia del Samur-Protección Civil en modo preventivo.

La teniente de alcalde y concejal delegada del Área de Equidad, Derechos Sociales y Empleo del Ayuntamiento de Madrid, Marta Higueras, explicó en la tarde del miércoles que el Samur Social estaba buscando una solución habitacional a los afectados por el incendio.

Higueras, que se desplazó al pabellón municipal Cerro Almodóvar, habilitado para que pasen la noche los afectados, dio las gracias al Samur Social, al jefe del polideportivo y a la Cruz Roja, que facilitó mantas, camas y otras enseres a estas personas.

La edil indicó que en el polideportivo dormirían unas 34 personas y que el resto de los damnificados pasarían la noche con amigos y familiares. También destacó que no se ha producido ningún herido ni intoxicados en el incendio, sólo una personas que ha sufrido una herida en la rodilla por una caída.

Por su parte, el jefe del Samur Social, Darío Pérez, insistió en que tras la atención desde las 12.30 horas en el lugar de las llamas, dirigieron a una treintena de personas a la instalación deportiva. "Es un lugar digno para poder trabajar con ellos y más a medio y largo plazo que tengan otro tipo de alternativas", dijo.

Pérez indicó a media tarde que ya había desactivado la última unidad móvil presente en el lugar del incendio y habían trasladado a todos lo que lo necesitaron. "El resto, unos 50, se han quedado allí con otros familiares y amigos. La población gitana rumana es extensa en vínculos familiares y en estas situaciones ellos mismos se dan cobertura", apuntó.

Tras la labor de mediación realizada con la Policía y Bomberos durante el incendio, los profesionales del Samur Social se dedicaron a un trabajo de apoyo emocional con los perjudicados. "Es duro para ellos porque independientemente de que sean chabolas allí se han quedado sus objetos personales y en algunos casos documentación. La gestión de la misma es lo que tenemos que hacer estos días también", concluyó el jefe de la unidad de asistencia.

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