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Que alguien me lo explique

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"Han ocurrido cosas difíciles de explicar". No lo ha dicho Iker Jiménez sino el ex presidente de Bancaja, José Luis Olivas, en el comunicado en el que ha anunciado su dimisión esta semana. Si lo hubiera dicho uno de los iluminados de la “nave del misterio” de Iker no me hubiera dado tanto miedo como en boca del hombre que presidía hasta ahora una de las cajas rescatadas que forma parte de Bankia, o sea, la nave que se hunde y que reflotamos para no hundirnos con ella.

Da pavor pensar que le dimos 4.465 millones del FROB y que ahora le vamos a dar otros 9.000 a unos gestores a los que les resulta difícil explicar lo que está pasando. ¡Pero si hasta un niño de primaria con recortes de profesorado puede explicarlo! Es muy fácil, Sr. Olivas: ustedes gestionaron mal su dinero y tuvimos que darles el nuestro, volvieron a gestionarlo mal, ocultaron o maquillaron el cadáver que estaban gestando y nos han vuelto a sacar la pasta. Y cuando esta nave de misterios sin resolver se hunde, gente como usted hace mutis por el foro y se lleva en el forro una pensión con la que se evitarían unas decenas de desahucios. Esto es lo que ha pasado.

Este ex presidente de la Generalitat Valenciana no se entera, hace como que no se entera o insinúa que lo que han hecho no se puede explicar sin que se te caiga la cara de vergüenza. O bien las tres cosas. En cualquiera de los casos, confirma lo que nos temíamos: que lo de los bancos es un fenómeno paranormal y que nos toman por anormales.

Sólo eso explicaría por qué el presidente interino nombrado para suceder al anterior responsable es Antonio Tirado, imputado por los delitos de falsedad contable, administración desleal y delito societario, casualmente junto a Olivas, entre otros. Dicen los accionistas denunciantes que este señor debería irse a su casa “si tuviera vergüenza”. Agudeza mental: en un segundo, adivinen dónde sigue trabajando Antonio Tirado y saquen sus propias conclusiones. Eso es lo que sigue pasando.

Pasan cosas cada día que el ciudadano no se explica porque ninguno de los responsables de explicarlas se atreve a hacerlo. Sienten un muy explicable temor por su integridad física, ya que de la moral no parecen dar muestras.

Es difícil de explicar que los miembros de los consejos de administración de BFA y Bankia ganasen 11,8 millones de euros en sueldos durante 2011 por asistir a 13 reuniones, una al mes prácticamente. Es difícil de explicar por qué muchos de esos consejeros son miembros del PP, PSOE, mayoritariamente y también de IU y de los sindicatos CC.OO y UGT. Es difícil de explicar por qué sólo IU se ha desmarcado de su consejero. Hay miembros de sindicatos que tratan de explicar que dan ese dinero a su organizaciones. Es difícil de explicar por qué se utiliza el dinero de bancos rescatados para financiar organizaciones sindicales y no para rescatar a trabajadores. Y es aún más difícil de explicar por qué se ejecutan más de 58.000 desahucios al año pero no se ejecuta a los consejeros incompetentes.

Es difícil de explicar que el “presidente por un Rato” de Bankia, Don Rodrigo, haya llegado a cobrar 2,34 millones de euros al año y que no haya tenido la decencia de renunciar a los 1,2 millones de euros de pensión mientras su entidad sigue echando a la calle a familias que están en el paro y, en muchos casos, no cobran ni el desempleo. Es difícil de explicar que a Rato se le perdone y se le pague por entregarnos una caja envenenada pero no se le condone su hipoteca al desahuciado que ha entregado su casa. Y es difícil de explicar que el ministro de Guindos haya anunciado ayer que el gobierno aportará lo que haga falta a Bankia y al que le falta, no se le dé ni techo.

Es difícil de explicar que no se rescate a los ciudadanos en riesgo cuando sólo con el 5% del dinero que el Estado va a destinar para reflotar el bankio malo, se evitaría el embargo de 10.000 hogares. Es difícil de explicar, en plena marea de recortes salvajes en la Enseñanza Pública, que el rescate a Bankia vaya a ser el triple que el presupuesto del ministerio de educación para 2012. Es muy difícil de explicar que no haya dinero para formar a las generaciones que nos sacarán del hoyo pero se le dé todo el que necesite a los que nos han empujado dentro.

Han ocurrido cosas difíciles de explicar. Pero no lo son porque no tengan explicación sino porque son intolerables, insolidarias e inmorales. Lo mismo puede decirse, pues, de quienes las han decidido. Ya que no muestran conciencia, no entiendo que tengan tantos remilgos para salir a explicar las cosas en las que dicen creer.

Así que déjese de fotos acarameladas en el Love Boat de Chicago con su amiga Angela, señor presidente, y muéstrenos, al menos, el mismo afecto. Explíquenos todo esto a los que viajamos en esta nave del misterio que se hunde. Y empiece a rescatar a personas.

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