¿Puede la Formación Profesional ayudar a que la juventud se quede en el medio rural andaluz?
En muchos pueblos de Andalucía la escena se repite: jóvenes que hacen las maletas al terminar la enseñanza obligatoria proyectando un futuro que parece escribirse siempre lejos del lugar de origen.
La despoblación rural no es solo una cuestión demográfica; es también educativa, laboral y social. Algunos estudios subrayan la delicada situación de sostenibilidad social que padecen las áreas rurales, fruto de la salida de personas jóvenes (Camarero et al., 2009; Li et al., 2019).
¿Y si estudiar Formación Profesional contribuyera a que la juventud encontrara motivos para quedarse en el medio rural? Una investigación sociológica publicada en 2025 en Ager. Revista de Estudios sobre Despoblación y Desarrollo Rural señala que la FP puede convertirse en un factor clave de arraigo al territorio, aunque su impacto depende del contexto territorial, el género y el origen social.
La educación, clave en las decisiones de quedarse o marcharse
Durante décadas, la salida del medio rural se ha entendido casi como un paso inevitable para progresar académica y profesionalmente. Continuar estudiando suele implicar desplazarse a ciudades medianas o grandes, y muchas veces ese desplazamiento acaba siendo definitivo.
Sin embargo, no todos los itinerarios educativos generan las mismas expectativas. Mientras que algunos empujan hacia trayectorias claramente urbanas, otros pueden favorecer una inserción laboral vinculada al territorio. Comprender estas diferencias es fundamental si se quiere diseñar políticas educativas y de desarrollo rural más eficaces.
Qué analizamos y cómo lo hicimos
Para profundizar en esta cuestión realizamos una encuesta en 2022 a 171 estudiantes de educación postobligatoria en seis municipios rurales de Andalucía. El objetivo era conocer cómo influyen los distintos itinerarios formativos en las expectativas académicas, laborales y territoriales de la juventud rural.
Nos centramos especialmente en comparar dos vías educativas clave:
- El Bachillerato, tradicionalmente orientado al acceso a estudios universitarios.
- La Formación Profesional de Grado Medio (FPGM), más vinculada a una inserción laboral temprana.
Analizamos también la influencia de dimensiones de análisis como el género, el origen social y propias las condiciones territoriales en el acceso a cada itinerario y en las expectativas laborales y residenciales.
No todos los caminos educativos conducen al mismo lugar
Los resultados muestran diferencias claras. El Bachillerato sigue estando fuertemente asociado a expectativas de continuidad educativa fuera del municipio de origen y, en muchos casos, fuera del entorno rural. Para la mayoría del alumnado de Bachillerato, estudiar en la universidad se percibe como un primer paso hacia la ciudad (89,9%). Asimismo, tal y como recoge la tabla 1, la inserción laboral se proyecta fuera del medio rural en la mayoría de los casos (71%), aunque con cierta inclinación a permanecer en ciudades andaluzas (34,4%).
La Formación Profesional de Grado Medio, en cambio, aparece más vinculada a expectativas académicas y laborales próximas al lugar de origen y, por tanto, a una mayor probabilidad de permanencia en el medio rural. No porque quienes cursan FP “renuncien” a irse, sino porque visualizan oportunidades más concretas y accesibles en su entorno cercano. Por ejemplo, como se aprecia en la tabla 1, el 63,5% considera que podrá emplearse en el medio rural: el 31,1% en su municipio de residencia, el 27,0% en un pueblo cercano y el 5,4% en un pueblo más alejado. Sin embargo, el restante 36,5% del alumnado proyecta su futuro laboral en entornos urbanos: el 25,7% en una ciudad andaluza y el restante 10,8% en el otra Comunidad Autónoma.
Tabla 1. Expectativas laboralesdel alumnado de FPGM y Bachillerato.
¿Dónde crees que trabajarás?
FPGM
Bachillerato
Donde vivo actualmente
31,1%
9,7%
A un pueblo cercano
27,0%
10,8%
A un pueblo de Andalucía más alejado
5,4%
8,6%
A una ciudad de Andalucía
25,7%
34,4%
A otra Comunidad Autónoma de España
10,8%
26,9%
Al extranjero
0,0%
9,7%
Total
100,0%
100,0%
(Fuente: elaboración propia a partir de datos obtenidos de la encuesta)
Dicho de otro modo, mientras el Bachillerato suele abrir una puerta que conduce hacia fuera, la FP puede funcionar como un puente entre la escuela y el empleo local.
El peso del género y del origen social
El estudio también revela que el acceso a los distintos itinerarios formativos no es neutral. Persisten diferencias de género y de clase social que condicionan las trayectorias educativas desde edades tempranas. Por un lado, la FPGM se encuentra en términos generales masculinizada (25,6% más de hombres matriculados), mientras que el Bachillerato feminizado (20,4% más de mujeres matriculadas).
Por otro lado, se observa una mayor concentración de progenitores con estudios universitarios entre el alumnado de Bachillerato con respecto al de FPGM. Por ejemplo, el 35,5% de las madres de alumnado de Bachillerato dispone de titulaciones universitarias, frente al 7,9% en el caso de la FPGM. En el caso de los padres, el 20,9% disponen de estudios universitarios entre el alumnado de Bachillerato y el 5,4% entre el alumnado de FPGM.
Esto implica que algunos perfiles de estudiantes encuentran más barreras para acceder a determinadas opciones formativas, lo que refuerza desigualdades preexistentes y limita la capacidad de elección real. Estas desigualdades no solo afectan a las oportunidades individuales, sino también al futuro demográfico y económico de los territorios rurales.
¿Puede la FP frenar la despoblación?
Nuestros resultados no permiten afirmar que la Formación Profesional sea, por sí sola, la solución al problema de la despoblación rural, ya que su vinculación con el arraigo territorial se encuentra condicionado por cuestiones territoriales, de género y de clase social. Pero sí muestran que puede formar parte de la respuesta, más si cabe, en un contexto donde su apreciación social como elección formativa se está revalorizando.
Cuando la FP está bien conectada con el tejido productivo local -agricultura, agroindustria, servicios, cuidados, etc.- ofrece a la juventud una alternativa realista para desarrollar un proyecto de vida sin necesidad de abandonar su municipio. En esta conexión, desempeñan un papel clave las prácticas curriculares que se realizan en las empresas del entorno local. Esto es especialmente relevante en un contexto en el que se busca revalorizar la FP y adaptarla a las necesidades del mercado laboral. En el medio rural, esa adaptación puede tener un impacto territorial directo.
Implicaciones para las políticas públicas
Si se quiere aprovechar el potencial de la Formación Profesional como herramienta contra la despoblación, no basta con ampliar la oferta de ciclos formativos. Es necesario:
- Alinear la FP con oportunidades laborales reales en el territorio.
- Garantizar una orientación educativa temprana, que no reproduzca estereotipos de género o clase.
- Integrar la educación en las estrategias de desarrollo rural, en lugar de tratarla como un ámbito separado.
La despoblación no se combate solo con infraestructuras o incentivos económicos, sino también ofreciendo trayectorias educativas que puedan traducirse en una inserción laboral que haga posible quedarse.
Más opciones para decidir, no menos movilidad
Quedarse o marcharse debería ser una elección, no una obligación. La clave no está en frenar la movilidad juvenil, sino en ampliar las opciones disponibles para que vivir en el medio rural sea una alternativa viable y atractiva.
La Formación Profesional, bien diseñada e integrada en el territorio, puede contribuir a ello. No como una vía de segunda categoría, sino como un itinerario con valor propio, capaz de sostener proyectos vitales y colectivos en los pueblos del siglo XXI.
Los contenidos de este trabajo son producto del proyecto «Itinerarios formativos, desarrollo y sostenibilidad rural: relación entre las trayectorias académicas y las expectativas de arraigo de la juventud rural» (UPO-1260928). Ha sido financiado por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) y por la Consejería de Economía, Conocimiento, Empresas y Universidad, de la Junta de Andalucía, en el marco del programa operativo FEDER Andalucía 2014-2020. El porcentaje de cofinanciación FEDER ha sido del 80%.
Más información en la página web del proyecto: https://eldaupo.wordpress.com/