Luis Salvador acata su expulsión de Cs y carga contra la dirección de su expartido: “Va a desaparecer por su absoluta incapacidad”

Luis Salvador ya no pertenece a Ciudadanos. Al menos de forma parcial ya que continúa en el grupo municipal de Cs del Ayuntamiento de Granada porque su expartido aún no ha informado oficialmente al Consistorio de su destitución ni se ha celebrado un pleno que la haga definitiva (algo que no ocurrirá al menos hasta finales de septiembre). A pesar de eso, el exalcalde, que en 2013 se enroló en Ciudadanos para expandir las siglas sobre todo por tierras andaluzas, vuelve a ser un verso suelto, como ya lo fue durante un tiempo cuando se marchó del PSOE precisamente de camino al partido naranja. Ahora, aunque solo ha ocurrido de forma externa, Salvador ha rehecho ese trayecto y vuelve a estar aliado con los socialistas para que puedan gobernar Granada. No sin antes escribir una carta a los afiliados, a la que ha tenido acceso elDiario.es Andalucía, en la que carga duramente contra su expartido y contra la dirección que ostenta Inés Arrimadas.

Pese a que su intención era agotar todas las opciones que tenía en la mano para seguir en la formación naranja, finalmente no ha sido así. Salvador dice que Ciudadanos le ha dejado sin margen de maniobra impidiendo que se cumplan los plazos que se suelen dar cuando se abre un expediente de expulsión. Una situación a la que se ha llegado tras dos meses de desgaste provocado por la crisis del Ayuntamiento de Granada que generaron los que hasta principios de junio fueron socios en el bipartito entre Cs y PP. Tras la dimisión en bloque de 8 concejales del equipo de Gobierno, Luis Salvador se quedó como alcalde con el único apoyo del edil José Antonio Huertas, lo que dibujó un escenario de inestabilidad al que se le puso solución hundiendo a populares y naranjas en sus opciones de recuperar una alcaldía conjunta.

Salvador dimitió el pasado 1 de julio, tras un mes de gobierno en minoría absoluta, y anunció que apoyaría al PSOE para que los socialistas recuperasen el bastón de mando dos años después. Una declaración de intenciones que levantó ampollas en el seno de Ciudadanos. Hasta el punto de que llegaron a contradecir al que había sido alcalde con sus siglas advirtiendo de que el único camino posible era otro acuerdo con el PP (posibilidad que Luis Salvador no descartaba hasta varios días antes de su renuncia). Pese a que hubo presiones sobre Salvador y Huertas para que hicieran posible un pacto en la derecha política, ambos se mantuvieron firmes y dieron su respaldo al PSOE en el pleno de investidura, firmando así su ruptura total con Cs. Desde ese mismo momento, su partido les abrió a los dos un expediente de expulsión que ha acabado con la destitución exprés de ambos como militantes de Ciudadanos. Sin embargo, se reservan la opción de ir a la justicia ordinaria en septiembre para impugnarlo.

“Meses de inacción orgánica”

Para despedirse, Salvador ha escrito una carta en la que no se guarda nada. Tras hacer un análisis del “ilusionante” reto que fue construir las siglas de Ciudadanos y sacar pecho de la estructura creada en Granada, el exalcalde habla del declive del partido apuntando a “los errores finales de la etapa de Albert (Rivera)” que comenzaron con la foto de Colón que les hizo perder “ese centro político tan valioso” para los naranjas. Salvador escribe a los afiliados que Albert Rivera reaccionó “rápido” al dimitir y que la llegada de Inés Arrimadas levantó unas expectativas que nunca se cumplieron. “Todos esperábamos que rápidamente se pusiera en marcha toda la organización, pero eso no pasó. Meses y meses de inacción orgánica, sin coordinación de ningún tipo, sin estrategia global, esperando algún movimiento con absoluta paciencia. Pero la dirección actual tenía otras prioridades y para ello qué mejor que un partido desarmado, varado y sin capacidad para que fuese consultado en algo”.

Muy crítico, el exregidor considera que Arrimadas se encerró en “un núcleo cada vez más pequeño y sin consultar a nadie”. “Poco aprendieron de los errores en las elecciones catalanas, donde comenzaron cambiando a la candidata por otro de los suyos a dedo pero que no generaba ninguna ilusión en nadie, y menos en los catalanes”. Además, señala otro hito clave en la pérdida de importancia de Ciudadanos: la moción de censura murciana. “Si algo les sobra a estos dirigentes es la audacia, en ocasiones suicida, como la estrategia realizada en Murcia con el desenlace final de pulsar el botón de la autodestrucción del partido en toda España”. Al tiempo que apunta directamente al vicesecretario general del partido, Edmundo Bal, como uno de los altos cargos que han precipitado la caída en desgracia de los naranjas. “Después de quedarse muy lejos de sacar representación en Madrid, sí se ha quedado al abrigo del Congreso, seguramente viendo con pena cómo 26 parlamentarios dejaban sus escaños para quedarnos en 0”.

La “traición” de sus excompañeros de partido

Sobre la crisis del Ayuntamiento de Granada, Luis Salvador dice que tanto la dirección nacional del Partido Popular como la regional y la provincial entendieron que el pacto alcanzado en 2019 con Cs que hacía alcalde a Salvador era un proyecto para cuatro años, pese a que el candidato del PP, Sebastián Pérez, insistía en que había llegado a un supuesto acuerdo para la alternancia a los dos años al frente de la alcaldía. “Esto cambió por varios matices. El primero el nuevo presidente del PP provincial (Francisco Rodríguez) que siempre tuvo en Sebastián Pérez a su referente, el segundo Manolo Olivares que siempre ha estado conspirando para que Cs perdiera la alcaldía. Y mucho más cuando Fran Hervías entra a trabajar con el PP y se sigue apoyando en Manolo Olivares y parlamentarios. Después ya lo conocéis, llegamos a los dos años, y el PP apoyado por Sebastián Pérez, Manolo Olivares y Lucia Garrido abandonan el gobierno para forzar nuestra dimisión y darle la alcaldía al PP, y por supuesto Manolo y Lucía tener su futuro político en un PP que les debiera la alcaldía”.

Lamenta que todo haya acabado así porque el “proyecto funcionaba bien”. Sin embargo, dice que el Partido Popular y el “fuego amigo” alimentaron una “inestabilidad permanente”. Además, como ya ha contado este medio en las últimas semanas, uno de los motivos por los que Salvador se alejó de la dirección nacional es que en dos años de gobierno municipal ningún cargo de Madrid hizo una visita institucional. Pero, continúa la carta, “cuando se puso en juego su alcaldía más importante, han aparentado en todo momento apoyarnos y defender la alcaldía de Cs, pero en la práctica la han dejado caer al no plantarse ante el PP y poner encima de la mesa todos los lugares donde nosotros mantenemos al Partido Popular a la cabeza de los ayuntamientos o de las comunidades autonómicas”.

“Mentiras” de la dirección nacional

A pesar de las presiones recibidas por Ciudadanos y los populares, Salvador y Huertas decidieron dar su respaldo al PSOE. “Parecía claro que no podíamos apoyar a los que nos chantajeaban y habían abandonado a Granada, tampoco a los que nos traicionaron, y no íbamos a entrar en gobierno con VOX, por lo que solo quedaba una opción lógica, votar a la lista más votada”. Argumenta que la decisión de entrar en el equipo de Gobierno la tomaron para evitar que Cs fuera “irrelevante”. Algo que consideraban lógico todos, “menos para el secretario de Organización (Borja González) y el recién llegado a Cs Edmundo Bal, que nos acusaron de entrar en el gobierno de la ciudad para mejorar nuestra cuenta corriente aumentando sus dígitos. Una falsedad propia de dos infames, que no conocen que personalmente cobraré ahora menos en gobierno que si me hubiera quedado como portavoz de Cs en la oposición. Mi honor y el de José Antonio Huertas no lo va a mancillar quien se ha quedado en el Congreso mientras toda su lista a la comunidad de Madrid se ha ido a la calle. Soy funcionario de carrera y estoy en política por vocación y sentido de servir a mi sociedad. Honrado y honesto siempre”.

Según el exalcalde, todo lo ocurrido en Ciudadanos tiene el “trasfondo de las elecciones andaluzas”. Y acusa a su expartido de mentirles porque los comicios regionales son “lo que verdaderamente está dando soporte a tanto atropello como el que esta dirección ha cometido con José Antonio Huertas y conmigo mismo realizando una expulsión exprés, mintiéndonos diciéndonos que habían cerrado un pacto con el PP para que José Antonio Huertas fuese alcalde, algo que negó Génova y el PP de Granada, además de Sebastián Pérez. Poco antes de votar seguían diciéndonos que el PP nos votaría, algo absurdo cuando el PP si tenían su candidato”. Por todo ello, considera que la expulsión de Huertas y la suya es “absurda” porque son personas “con principios propios del Cs de origen”. Lamenta que Ciudadanos nació “como una gran oportunidad para mejorar nuestra democracia” y ahora la dirección lo va a hacer desaparecer “por su absoluta incapacidad”. Algo que, apostilla, ocurrirá también en Andalucía.

Duro y muy crítico con lo ocurrido en los últimos años, Salvador se despide de los afiliados en la carta dejando entrever su futuro político de vuelta al PSOE al decir que “Cs ha estado formado por personas centradas, unas provenientes del centro derecha y otras del centro izquierda, por lo que no es válido tampoco pensar que todo Cs terminará en el PP”. Si eso ocurre finalmente, no será de forma inmediata por las tensiones que ha habido con los socialistas en los últimos años. Mientras, Ciudadanos se queda sin estructura en Granada tras la destitución de Salvador y la dimisión del que ha sido el coordinador provincial hasta la fecha, César Robles. Se va tras haber integrado el núcleo de confianza más próximo del exalcalde en los últimos tiempos.