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José Ignacio García: “Hay un cabreo legítimo, pero vamos a arrebatar a Vox los votos de esa gente para que nos apoyen”

Profesor de Secundaria, José Ignacio García (Jerez de la Frontera, Cádiz, 1987) pidió la excedencia en su instituto para entrar en el Parlamento en febrero de 2023 tras el adiós a la política institucional de Teresa Rodríguez. Ahora afronta el reto de ser el candidato a las elecciones andaluzas de Adelante Andalucía el 17 de mayo, con el valor diferencial de que “somos un partido que tiene la libertad que te da el andalucismo para criticar las cosas que ataquen al pueblo andaluz, vengan de donde vengan”. Y aunque el objetivo prioritario es echar al PP de la Junta, “somos un partido independiente del PSOE que no se contenta con coger dos consejerías: queremos transformar la sociedad”.

¿De qué van estas elecciones para Adelante Andalucía?

Estas elecciones, no sólo para Adelante Andalucía sino para el pueblo andaluz, son imprescindibles. No son el ensayo ni el entrenamiento de unas generales, ese es un error que cometen algunos partidos. Estas elecciones van de si ponemos un freno de emergencia a las políticas que se están cargando la sanidad pública, el derecho a la vivienda o la educación o si dejamos que hagan negocio con absolutamente todo.

Uno de sus objetivos es movilizar a la izquierda, ¿dónde están los 864.000 andaluces a la izquierda del PSOE que en 2015 votaron a Podemos y a Izquierda Unida?

Bueno, a mí me interesa toda esa gente que ha votado a la izquierda en otras elecciones pero no tiene planteado hacerlo ahora. Gente que está desesperanzada, desafectada de la política, pero a la vez siente que la sanidad va mal, quiere que haya una educación pública que la proteja, quiere que el derecho a la vivienda sea fundamental. A lo mejor ni siquiera se sienten interpelados por las claves culturales típicas de la izquierda, pero tienen esas necesidades.

Usted que habla con tanta gente en la calle, ¿no se ha encontrado a alguien que le haya confesado que les votó a ustedes y después votó a Vox? Porque las estadísticas hablan de trasvase de votos.

Seguramente entre la gente que votaba a la izquierda en 2015 los hay que han votado a Vox. A mí me llegan muchos mensajes sobre todo de gente muy joven que me dice que está dudando entre votar a Adelante Andalucía o a Vox, o gente que te dice que votó a Vox en 2023 y va a votar Adelante Andalucía ahora. Y yo creo que es que hay un cabreo legítimo, porque muchas veces en la izquierda nos dedicamos a juzgar a la gente más que a escucharla y entenderla. Hay un cabreo legítimo por el precio de la vivienda, por las condiciones laborales, porque todo está más caro... Y Vox ha dado una explicación, que es canalizar este cabreo a través del odio, y decir que la culpa de que no tengamos cita en el centro de salud es de tu vecino colombiano o que del precio de la vivienda la culpa la tiene tu vecina marroquí. Nosotros queremos que esa gente que está legítimamente cabreada y que se siente mal vea otra forma de canalizar ese cabreo, a través de más derechos y no por odiar y señalar a tu vecino, sino a los fondos de inversión, a los bancos, a Asisa o a esos gobiernos que están dándole dinero a la sanidad privada.

¿Cree que puede arrebatar votos a Vox?

Sí, vamos a arrebatar votos de gente que en otros momentos votó a Vox y que ahora va a votar a Adelante Andalucía.

En este contexto de cabreo con cuestiones críticas como la sanidad o la vivienda, ¿cómo explica que el PP parece que va a ganar de calle?

Pues porque creo que hay un cabreo y una decepción con la izquierda en el Gobierno de España y eso es un problema para todos. Hay mucha gente que de alguna forma se ilusionó con que iba a haber unas reformas que mejoraran la vida de la gente, y en materia de vivienda, por ejemplo, no ha pasado. Eso ha provocado una desafección y una crisis de credibilidad. Y al igual que Vox se nutre de eso, el PP en Andalucía también se nutre de eso y lo utiliza para tapar sus políticas enormemente dañinas en cuestiones que son exclusivamente competencia suya como la sanidad.

Entonces, ¿Pedro Sánchez es, en parte, responsable de la mayoría absoluta de Moreno?

No sé si diría Pedro Sánchez como tal, creo que es la incapacidad de la izquierda para hacer reformas que mejoren la vida de la gente. Eso está generando una crisis de credibilidad en la izquierda y la gente no vota, se queda en su casa, y ahí es donde se nutre la derecha.

Pero a Pedro Sánchez le votó mucha gente en las últimas generales en Andalucía…

Porque hubo una enorme movilización social de gente que quería al menos parar a la derecha. Yo tengo dudas de que simplemente el leitmotiv de parar a la derecha te dure para siempre, eso hay que acompañarlo con que solucionemos problemas. Si al final sólo es parar a la derecha, pero no hay una mejora de la vida de la gente, eso genera muchos problemas, sobre todo porque hay una enorme diferencia entre lo que dice la izquierda y lo que hace después en el Gobierno. En Adelante Andalucía se nos puede acusar de muchas cosas, pero por lo menos vamos con la verdad por delante. Vamos a intentar transformar las cosas, pero después de cuatro o cinco años de ministros comunistas en el Gobierno de España la situación sigue casi igual. Ha habido mejoras, no lo niego, pero la situación sigue casi igual y eso hace que mucha gente diga que pasa de la política.

Después de cuatro o cinco años de ministros comunistas en el Gobierno de España la situación sigue casi igual

Usted ya ha dicho que en el hipotético caso de que el PSOE necesitara su apoyo, se lo darían para desalojar al PP de la Junta, pero no entrarían en ese gobierno...

Exactamente, es una posición que hemos defendido siempre. Si dan los números, y esto lo quiero subrayar mucho para que no haya ninguna confusión, nosotros vamos a colaborar en echar al PP. Ni por acción ni por omisión, el PP va a gobernar Andalucía con el apoyo de Adelante Andalucía. Ahora, si el PSOE es más votado que nosotros, como parece lo más probable, ¿qué es lo que haríamos? Pues una dinámica de negociación: propuesta-presión, propuesta-presión. No entraríamos, porque coger dos consejerías en un gobierno hegemonizado por el PSOE genera más frustración que capacidad de transformar las cosas. Y creo que es más útil la otra estrategia, como tienen otros partidos en el Congreso, y les está saliendo bastante bien.

¿Por qué cree que será menos influyente si se sienta en el Consejo de Gobierno?

Es que eso no depende de lo listo o lista que sea uno en el gobierno, porque la política en realidad es una cuestión de fuerza. La política es una cuestión más estructural porque gobernar es muy difícil, el Estado encorseta mucho a cualquier gobierno que quiera hacer política para la mayoría de la población. Si encima tú entras en minoría en un gobierno con el PSOE, que no es un partido que quiera hacer una política de transformación real de Andalucía, eso genera más frustración que transformación. Es más útil la estrategia que siguen fuerzas como el BNG, Bildu o ERC en el Congreso. En una situación de minoría eso es más útil.

¿No lo hacen por sortear las contradicciones que implica gobernar? Porque gobernar significa también renunciar. La diferencia que Por Andalucía remarca con ustedes es el concepto de “la izquierda útil”.

No tenemos ningún problema en asumir contradicciones. Pero mire qué pasó ayer en el Congreso [que tumbó el decreto de prórroga de los alquileres]. Allí estaban solo los ministros de Sumar, y los ministros del PSOE se lavaron las manos y dejaron tirados con todas las contradicciones y todo el marrón a los de Sumar, que es a quien la gente le va a pedir explicaciones por no arreglar el problema de la vivienda. Cuando uno entra [en un Gobierno] en una situación de minoría, no depende de lo astuto o listo que sea cada uno. Es una cuestión de fuerza. Y el PSOE cuenta actualmente con una fuerza mediática, económica y social más grande. Nosotros no tenemos que darle ni un espacio a las derechas, ni uno, pero a la vez intentar mejorar la vida de la gente. A efectos prácticos, ¿quién ha conseguido más cosas? Yo creo que han conseguido más cosas los partidos que están desde fuera, a la izquierda, presionando al Gobierno, que los partidos que están dentro, asumiendo la contradicción de ayer de verse derrotados en el Congreso.

Es más útil la estrategia que sigue ERC, Bildu y BNG en el Congreso, que entrar en un Gobierno con el PSOE

¿Piensa que ERC ha conseguido más logros para la izquierda que Sumar dentro del Gobierno?

ERC y todos los partidos a la izquierda que están fuera. Y después hay otra diferencia importante con IU y Podemos, y es que somos un partido andalucista que no recibe ninguna directriz de Madrid. A mí el andalucismo lo que me da sobre todo es libertad para decir que, si el sistema de financiación autonómico o la ordinalidad no me gustan porque perjudican a Andalucía, yo voy a estar en contra, lo diga Ayuso, María Jesús Montero u Oriol Junqueras. Es que me da igual, a mí el andalucismo me da libertad para poder reivindicar esas cosas sin ningún pelo en la lengua. 

Dice usted que su formación es andalucista, pero el que se vende como más andalucista ahora es Juan Manuel Moreno.

Bueno, esto es muy evidente, tú no puedes ser andalucista si lo que estás pidiendo es dinero para dárselo a la sanidad privada. O para bajarle los impuestos a los más ricos y dejarnos sin centros de salud abiertos por las tardes, tú no puedes pedir dinero para Andalucía si lo que estás creando son universidades privadas. No, eso no es andalucismo. Eso es lo que han hecho todos los presidentes de la Junta de Andalucía en la historia, que intentan enrollarse la bandera verde y blanca para meterle el dedo en el ojo al de enfrente. En el momento en que haya un presidente del Gobierno del PP, Moreno Bonilla guarda su andalucismo en un cajón y ya no lo volvemos a ver.

Su madre es médica y su padre es inspector educativo, ¿qué le dicen de la situación de la sanidad y la educación?

Bueno, mi padre está jubilado ya, y mi madre ha sido siempre médica de urgencia infantil en Jerez, lleva 35 años. Mi madre era supercrítica con el gobierno del PSOE en su momento, no se podía imaginar que se podía hacer peor... y lo han hecho mucho peor, muchísimo peor. Era difícil hacerlo peor que el PSOE en materia de sanidad y lo están haciendo mucho peor porque están desmantelándola, estamos perdiendo el derecho a la sanidad paulatinamente.

¿Cree que el grado de conflictividad social que hay en Andalucía por la sanidad, la vivienda o la educación es compatible con una derrota o un retroceso de Moreno en las elecciones?

Ojalá hubiera más conflictividad social en materia de defensa de derechos. Ojalá. Nosotros lo intentamos. Posiblemente no ocurre por errores de la izquierda, porque los movimientos sociales van fluctuando. Posiblemente porque la pandemia generó otras prácticas culturales, unas dificultades de relación social, una ruptura de las comunidades que hacen que todos los movimientos y el asociacionismo esté más débil, que ya venía con todo este momento histórico del neoliberalismo que lo encapsula todo y las individualidades son más importantes que lo colectivo. Estamos viendo una crisis de la protesta social, pero aún así yo he visto en los últimos tiempos brotes verdes que generan esperanza, como las movilizaciones de sanidad o de vivienda, que han sido muy fuertes, la aparición de los sindicatos de Inquilinas o la colectivos como Málaga para Vivir...

Pese a todo, el gran debate de estas elecciones es si el PP tendrá mayoría absoluta o no, ¿cómo lo explica?

Muchas veces la movilización social no se traduce rápidamente en un resultado electoral. Ahora hace 15 años del movimiento 15M, que fue en mayo de 2011, y en noviembre de ese año ganó el PP las elecciones. La movilización social no se traduce automáticamente en cambios electorales, pero sí va generando un caldo de cultivo en las preocupaciones de la gente que con el tiempo, si tenemos habilidad, podemos traducirlo en cambios electorales. Y evidentemente el adversario juega, tenemos una máquina de lanzar mensajes que le convienen al PP con toda esa capacidad comunicativa que tiene el señor Moreno Bonilla, que hay que ver la precampaña que ha hecho: ha ido a Semana Santa, a romerías, un par de mítines, un vídeo con perritos y a darle abrazos a muchas personas por la calle. Ni un mensaje político. Eso va calando entre la gente, es la construcción de un personaje, de un tipo sensible, amable, buena gente, que no se mete en política. Tiene una capacidad comunicativa enorme que nosotros tenemos que desmontar, porque ese mismo señor que está dándole abrazos a niños y niñas con necesidades educativas especiales, y lo hace delante de las cámaras, está dejando a miles de niños con necesidades educativas especiales sin sus recursos en los centros educativos.

¿Y cómo se combate la sonrisa de Moreno?

No hay una fórmula mágica, pero desmontando su personaje, demostrando que es un impostor. Moreno Bonilla es capaz de llamar a Morante de la Puebla cuando lo coge el toro, y a las mujeres víctimas de los cribados les decía que no las avisaban para no generarles ansiedad.

Sus rivales políticos le reconocen como buen diputado y orador, pero también le han acusado de populismo. ¿Cree que a veces ha pecado de populista para sacar la cabeza por contar sólo con dos diputados en el Parlamento?

Hombre, no, la respuesta es no. Aunque el término populismo es tan polisémico que seguro que todos acaban encajando en alguna de las definiciones. Nosotros utilizamos todos los mecanismos comunicativos necesarios para abrir puertas atractivas a la gente, para que puedan entrar hacia un modelo de ideas, propuestas y proyectos de sociedad diferente. Si un día traigo un melón al Parlamento y consigo una foto, consigo que la gente escuche el gravísimo problema que tienen los agricultores y ganaderos de Andalucía por las importaciones. Porque viene un melón de Brasil, que es una absurdez, cuando tenemos aquí gente plantando melones en Montalbán. Estoy convencido de que nuestro modelo es mejor para el 99% de la sociedad, para que la gente viva bien en Andalucía. Sin embargo, el 91% de la sociedad no nos escucha y yo quiero abrirles puertas comunicativas para que escuchen este proyecto de sociedad y convencerlos.

La decisión de no sentarse a negociar con la otra izquierda, la coalición Por Andalucía, al menos para rentabilizar sus votos en las provincias de Andalucía oriental, donde son muchísimo menos fuertes separados que juntos, ¿no ha generado ninguna discrepancia interna en su organización?

No. Nosotros tenemos proyectos políticos diferentes. Lo bueno de las encuestas que están saliendo es que estamos subiendo y ellos no bajan. Eso quiere decir que estamos ampliando el espacio, conectando con otra gente que a lo mejor no se siente interpelada por la propuesta de IU y Podemos. Somos complementarios y no pasa absolutamente nada.

Usted reivindica el concepto de alegría en la izquierda, ¿cuál es entonces la izquierda triste?

Nosotros mismos, yo mismo he caído a veces en esa izquierda gris que echa la bronca, que sólo habla de que la gente tiene que vivir así y asá. Muchas veces estamos dictando catecismos más que ofreciendo un proyecto liberador. El de la izquierda tiene que ser un proyecto que a la gente le haga vivir mejor, trabajar menos y ganar más. Y pueda irse a una feria y a la Semana Santa, al Rocío o a una barbacoa con tus colegas, o hacer senderismo o lo que te dé la gana. Yo quiero un proyecto que sea liberador, no un proyecto que te dé normas morales de cómo tienes que vivir. Y creo que yo mismo, en el pasado, he caído en esa dinámica de izquierdas como una cosa gris, aburrida, triste y que echa broncas. Quiero que el proyecto de la diversión y de la alegría sea la izquierda, que no se lo quede Ayuso ni Moreno. Me niego a que la derecha se quede con lo bueno, esa libertad que te da el tener tiempo libre. Es que Ayuso, el PP, ha hecho campaña diciendo que ellos son los que abren los bares, los que se van a tomar algo, los de la diversión y nosotros los aburridos. Yo quiero disputarle ese espacio a la derecha y me parece una derrota cultural brutal que nosotros aparezcamos como la gente aburrida y triste frente a Ayuso y los niñatos flojos de las Nuevas Generaciones.

En eso tiene un punto en común con Moreno, que también dice que critica el politiqueo y defiende hablar de las cosas del comer, ¿no?

Pero serán las cosas de comer de los accionistas de Asisa, esas son las cosas del comer que a él le interesan, porque no hay ni una sola medida para que la cesta de la compra sea más barata. Él está muy empeñado en que la gente viva bien, lo que pasa es que esta gente son los grandes rentistas y los accionistas de Asisa y los directores de hospitales privados que después terminan de viceconsejeros.

No es una política de segunda categoría la que hace vídeos y conecta con los jóvenes. Preguntemos en Vox, cuando una parte de los alumnos de mi instituto está diciendo: ¡viva Franco!

¿Adelante Andalucía ha alcanzado un punto de madurez?

Yo he visto una evolución en cómo nos trata la derecha. Cuando llegué al Parlamento, Moreno me tocaba así el lomo y decía qué simpático este chavalito radical que está por aquí haciendo el tonto. Pero desde hace dos años todas las cuentas trolls del PP me atacan en las redes sociales, Moreno ya me ataca, determinados medios afines nos atacan… Ha cambiado porque hemos planteado una oposición seria y contundente. 

Hasta ahora se les veía con una cierta simpatía, casi como los niños chicos del Parlamento que llegan a chavales que ven vídeos en TikTok, ¿están preparados para dar el salto a un electorado más maduro?

Quiero las dos cosas, porque no es una política de segunda categoría la que hace vídeos y conecta con los jóvenes. Preguntemos en Vox si eso es una política de segunda categoría, cuando una parte de los alumnos de mi instituto están diciendo viva Franco. Yo quiero disputar ese espacio, estar en las redes sociales y generar otro sentido común a todos esos chavales. Me niego a resignarme con decirles que son unos fachas: no son unos fachas, están cabreados. Y si les damos otra solución y señalamos a los verdaderos enemigos y no a tu vecino colombiano, a lo mejor empezamos a cambiar la situación. Pero nosotros no sólo hacemos eso, no nos contentamos con ser un partido de los jóvenes. Yo quiero ser un partido del 99% de la población andaluza, hay que jugar todos los campos.

En caso de tener influencia en el gobierno, ¿prevé derogar todas las rebajas fiscales que ha aprobado el gobierno de Moreno?

Sí, queremos derogarlas, pero hay una cuestión sobre la fiscalidad de la que nadie está hablando y creo que es fundamental. Moreno Bonilla nos ha rebajado diez euritos al mes el gimnasio, pero a cambio no podemos tener cita en el centro de salud para que nos atienda un médico. Y dos millones de andaluces han tenido que hacer un seguro privado que les cuesta 50 euros al mes para poder tener un derecho que antes teníamos en el centro de salud y que estamos pagando con nuestros impuestos. Vaya negocio hemos hecho, eso sí es populismo. Y como esa, otras tantas rebajas fiscales. Nosotros proponemos un nuevo modelo fiscal para Andalucía y planteamos lo que llamamos el impuesto de retornos sanitarios, que es un impuesto al beneficio de las empresas sanitarias.

¿Aceptaría la quita de deuda autonómica?

Sí, aunque creo que no es la solución a los problemas. Pero creo que nos viene bien. 

El plan de vivienda estatal, ¿cree que es beneficioso para Andalucía?

Creo que es una ayuda, pero claramente insuficiente. Pero yo la aceptaría, si estuviera en el gobierno aceptaría todo lo que mejorara las condiciones y la vida de la clase trabajadora y de la gente normal y corriente en Andalucía, sin mirar de quién viene. Yo creo que ahí hay que ser muy heterodoxo. Pero creo que la Ley de Vivienda estatal es inútil y lo estamos viendo, es evidente.

No sólo los directivos, todos los profesionales sanitarios deben tener incompatibilidad entre la pública y la privada, pero eso tiene que venir acompañado de una mejora de sus condiciones laborales. Pero este rollo que tenemos ya de traspaso de recursos de un lado a otro se tiene que acabar

¿La subasta de medicamentos?

Por supuesto que la recuperaría.

¿La incompatibilidad de los directivos sanitarios entre pública y privada?

No sólo de los directivos, todos los profesionales sanitarios deben tener incompatibilidad entre la pública y la privada, pero eso tiene que venir acompañado de una mejora de sus condiciones laborales. Pero el que trabaje en la pública, 100% en la pública, y el que trabaje en la privada, 100% en la privada. Este rollo que tenemos ya de traspaso de recursos de un lado a otro, eso se tiene que acabar.

¿Puede decir una medida anticapitalista de su programa?

Ligar el precio del alquiler a los salarios, que además es una medida muy antigua, no es una novedad nuestra. Eso lo reivindica ya el movimiento obrero desde los años 20. 

Eso es intervenir el mercado...

Es que el mercado está intervenido cuando tienes fondos de inversión. Si tú tienes 1.500 viviendas en una ciudad, tú estás interviniendo el mercado. Yo lo que quiero es intervenirlo para mejorar la vida de la gente, porque ahora está intervenido para que se forren cuatro.

¿La banca pública?

También la llevamos en nuestro programa, pero no sólo vale con tener una banca pública: tiene que servir para que tú tengas un control público de las inversiones, para que tú garantices, por ejemplo, que se puedan hacer inversiones en industrialización sostenible desde los fondos públicos y no el modelo de ahora con empresas que en cuanto se acaban las subvenciones se van a la otra punta del mundo. Si tienes una banca pública, tienes un gran instrumento para intervenir en la economía en favor de la mayoría de la gente.

Vox es un escudo para que el señor Moreno Bonilla parezca más simpático, pero tienen la misma política económica. Por lo tanto, no hace falta que entre Vox para que hagan la política económica de Vox

¿Están dispuestos a explorar alianzas con otras izquierdas para las elecciones generales?

Ahora mismo estamos al 100% en las andaluzas y ya iremos viendo, pero que nosotros no vamos a dejar de ser lo que somos. En política creo que hay un valor que se ha perdido, que es el ser predecible. La izquierda los últimos años ha dado 20.000 bandazos para arriba y para abajo, pero a nosotros se nos ve venir y somos gente de confianza.

¿Qué le parece que el PP se esté presentando como el voto útil para parar a Vox?

Yo le haría una pregunta al señor Moreno Bonilla: ¿en qué se diferencia su política de vivienda de la de Vox? ¿Y su política sanitaria y su política educativa? Llevo tres años en el Parlamento escuchando al portavoz de Vox y jamás ha dicho algo de que se le estén dando 4.700 millones de euros de los impuestos de los andaluces a la sanidad privada. Ni pío, porque tiene la misma política económica. Vox es un escudo para que el señor Moreno Bonilla parezca más simpático, pero tienen la misma política económica. Por lo tanto, no hace falta que entre Vox para que hagan la política económica de Vox.

¿Pero teme que el PP sea capaz de capitalizar esa sensación de que la mejor manera de parar a Vox es que el PP tenga mayoría absoluta?

Es que es el mensaje con el que quiere engañarnos a todos los andaluces. El señor Moreno Bonilla saca un señuelo que se llama Vox y dice lo malo que es, por tanto, yo soy bueno. No amigo, no amigo. Ese señuelo forma parte de ti y tenéis el mismo tronco común, Vox es el PP con tres gintonics después de la comida. Es que no es muy diferente. 

Si tuviese que tomarse usted un gintonic, con quién lo haría, ¿con María Jesús Montero o con Antonio Maíllo?

Hombre, yo supongo que ideológicamente más con Antonio Maíllo, pero no me los he tomado con ninguno de los dos.