El hospital de Málaga denunciado por el uso de reactivos caducados celebra unas jornadas de “seguridad del paciente”
El Área de Gestión Sanitaria Este de Málaga-Axarquía, cuyo centro de cabecera es el hospital comarcal, ha celebrado este jueves las IV Jornadas Provinciales de Seguridad del Paciente, coincidiendo con el Día Mundial del Paciente y bajo el lema “atención segura a lo largo de la vida”.
La celebración de las jornadas, difundida en redes, ha recibido la crítica pública del sindicato CSIF, mayoritario en el centro y en la sanidad andaluza, porque se produce mientras la Fiscalía investiga el posible uso de reactivos en mal estado en el laboratorio del hospital, lo que podría generar resultados erróneos en pruebas analíticas, y sin que el gerente del hospital, Miguel Moreno Verdugo, haya adoptado ninguna medida cautelar que garantice la seguridad de los pacientes desde que en enero el propio sindicato expuso hechos e indicios que apuntan a esta práctica, a mediados de enero.
Las jornadas, que se han celebrado este jueves, ponen el foco en la continuidad asistencial y la coordinación, además de en la promoción de la “cultura de seguridad y prevención”. Para la central sindical, es “especialmente grave” que la gerencia del centro actúe con normalidad mientras permanece abierta una investigación de la Fiscalía sobre unos hechos directamente relacionados con la seguridad del paciente. Es un “ejercicio de cinismo institucional” que “demuestra una preocupante falta de sensibilidad hacia los pacientes” y hacia el personal y profesionales del hospital, lamenta el sindicato en un comunicado.
Pregunta parlamentaria de Adelante Andalucía
CSIF denunció el posible uso irregular de reactivos utilizados en las pruebas diagnósticas en el hospital de la Axarquía, que da servicio a unos 150.000 pacientes, a principios de enero. PEl sindicato puso en manos de la Fiscalía al menos cinco testimonios de trabajadores, fotografías y mensajes de WhatsApp indicativos de que en el laboratorio se usaron de forma habitual reactivos caducados o con pérdida de estabilidad, que debían ser desechados siguiendo las instrucciones del fabricante.
“Si sale caducado no lo tiréis, yo los aprovecharé en rutina”, decía uno de esos mensajes en el grupo de WhatsApp del laboratorio, entre otros que animaban a “cambiar” la fecha de caducidad proporcionada por el fabricante, desvelados por este medio. Las fotos muestran envases envueltos en film con la inscripción “caducado”. “Es el único sitio donde he vivido algo así”, contó un facultativo a este medio. El fiscal ha abierto una investigación y ha solicitado documentación al hospital.
También Adelante Andalucía, que ha presentado una pregunta parlamentaria al Gobierno andaluz por esta cuestión, ha criticado las jornadas. Es una auténtica falta de respeto a la ciudadanía que el mismo hospital que está siendo investigado por poner en riesgo la salud de sus pacientes se presente ahora como escaparate de la seguridad clínica“, ha señalado Luis Rodrigo, parlamentario andaluz.
Sin investigación interna
CSIF lamenta en su nota que no se haya revisado internamente el alcance de su denuncia, identificado las pruebas dudosas o informado a los pacientes potencialmente afectados. El posible uso de reactivos en mal estado durante años podría afectar a miles de pruebas, pero es casi imposible contrastar los resultados dudosos con otros fiables.
El gerente archivó la denuncia en menos de un mes, sin motivación, y sin explicar al sindicato qué averiguaciones había realizado. En aquellos días hubo un inusual trasiego de personas ajenas al servicio, según han contado fuentes hospitalarias a este medio. “La actuación de la gerencia generó aún más dudas y preocupación”, advierte el sindicato.
El SAS ofrece un sistema de recompensas retributivas para trabajadores que alcancen determinados objetivos de productividad y ahorro. El plus aumenta a medida que se sube de categoría, pudiendo rondar los 15.000 euros para los jefes de servicio.
Este medio desveló que el laboratorio se había marcado como objetivo “no superar el presupuesto asignado para la Unidad en reactivos”. A nivel individual se valoraba “no tirar reactivos por pérdida de estabilidad en el analizador”, una práctica desaconsejada por los fabricantes. La pérdida de estabilidad se puede producir cuando, sin haber superado la fecha de caducidad, el reactivo lleva en uso un tiempo superior al pautado. De 2023 a 2024 el laboratorio redujo su objetivo de consumo de reactivos en un 30%.
La denuncia de CSIF apunta a dos cargos intermedios que ahora han recibido nuevas responsabilidades, sumando una de ellas la jefatura de servicio de Anatomía Patológica. En cambio, al menos dos trabajadoras han denunciado ante la Inspección de Trabajo la situación de acoso que dicen sufrir por otras compañeras, que las señalan como las denunciantes de la situación irregular en el laboratorio. “Me siento amenazada y observada. Me tienen desquiciada. Trabajo con pánico”, contó una trabajadora a elDiario.es.