Montero y Sánchez piden una segunda oportunidad para el PSOE: “Si nos votaste antes, vuélvenos a votar. No te fallaremos”
A tres días para que finalice la campaña para las elecciones andaluzas, el PSOE se vino arriba en el municipio granadino de Pulianas, donde ha tenido lugar este miércoles el acto más multitudinario y entusiasta hasta la fecha. Pulianas, a las afueras de Granada capital, tiene 5.600 habitantes, y el quinto mitin de Pedro Sánchez con María Jesús Montero desbordó el pabellón municipal, con unos 2.000 asistentes (muchos jóvenes entre el público), y otro centenar que se quedó fuera por falta de aforo.
Pero no es sólo la multitud lo que distingue este mitin de otros. Es el escenario, más luminoso, porque se filtra la luz natural a través de las ventanas, al contrario de los actos anteriores en pabellones cerrados, oscuros. Y es, sobre todo, el estado de éxtasis que ha demostrado la militancia, ajena al cuento de Cassandra de todas las encuestas que vaticinan una victoria rotunda de Juan Manuel Moreno el próximo domingo.
Es la primera vez que el letra de la canción de Manuel Carrasco que cierra todos los mítines del PSOE andaluz cobra sentido: “Tengo el poder, quien quiera pararme, no podrá. Tengo el poder. Tú no sabes quién soy yo”. Este pabellón, abarrotado, discrepó a gritos, con canciones y arengas en favor de la sanidad pública -lema de campaña de Montero-, los mensajes agoreros del PP: a saber, que los alcaldes no quieren dejarse ver con Pedro Sánchez, “porque es un activo tóxico”; o que “los socialistas de verdad no se identifican con el presidente del Gobierno”.
En este acto, Sánchez ha tenido que precipitar el cierre porque cada frase suya excitaba a un público entregado, que tenía más ganas de fiesta y pelea electoral que de argumentos sesudos. “Con una sola papeleta vamos a ganar a los dos, al PP y a Vox”, ha dicho. Y la gente ha respondido como Rafa Nadal cuando marca un punto pegado a la red: “¡Vamooos!”. “Llevo gobernando ocho años y estoy a mitad de tarea...”. La gente: “¡Oe, oe, oe, oeeee!”. Hasta que el presidente, divertido, ha claudicado: “¡Ea, aquí se queda el mitin, vamos a por ello!”. Fin. Y entonces ha entrado, tronando, la canción revulsiva de Carrasco, y todo el mundo se ha puesto a bailar.
Más allá de la pulsión de la militancia, este acto en Granada es importante por la forma que ha usado Montero para pedir el voto al socialista desencantado. No al electorado desmovilizado de la izquierda, como lleva haciendo desde que arrancó la campaña, muy consciente de que el PSOE recibió 580.000 votos más en las generales de 2023 que en las andaluzas de 2022.
Esta vez introdujo un matiz, una suerte de asunción de errores del pasado. Montero pidió una segunda oportunidad para el PSOE en Granada, la primera provincia que se rebeló contra la gestión sanitaria de los últimos gobiernos socialistas. “La gente que algún día tuvo una papeleta del PSOE en su historia, que la vuelva a recuperar, esa papeleta es garantía de seguridad. Si nos votaste antes, vuélvenos a votar, que no te vamos a fallar. Somos más, si votamos, ganamos”, recalcó.
Granada no es una provincia menor. Es la segunda con más militantes socialistas, después de Sevilla, y también la que le dio un vuelco al corazón al último Gobierno de Susana Díaz cuando se encontró, sin verlo venir, con 50.000 granadinos manifestándose en las calles en contra del proyecto de fusión de hospitales. Esa marea blanca que golpeó fortísimo al último Ejecutivo socialista fue un síntoma inequívoco de que el PSOE había perdido el contacto con la calle, sobrepasado por una crisis que llevaba gestándose años. Se habían quedado sin el olfato con el que pudieron gobernar ininterrumpidamente 37 años.
Montero ha diseñado esta campaña como “un referéndum por la sanidad” y la respuesta de su electorado en Granada revelará si el PSOE andaluz ha recuperado la credibilidad ante el sector sanitario, ante los sindicatos, los profesionales y los pacientes que hace diez años se manifestaban contra la Junta. Aquí están en juego 13 escaños. El PP tiene ahora seis diputados, el PSOE cuatro y Vox uno. Los socialistas se llevaron el último escaño en las autonómicas de 2022, pero ahora los populares aspiran a arrebatárselo.
La candidata se refirió, sin nombrarlo, al videoclip de la canción de Juanma Moreno, que finalmente se identificó como el cantante este miércoles (aunque la cosa estaba clara desde el primer día de campaña). “Quieren entretenernos con no sé qué de la copla de una canción. No. La política es el instrumento para cambiar el destino de la gente, no para el postureo ni la apariencia, es para la transformación real de nuestros conciudadanos, para eso existimos”, ha dicho la exvicepresidenta del Gobierno.
Con un pellizco en el cuerpo por la motivación que demostraban los asistentes, Montero se subió a la tribuna: “Esta energía que hay aquí...que hasta me ha dado un calambre el micrófono, con esto lo digo to”. La candidata percutió sobre el malestar con la sanidad pública, el leit motiv de su campaña, denunciando “las privatizaciones y las listas de espera, lo que nos trae la derecha”. Pero en la recta final, ha incidido más en la movilización y en tensionar a la militancia con emociones que combatan el desánimo que inyectan las encuestas. Les ha pedido “el último apretón final” de aquí al domingo.
Cuando el presidente del Gobierno subió a la tribuna, el público coreó “sa-ni-dad pú-bli-ca, sa-ni-dad pú-bli-ca”. Y el aludido les respondió: “Si hay alguien que puede arreglar la sanidad pública, es María Jesús. Creedme, porque lo he vivido”. Sánchez ha insistido en que Juanma Moreno es la otra cara de la misma moneda de Isabel Díaz Ayuso. “Ellos quieren una sanidad privada y privativa para una élite. Mal negocio para Andalucía el que continúen gobernando los que quieren hacer negocio con la sanidad”.
El líder del PSOE federal ha elogiado a su exvicepresidenta del Gobierno -“dos debates electorales, dos cero para María Jesús, y el tercero el domingo con las elecciones”- y ha enumerado los “éxitos” de su mandato, subrayando el papel de España en política internacional, desde la gestión del hantavirus, hasta su peso en la Unión Europea -“el Consejo Europeo acaba de distinguir a España como el mejor país del mundo para las personas LGTBI, hay mayor orgullo que eso ante la ola reaccionaria que vivimos”- y, sobre todo, la denuncia del genocidio de Gaza y el 'No a la guerra'.
El alcalde de Pulianas, José Antonio Carranza, había abierto el mitin con una declaración de intenciones: “Estamos muy orgullosos de ti. Eres punta de lanza en el mundo, lo has sido con la gestión del hantavirus, como cuando levantaste la voz por Palestina y ahora con el 'No a la guerra'”. Los 2.000 simpatizantes socialistas corearon el 'No a la guerra' y gritaron “presidente, presidente”. Y gritaron “presidenta, presidenta”.